lunes, 20 de febrero de 2017


JUAN BOREA: "LOS TECNÓCRATAS SUBESTIMAN A LOS PROFESORES"
Entrevista de Patricia Wiesse -Directora de la Revista Ideele- a Borea Odría

Antes que nada y por encima de todo se reconoce como un profesor. Fundó el Colegio Héctor de Cárdenas hace 32 años y se apasiona cada vez que habla de su propuesta educativa. Es fundador y directivo del Foro Educativo. No habla en vano, pues conoce al monstruo por dentro. Ha sido Director Nacional de Educación Secundaria y asesor del exministro de Educación Javier Sota Nadal. Siente y vive los problemas educativos como propios. Aborrece las modas educativas y le enferman los vaivenes del Estado.

La educación ha empezado a ser un tema de debate nacional. ¿Es esta una percepción o es cierto que ha habido una mayor visibilidad, sobre todo en la gestión de Saavedra?

Ha habido mayor presencia en los medios, pero no ha habido un debate de fondo. No es de fondo porque los medios repiten lugares comunes y se centran en aspectos tangenciales. Por ejemplo, en febrero siempre informan sobre el costo de las matrículas, lo caro que están los uniformes. La moda
empezó cuando se publicaron los resultados de las pruebas PISA y el Perú aparece en el último lugar en comparación con los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Eso generó que se declarara en emergencia la educación, lo cual solo tuvo un impacto
mediático porque no hubo presupuesto y no pasó nada.

¿Alguna vez ha habido un debate serio sobre educación en el país?

A mi juicio solamente durante el gobierno de Velasco en el año 1972, cuando se implementó la reforma educativa que fue dirigida por destacados especialistas como Augusto Salazar Bondy, Walter Peñaloza, Emilio Barrantes, Ricardo Morales. Lo que pasa es que ese debate se tiñó de política y la
reforma se asoció a las posiciones nacionalistas, cuando en realidad se basaba en los mismos conceptos que se publicarían en el Libro Blanco de la UNESCO “Aprender a ser”. Cuando asumió el gobierno el general Morales Bermúdez, en tres años se echó abajo varios aspectos de la reforma, pero ya no pudo eliminar el cambio de mentalidad de los profesores, la “educación liberadora”, el cambio de la educación memorística por una participativa.

En esa época hubo una corriente internacional que apuntaba hacia otras formas de enseñanza. Claro, el mundo educativo empujaba hacia ese lado. El paradigma de la reforma educativa de Velasco se basaba en la tecnología educativa, pero también en la educación liberadora y el desarrollo integral, así como en una actitud mucho más participativa de los profesores. Lo que pasa es que después, en el año 1985, el Banco Mundial y el BID empujaron otro sistema de enseñanza basado en el constructivismo, que también tiende a que sea el estudiante el que construya su propio aprendizaje, pero no con una ligazón social. A los que introdujeron esa corriente les ha sido más fácil tener logros porque se beneficiaron de este cambio de mentalidad que ya existía en los profesores.

Otra etapa en la que algunos especialistas consideran que hubo una reforma fue la de Fujimori, en la que impulsó una educación para servir al mercado. Pero en ese momento no hubo debate. Tan es así, que el nuevo documento de la UNESCO, “La educación encierra un tesoro”, casi no se discutía en el
Perú y los pocos ejemplares que circulaban eran fotocopias. Se hablaba de paporreta de los cuatro pilares: aprender a ser, a hacer, aprender a conocer, aprender a convivir, pero no se llevaban a la práctica porque las teorías del Banco Mundial no coincidían con las de la UNESCO, que promueve una educación orientada al desarrollo del ser humano y de la sociedad.

¿La UNESCO sigue en esa línea o ya se allanó a las nuevas corrientes mercantilistas?

UNESCO no ha elaborado otro documento importante después de ese que produjo a finales del siglo pasado. Lo concreto es que en el Perú ese paradigma no cuajó. Como el Banco Mundial financiaba préstamos para la elaboración de los programas curriculares, éstos se inscribían en la corriente
constructivista. Un constructivismo que, a mi juicio, se tragó sin digerir, pero en el que seguimos todavía. A veces hay elementos antiguos de la pedagogía que son muy buenos y que pueden ser mejores que el constructivismo. Creo que todas las corrientes tienen aspectos interesantes, pero no debemos ser adictos a ninguna religión pedagógica.

Volviendo al intento de reforma de Fujimori, tú fuiste crítico del bachillerato que su ministro Jorge Trelles propuso.

