YO SOY EL PAN QUE DA LA VIDA
"El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.”
Por el P. Clemente Sobrado
San Juan 6, 24 - 35:

Reflexión
Queridos amigos: El Evangelio de hoy es prácticamente continuación del relato de la multiplicación de los panes, pero saca las conclusiones y consecuencias que entonces quedaban como medio escondidas. Yo quisiera rescatar tres rasgos de este Evangelio de hoy:
El primero: La gente seguía a Jesús más con el estómago que con el convencimiento de la fe, más como a panadero que como el verdadero pan que Dios nos regala. Jesús se los echa en cara: “Me buscáis porque habéis comido hasta saciaros, no porque habéis visto los verdaderos signos”, es decir, no entendisteis lo que quise deciros.
El segundo: Algo curioso, a Dios siempre le tenemos que pedir razones y explicaciones para poder creer en Él. El caso es que las señales que Dios da de sí mismo no las entendemos y le pedimos las que a nosotros nos convienen o interesan.
Y tercero: Por primera vez Jesús se proclama a sí mismo como el verdadero pan. Un pan nuevo, distinto al que estaban acostumbrados, el pan de cebada. Él será el pan de vida.
Si la multiplicación de los panes era una manera de expresar la Eucaristía o la Misa, hoy Jesús hace como el primer anuncio de la Eucaristía que instituirá en la Cena del Jueves Santo. Tres ideas importantes para clarificar nuestra fe en Jesús.
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