Yo estuve en contra porque solamente un 10% de alumnos iba a ingresar al bachillerato y el resto iba a terminar su básica en cuarto de media. En ningún momento he estado en contra de la metodología del bachillerato. Me hubiera parecido bien si, por el contrario, hubiesen incorporado un año más. Yo
peleo porque aquí en el Perú haya seis años de secundaria, como en Europa. Un año más permite que el alumno madure. Perú y Colombia son los únicos países de América del Sur que tienen cinco años de secundaria. El resto tiene seis.

Actualmente hay colegios que asumen este sistema. ¿Te parece correcta su aplicación?

Hay colegios que hacen el bachillerato en cuarto y quinto de secundaria. Eso es una estafa, no es lo auténtico, los alumnos no tienen la madurez que se requiere. En cambio otros incorporan un año más, hacen el bachillerato en quinto y sexto de secundaria.

Un grupo de educadores liberales sostiene que la calidad educativa a la que apunta el Minedu ya está obsoleta, que el profesor no debe ser transmisor de información sino gestor del aprendizaje, porque la información ya está en el smartphone del alumno. A mí no me gusta eso. Yo soy profesor y éste tiene que ser un guía y no un facilitador. No tiene que dictar la clase, pero debe orientar, discernir y seleccionar las fuentes de consulta por Internet, ayudar al alumno a digerir la información. Y, sobre todo, tener criterio porque muchos de los trabajos que presentan los copian del Rincón del Vago o similares. Me acuerdo que una vez un buen alumno me presentó una monografía sobre las nuevas armas de la Primera Guerra Mundial y no mencionó ni las ametralladoras ni los tanques. Yo me di cuenta de que la había sacado de esa página y no le acepté el trabajo.

¿Consideras que la de Salas y Saavedra fue una reforma?

Una cosa es una reforma y otra mejorar ciertos aspectos como ocurrió con la llamada “reforma” del gobierno de Humala. Con Saavedra hubo un incremento del presupuesto, pero la forma en la que se ha implementado es cuestionable.


¿Qué características debe tener una reforma para ser considerada como tal?

Para que se dé una reforma educativa la sociedad tendría que tener conciencia de que necesita transformar la educación. Tendría que generarse un consenso sobre cuáles son los principales lineamientos de ésta. 

Se necesitaría un presupuesto que cubriera los objetivos que se quieren alcanzar.

Por supuesto. En este momento ni siquiera se cumple con la ley antibullying que requiere de un número determinado de psicólogos por cada colegio. No hay plata para eso. No hay plata para pagar las horas de tutoría a los profesores. Tendría que haber una mejora sustancial en los institutos pedagógicos y en las facultades de educación. Es increíble que los alumnos de educación terminen los cinco años de universidad y tengan que tomar cursos de capacitación. Claro, uno siempre se tiene que actualizar, pero ¿por qué no los actualizaron en tantos años de carrera?

Hablemos de la educación pública peruana. Antes se decía que las grandes unidades escolares brindaban una buena educación. ¿En quémomento tocó fondo?

Cuando se produce la masificación. En la década del 60 los grandes movimientos migratorios se vuelven incontenibles y la gente empieza a demandar más educación. Actualmente la cantidad de población en edad escolar que recibe atención es porcentualmente mucho mayor que la cantidad porcentual de población que recibía atención en la década del 30 o del 40. Había pocos centros educativos, y en ellos enseñaban muy buenos profesores y bien pagados. Cuando aumenta la demanda, la oferta es de menos calidad porque no hay presupuesto Se hacen dos, tres turnos, y hay menos horas de clases. El sueldo del profesor comienza a desmejorar a fines de la década del 60. La captación de nuevos profesores tuvo que ser más amplia y entonces bajó el nivel.

Los bajos sueldos influyen en que cada vez menos personas quieren ser maestros.

Claro, yo me acuerdo que cuando ingresé a la facultad de educación de la Universidad Católica en el año 1972, no había suficientes varones para formar el equipo de fútbol. Los varones éramos o religiosos o políticos. Todos con una mística y la idea de transformar el país mediante la educación. Siempre hay honrosas excepciones, gente que le encanta enseñar. Por ejemplo, yo desde los nueve años quise ser maestro. 

Has publicado un artículo en el que sostienes que la tragedia de la educación es que casi no hay educadores en el Ministerio de Educación.

Sí, los últimos ministros y viceministros no han sido educadores. Ninguno ha dado una clase en su vida. Por eso dan tantas normas irreales. Provienen del mundo universitario, que es diferente al de la educación básica que es la preocupación principal del ministerio. Solo algunos tuvieron la habilidad de buscar profesionales de la educación para el sector de la gestión pedagógica.

¿Cuál es la explicación de esto?

Mi opinión es que existe un menosprecio hacia los profesores por parte de un sector de la tecnocracia, que considera a los docentes poco preparados, con una visión centrada en las aulas y no en el conjunto. Considera que son meros ejecutores de políticas que diseñan los “realmente entendidos”. El resultado de esto es que se diseñan políticas y currículos sin tener en cuenta las vivencias de las aulas, las necesidades reales de estudiantes y profesores.

¿Cómo fue tu paso por el ministerio?

Fue interesante conocer el sistema estatal. Mover ese paquidermo es terrible. Para poder sacar un libro hay una serie de procedimientos que se demoran mucho. Los funcionarios tienen miedo de firmar porque después les cae la Contraloría. Para dar de baja cualquier cosa el procedimiento es complicadísimo. Cuando fui asesor de Sota Nadal entré a los almacenes y vi 20 mil libros de Educación Cívica de Planas que estaban arrinconados hacía cinco años. Ordené que se repartieran a las UGEL bajo mi responsabilidad. Aprendí sobre el tipo de demandas que hay, el tipo de presiones. Hay que tratar con los congresistas que presentan sus iniciativas legales y que tienen, por lo general, un nivel paupérrimo. Yo tuve que parar seis proyectos de ley que buscaban restablecer la instrucción premilitar.

¿Por qué renunciaste?

Salí con el viceministro Manuel Iguiñiz con quien trabajaba. Yo era el que recomendaba al Viceministro, luego de una evaluación, a los directores de UGEL ¡y había cada sinvergüenza que postulaba! Toledo quiso meter a dos de éstos en circunscripciones importantes, yo dije que no y Manuel igual; y tuvimos que salir los dos. Después, cuando entra Sota Nadal como ministro, me llamó y me preguntó si quería volver al monstruo. Le dije que lo iba a consultar con mi confesor que es el Padre Gastón Garatea. Gastón me dijo que era mi deber ir.

El exministro Saavedra, como buen economista, tenía una visión marquetera y exitista de la educación. ¿Cada ministro le imprime un sello diferente a su gestión?

Ese es un problema. Un ejemplo: un eslogan de su gestión era “Rumbo a la nota más alta”; sin embargo, los funcionarios del ministerio hablaban hasta la saciedad de la nueva manera de evaluar – que la evaluación es formativa y no sumativa, que lo que se valora es el esfuerzo, que no importa la nota sino el trabajo gozoso -. ¿En qué quedamos entonces? Tienen que revisar los mensajes que lanzan porque no hay concordancia entre lo que proponen y lo que dicen. Si no hay coherencia nunca se producirán estos cambios de paradigmas en la sociedad.

Se han puesto de moda una serie de pruebas para evaluar los rendimientos de los alumnos.

Eso es algo con lo que estoy en contra. Por ejemplo, formar un ejército de aplicadores que vayan tomando la prueba estandarizada que se llama Evaluación Censal de Estudiantes. Actualmente hay muchos pedagogos que piensan que su aplicación trae más problemas que beneficios. No en vano
en Chile, que en nuestro continente fue uno de los iniciadores del sistema de medición de la calidad educativa, existe un fuerte movimiento contra su aplicación. El ministerio otorga una recompensa económica a los docentes y directores cuyos alumnos tienen un alto rendimiento en estas pruebas, y
esto ha generado perversiones como las “ausencias” de los alumnos menos destacados el día de la prueba, o las horas de clase dedicadas a entrenar a los alumnos para que la rindan. Forman una especie de academia para rendir la prueba.


Entonces, ¿cómo se debe medir el aprendizaje de los alumnos?

Mi opinión es que deberían existir pruebas muestrales a nivel nacional y regional con respecto a algunos indicadores, y que esas pruebas se difundan luego para que en cada centro educativo los docentes y los padres de familia las apliquen, las comparen con los datos nacionales y tomen medidas
relacionadas a lo que ellas miden. Las pruebas estandarizadas para todo el país no sirven: uno se tiene que comparar con los que están al mismo nivel.

La herencia de Saavedra ha sido el nuevo currículo nacional. Tú has señalado que no fue consultado de manera amplia. ¿Tienes otras observaciones?

Sí, las consultas se han hecho por Internet y eso no sirve para nada. Han consultado algunas partes de la propuesta a algunas personas o en algunos eventos, pero no el documento integral de manera abierta. La primera versión fue pésima, la segunda malísima, la tercera mala, la cuarta fue mejor y la última ha mejorado bastante. Pero lo que se ha aprobado está incompleto y tiene todavía deficiencias.

Pero ya que formalmente es un hecho consumado, mi sugerencia fue que durante el 2017 se desarrollara una aplicación piloto para realizar ajustes. El propio ministerio en su página web señala que se necesita una etapa previa de capacitación docente y de diversificación curricular en las regiones. Tampoco se han adecuado los textos escolares. Recién en diciembre se han aprobado los programas curriculares, no hay guías de ningún tipo. El nuevo currículo trae muchos cambios que deben ser procesados por cada maestro y por la escuela para convertirlo en normas consensuadas que se incorporen al proyecto curricular institucional.

Ese procesamiento toma tiempo.

Es que todo se hace de manera apresurada, al caballazo. El nuevo diseño curricular nacional solamente se va a aplicar en primaria urbana. No se va aplicar ni en inicial ni en secundaria. Todo el resto del país estará con el diseño anterior. ¡En lugar de hacer un programa piloto con pocos colegios, se les ocurre hacer un inicio con 4 mil colegios!

¿Hay libertad para aplicarlo o se exige que se cumpla al pie de la letra?

La Constitución señala que el Estado peruano tiene que dar los lineamientos generales, nada más. Pero este currículo le dice todo lo que tiene que hacer al profesor porque hay una percepción de que no está capacitado. Pero si el profesor no está convencido del nuevo currículo o no lo maneja, va a hacer lo que siempre hace e informará como le piden que informe.

El debate ha girado también en torno a dos tendencias: una que apuesta por la privatización de la educación y otra a fortalecer la participación del Estado en la educación pública.

Creo que debe haber libertad de educación. En España, la mayoría de escuelas son públicas, pero también hay colegios concertados dirigidos por instituciones religiosas o filosóficas que el Estado financia. En Finlandia casi no hay colegios privados. Yo soy partidario del sistema europeo, pero aquí
eso no es posible porque ni siquiera hay presupuesto para los colegios estatales. Cuando el Estado ha querido hacer una educación de calidad ha recurrido a los colegios por convenio como los de Fe y Alegría, o ha construido los colegios de alto rendimiento promovidos por Humala. No estoy a favor de éstos. Se gasta 20 tantos mil soles por alumno, igual que un Newton, un Roosevelt. No es lo mismo que lo que Alan García intentó hacer con los colegios emblemáticos a los que se les mejoraba la infraestructura y se capacitaba a los profesores.

Ahora los padres prefieren poner a sus hijos en colegios particulares, aún si estos no tienen la infraestructura requerida ni profesores medianamente buenos. ¿Por qué ocurre esto?

Porque tienen la idea de que el colegio particular se ocupa más de su hijo, que lo tienen más controlado y que, como pagan, pueden reclamar, algo que no ocurre en un colegio estatal. No les importa que tengan menos infraestructura y que les paguen menos a los profesores que en los colegios estatales. Este fenómeno se produce por la demanda y por el crecimiento económico del país. Hay gente dispuesta a pagar. Y me da pena decirlo, pero se produce también porque los colegios del Estado no son buenos. Si esto no fuera así, los colegios privados no serían necesarios.

¿Es un buen negocio poner un colegio de ese tipo o es algo parecido a la bodeguita de la esquina?

Los “colegios de garaje” son negocios de sobrevivencia: trabajan los amigos, la familia. Pero hay otros que son consorcios. Hay cadenas que tienen varios colegios en los conos de Lima. Si Interbank invierte en los colegios Innova es porque es negocio.

¿Y qué opinas de los colegios preuniversitarios?

Existen porque hay demanda. Por más que el Ministerio de Educación prohíbe que se use ese término, esos colegios siguen siéndolo. Algunos funcionan como franquicia, otros como cadenas. La gente cree que son mejores, porque hay paradigmas que están internalizados. Por ejemplo el Minedu sacó una publicidad televisiva e impresa para evitar la deserción escolar que decía: “Terminar la secundaria(o algo similar) es el inicio para que puedas realizar tus estudios superiores, ser un profesional y seguir avanzando en tu vida”. Ellos mismos no entienden que la educación básica tiene objetivos formativos en sí misma, como contribuir al desarrollo integral de la persona, sentar las bases para su felicidad o crear su conciencia ciudadana.

Es el paradigma de los “tigres de Asia”. Alumnos que solo piensan en ser más competitivos, que se tiene que esforzar cada vez más para pasar el examen.

Me desespera cuando esos colegios ponen esos banners enormes que dicen “nuestros éxitos: fulano de tal ingreso con el puesto tal a la universidad”. Yo podría poner esos banners porque mi colegio tiene porcentualmente un alto número de ingresos a universidades de prestigio. Pero a mí no se me va a ocurrir poner un banner

así, porque los ingresos no son un éxito del colegio, sino la formación integral.

Frente a eso, ¿el modelo finlandés sería el ideal?

Hasta cierto punto, porque Finlandia tiene una alta tasa de alcoholismo y de suicidios. Hay un problema en esa sociedad y es que no tiene un sentido de vida. A la educación le falta incorporar eso.

Vocación a prueba de balas

¿Nunca te han tentado los cargos u ofrecimientos que te generarían más rentabilidad económica?

Cuando estuve en el ministerio nadie me ofreció nada. Saben a quién tientan. Les hago entender rápidamente por qué a mí no me ofrecen nada: El colegio más mi casa constituyen un terreno en forma de “L” de mil metros cuadrados en esquina. El metro cuadrado en Jesús María, en una esquina frente al parque, con licencia para construir nueve pisos está a 2500 dólares. Los constructores son los que me ofrecieron comprarlo y me hicieron un cálculo de lo que yo tendría mensualmente solo viviendo de los intereses. Eran ocho mil dólares mensuales que yo no los gano acá ni de lejos. Yo gano como director ocho mil soles trabajando, no echado en una cama. Si no he cedido en eso, menos voy a ceder a otras propuestas.

Son 33 años en Jesús María.

Mis alumnos son del barrio, muchos profesores se han mudado por acá para estar cerca, porque este es un colegio con mucha vivencia; siempre estamos realizando actividades. Para mí el principal indicador de la calidad educativa es si el niño o la niña vienen contentos al colegio. Eso es lo que más me importa. En las charlas que les doy a los padres les digo que deben buscar un colegio que coincida con sus ideas y en el que sus hijos estén felices.

Después de más de casi cinco décadas como educador, ¿qué ideas has cuestionado y reformulado?

En el Perú vivimos de modas educativas, eso es lo que me revienta el hígado. Por ejemplo, la de Summerhill que fue una propuesta que no era real. Yo por eso no tengo ninguna religión pedagógica: ni el constructivismo, ni Tallahasse, ni los objetivos operacionales, ni nada. Conozco todo, pero aplico lo que hay que aplicar en el momento.

El perfil de tus alumnos también ha cambiado. Dices que la mayoría de tus alumnos son del barrio.

Han cambiado junto con el cambio del país. Al principio la gente que venía al colegio era de la teología de la liberación o de los partidos políticos de izquierda. Esa gente se hizo vieja y ya no tiene hijos. Quedan pocos políticos jóvenes de izquierda. Yo fui secretario de organización del Partido Socialista Revolucionario y cuando se hizo el congreso de Izquierda Unida, por lo menos el 30% de los papás del colegio estuvieron allí como representantes de diversos partidos. Ahora me he tenido que adecuar. Yo les digo a los papás que en el colegio damos una visión política democrática y de
compromiso con el país. No es partidaria porque los alumnos no tienen la edad para eso y porque lamentablemente hoy en día hay pocos partidos que valgan la pena. También he cambiado personalmente, y ahora soy mucho más comprensivo y abierto. Hemos generado un nuevo concepto de disciplina.

¿Cuál ha sido el aporte de los colegios alternativos a la educación?



Han sido los precursores, en el Perú, de la famosa “escuela nueva” que viene de 1900 y cuyos textos no se aplicaban. Los colegios alternativos influyeron para abrir caminos. El trato horizontal con los alumnos viene de esas experiencias. La preocupación individual, el conocer el entorno de cada alumno, el salir del aula cerrada para hacer visitas de estudio, la metodología de trabajos de grupo, de investigación. Cosas que ahora todos reconocen, pero que hace treinta años casi nadie
aplicaba

miércoles, 1 de febrero de 2017


ODEBRETCH Y OTROS: EL RETO PARA LOS EDUCADORES
Por Juan Borea Odría


Los medios de comunicación han impuesto en la conversación cotidiana el grave hecho de la corrupción simbolizada por el momento por Odebretch y otras compañías constructoras, pero que sabemos abarca mucho más; pues si estas compañías han ofrecido coimas es porque existe una cultura de la misma en la administración pública, que considera natural el pedir un porcentaje de cada obra para el beneficio de quien decide la ejecución. Una cultura que se ramifica en las oficinas de menor nivel, con cobros de acuerdo a cada trámite, y que siempre procura demorar los procedimientos para insinuar luego que “hay maneras de arreglarlo”.

Esta situación nos plantea a los educadores el reto de convencer a los educandos que se debe vivir éticamente, que el dinero mal habido a la larga perjudica y que va contra la felicidad. Pero el reto se agranda en esta ocasión porque cinco de los últimos seis presidentes (Fujimori, Toledo, García, Humala, Kuzcynsky, quien fue Primer Ministro de Toledo) están cuestionados por haber estado implicados en la comisión de ilícitos; incluso varios Presidentes Regionales no solo están cuestionados, sino están en la cárcel con condenas firmes. Aun cuando los cuestionamientos a los presidentes fueran infundados, la duda carcome la conciencia de los chicos y chicas.

¿Cómo lograr que no caigan en una actitud de cinismo o de desconfianza? ¿Cómo infundirles ánimos para vivir con una actitud honesta y ética, cómo convencerlos que lo que da felicidad no es el tener sino el ser? Somos conscientes que el 2017 será un año difícil en esta tarea, porque conforme avancen los meses irán habiendo más nombres implicados; pero por más difícil que sea, en el colegio la vamos a emprender. Pero no podemos hacerlo solos; requerimos que las autoridades eduquen a la sociedad desde el rol que les toca jugar: como fiscales, jueces, policías, congresistas, ministros, periodistas. Y que cada familia sea también un centro educativo donde se pongan de relieve las cosas positivas que irán saliendo, pues junto con quienes delinquieron hay muchos otros que no lo hicieron. Junto con los cómplices hay muchos otros que se resistieron a la tentación.

Somos optimistas en que esta crisis será una oportunidad de crecer.

jueves, 12 de enero de 2017


ODEBRETCH: LA NUEVA SALITA DEL SIN
Por Juan Borea Odría


Los recientes casos de corrupción (Odebretch, Moreno, Peaje al norte, pago en nuestros recibos por el gasoducto, y varios etc.) hacen recordar lo que hace un siglo dijera Manuel González Prada en “Páginas Libres”: “El Perú es un país enfermo, donde se pone el dedo salta la pus”. En especial el caso Odebretch, por su amplitud y su resonancia mediática, puede convertirse en una nueva “salita del SIN” que ponga en vitrina lo que en su momento lo pusieron los vladivideos.

No vamos a dar detalles de estos casos, suficientemente ventilados por la prensa, pero sí reflexionarlos desde otros enfoques que puedan enriquecer nuestro juicio. El primero, es el histórico; una de las tragedias nacionales es que la corrupción no es un mal de ahora: está enraizada en nuestro estilo social, desde la época de la colonia, y por ello es tan difícil luchar contra ella, pues se ha convertido en una manera de ser. Quien quiera abundar en este tema, puede leer el libro de Alfonso Quiroz, “Historia de la corrupción en el Perú”, 

Lo que sí es de la dictadura fujimorista, es la “democratización” de la corrupción: desde el poder se desarrolló un proceso de envilecimiento de la sociedad, la que acababa no solo aceptando la corrupción, sino admirando a quien la cultivaba. Frases como “roba pero hace obra”, “tiene esquina”, “sabe meter la yuca”, “este sí la supo hacer”, reflejan los paradigmas que al respecto fuimos aceptando como sociedad.

Otro enfoque que debemos tomar en cuenta es la acción deformadora que ejercemos en los niños como padres, ciudadanos o autoridades. Vamos inoculando la tolerancia a la corrupción como vacuna desde que nuestros niños son pequeños, con nuestros propios actos de corrupción o la renuencia a la denuncia por comodidad o temor. Hay corrupción, por ejemplo, cuando aceptamos un cargo para el cual no somos competentes; cuando no devolvemos el cambio exacto, cuando damos menos tiempo o producto que el considerado en nuestros contratos; cuando plagiamos productos intelectuales de otros, cuando demoramos los trámites esperando que “se aceiten”, etc. Y allí tenemos una responsabilidad por cumplir.

Pero así como hay sinvergüenzas, hay muchísimas personas probas que nos dan esperanza. Si fuimos capaces como país de encarcelar a los principales dirigentes de la cleptocracia de la década del 90, la que había construido una base propia de poder corrompiendo a personas e instituciones, usando como eje a la fuerza armada, a un Congreso subyugado, a un poder judicial venal, a la prensa comprada, a la alianza con el narcotráfico, podemos ser capaces de renovar nuestro espíritu y cambiar como sociedad. Pero ese triunfo no vendrá solo: es tarea de todos los peruanos conscientes y con ética: la omisión es colaborar con el cáncer de la corrupción. Cada cual desde su entorno ciudadano, familiar y laboral, asuma su responsabilidad.

martes, 8 de noviembre de 2016


NOMBRAMIENTOS QUE PREOCUPAN
Por Juan Borea Odría



El Banco Central de Reserva (BCR) es uno de los organismos más importantes de la economía peruana. Es el encargado de dirigir la política monetaria, emitir moneda, administrar las reservas internacionales. Se busca que quienes integren su Directorio sean de plena confianza para la misión que ejercen, por lo cual el artículo 11° de su ley orgánica dice textualmente que “Los Directores deben ser peruanos, tener reconocida solvencia moral y poseer amplia competencia y experiencia en economía y finanzas. No representan a entidad o interés particular alguno y su voto debe tener en cuenta únicamente el cumplimiento de la finalidad y las funciones del Banco".

Designa a estos directores el Congreso por una votación amplia, que exige 66 votos aprobatorios. Pero el interés no es solo de los congresistas sino de todos los peruanos, pues de sus decisiones dependerá mucho de nuestra economía. Por ello preocupan los nombramientos que el Congreso ha dado la semana pasada para dos de los tres nuevos directores: Elmer Cuba, José Chlimper y Rafael Rey. Sentimos que el Congreso no ha observado la Ley, pues los dos últimos personajes no reúnen los requisitos. El señor Chlimper fue partícipe en una grosera manipulación de audios en la reciente campaña electoral, razón por la que está siendo investigado por la fiscalía; es asimismo secretario general del partido Fuerza Popular, por lo que contraviene la norma que “no representa a entidad o interés alguno”. El señor Rey no es economista, él mismo confiesa que “va a empezar a estudiar” y no tiene ni competencia ni experiencia en economía y finanzas. Vale recordar que Rey fue candidato a la vicepresidencia por Fuerza Popular el 2011, y Chlimper por la el mismo partido el 2016. Preocupa además porque el proceso fue muy rápido, recién un día antes de elegir se conocieron los postulantes, y no hubo un debate ni audiencia que permitiera conocer la opinión de la población ni de los mismos congresistas. Como vulgarmente se dice, fue una designación “al caballazo”.

Diversas instituciones y personalidades han expresado su rechazo a la medida. Es difícil esperar del partido mayoritario en el Congreso una rectificación a pesar que las razones del rechazo son evidentes. Esperamos que la presión popular impulse a los mismos implicados a que en un acto de generosidad renuncien y eviten al Perú este malestar.

martes, 4 de octubre de 2016


RAZONES PARA CELEBRAR ESTE OCHO DE OCTUBRE
El combate de Angamos y Grau
Por Juan Borea Odría

En abril de este año tuve la oportunidad de estar en la base naval de Talcahuano y subir al Huáscar un par de horas. Para un peruano, sobre todo si conoce la historia, es una visita emocionante, que te pone al borde de las lágrimas. En el largo viaje de regreso a Santiago estuve pensando: ¿por qué los peruanos celebramos una derrota? ¿Sobre todo cuando esa derrota abrió las puertas para que el ejército chileno pudiera invadir la tierra peruana?

La respuesta no fue fácil, y estando cerca al 8 de octubre, un nuevo aniversario del combate naval de Angamos, comparto lo que en ese momento fue mi respuesta. Celebro porque reconozco en Miguel Grau, en sus marinos y oficiales, que hubo y hay en nuestro país un fondo de calidad humana que supera las mezquindades en las cuales a veces nos entrampamos. Celebro que nuestra patria puede generar personalidades de esa talla que nos dan esperanza en construir un Perú mejor. Celebro porque esa gesta heroica no fue fruto de una decisión del momento, sino el punto más alto de una actitud de entrega y sacrificio que venía de muchos años antes.

Grau sabía desde el inicio del conflicto de la inferioridad de la armada peruana, inferioridad que se acentuó con el naufragio de la Independencia; sabía que los proyectiles con los que contaba no tenían posibilidad de penetrar el blindaje del Cochrane y el Blanco Encalada; sabía de la mezquindad de algunas autoridades de nuestro país. Aun así siguió empeñado en luchar para defender al Perú en esa infausta guerra.

Celebro también la calidad humana de un hombre que respetó siempre la vida de los civiles (nunca bombardeó puertos indefensos), que no ametralló a los chilenos derrotados de la Esmeralda, que no abusó de su poder para beneficios personales.

Celebro que esta actitud no fue exclusiva de Grau; que al embarcarse bajo su mando los oficiales y tripulación estaban dispuestos al sacrificio por su país. Y que al morir el comandante en los inicios del combate final, oficiales como Melitón Carbajal, Elías Aguirre, Diego Ferré siguieron en la lucha hasta el final.

Celebro que casi un 40% de la tripulación del Huáscar eran negros, los famosos “buitres”, ejes de la infantería de marina embarcada en la nave.

No es común celebrar una derrota. Pero hay derrotas que pueden constituirse en hitos formadores de una actitud que lleve al triunfo. Como lo fue Angamos, como fue la gesta de Bolognesi y los defensores del Morro de Arica, como fue la lucha guerrillera de Cáceres. Espero que esta reflexión nos motive a conocer nuestra historia, y encontrar en ella razones para sentirnos orgullosos de ser peruanos.

miércoles, 28 de septiembre de 2016


¿TIRAR LA TOALLA? ¡NO! ¡LUCHAR CONTRA LA CORRIENTE!
Cuando la tecnología la aplicamos mal
 Por Juan Borea Odría



La carta de Leonardo Haberkorn, periodista y académico uruguayo, renunciando a seguir dando clases en una Universidad de Montevideo ha circulado ampliamente en las redes y nos da una oportunidad para reflexionar sobre un tema de mucha actualidad: el uso de los celulares y las redes sociales. Textualmente, el profesor dice:

“Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. (…) Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me rindo. Tiro la toalla. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono (…) Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más.

Hasta hace tres años la exhortación a dejar el teléfono durante 90 minutos tenía algún efecto. Ya no. Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado. Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller? ¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. (…) La incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Les fueron matando la curiosidad (…)y les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. No quiero ser parte de ese círculo perverso.
Nunca fui así y no lo seré. (…) La carta acaba con una experiencia final en la que expone a sus alumnos la entrevista de una periodista al dictador argentino Galtieri sobre la Guerra de las Malvinas.

Continúo con la cita textual: “Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la
mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. Este año no. Caras absortas. Desinterés. Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. Silencio. Silencio. Silencio. Ellos querían que terminara la clase. Yo también.”


Comprendo al profesor, pues muchas veces los docentes nos sentimos descorazonados cuando tratamos de motivar dando charlas emotivas, usando diversas estrategias didácticas, buscando temas que a nuestro juicio debían interesar, todo sin éxito. Pero comprenderlo no significa estar de acuerdo. No se trata de tirar la toalla, sino de comprender que la situación es nueva y hay que abordarla.

Lo primordial es saber que no se trata de pelear contras las tecnologías, y lamentarnos “que cualquier tiempo pasado fue mejor”. Las tecnologías actuales y las futuras son hechos incontrovertibles con los cuales debemos convivir. Lo que tenemos que hacer los padres, autoridades y docentes es tratar de comprenderlas y convertirlas en nuestras aliadas. No es tarea fácil, sobre todo a quienes tenemos más años y nos cuesta entender su lógica, pero es una tarea indispensable sin la cual estamos condenados al fracaso.

Cuando hablamos de tecnología no nos referimos solo a los aparatos y los programas, sino también a la manera de ver el mundo que se va configurando en el usuario. No es la misma configuración de quienes nos acercamos por primera vez al conocimiento a través de los libros y las conferencias; los niños y jóvenes conocen y sienten de otra manera. Tal vez no nos convenza ni nos guste, pero es la suya.

El segundo paso, trascendental, es educarlos en hogar y escuela para que los muchachos no dependan de la tecnología; que la dominen y la USEN no que ella los domine. No es tarea fácil; requerirá firmeza, cariño, motivación, normas, estrategias, pero puede lograrse, y ejemplos de ello hay muchos colegios de Lima. Prevenir también con orientación y vigilancia los peligros conexos como apertura irrestricta de la intimidad, abuso sexual y otros.

Lo tercero, que corresponde ya a las autoridades educativas, a las Universidades, institutos, gremios diversos, es elaborar una tecnología que ayude a los jóvenes y niños a aprender conocimientos, adquirir habilidades, comunicarse provechosamente con pares, promover sentimientos, ampliar sus horizontes. Hay muchos de esos elementos, pero no tienen la difusión ni la fuerza necesaria para convertirse en predominantes; por ello insisto en que más allá de la creatividad de una persona, es preciso una política de producción y difusión impulsada por quienes tienen como meta la formación de las personas.

miércoles, 14 de septiembre de 2016


EN EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN SE NECESITAN MÁS EDUCADORES
Por juan Borea Odría



Ante el reciente retiro del Viceministro de Gestión Pedagógica Flavio Figallo, quien ha sido relevado en el cargo por el Economista Jorge Arrunátegui, considero necesario como educador hacer un urgente pedido: se requieren más profesores de carrera en los cargos de alta dirección en el Ministerio de Educación.

Es cierto que la educación es un tema que compete a toda la sociedad, y que en el diseño y conducción de la misma debe haber un enfoque interdisciplinario; pero debe haber necesariamente profesionales de la educación, y si hacemos una rápida revisión de los altos cargos en el Ministerio, no encontramos muchos.

En estos momentos el Ministro y los dos Viceministros son economistas. Los últimos Ministros de Educación han sido, en orden retrospectivo, Economista, Socióloga, Ingeniero, Arquitecto. Los tres últimos provenían del mundo universitario, que es diferente al de la educación básica, preocupación principal del Ministerio. Algunos tuvieron la habilidad de buscar profesionales de la educación para el sector de la gestión pedagógica, otros no.

¿A qué se debe esta carencia de educadores en los altos cargos de gestión? Cada cual tiene sus propias explicaciones; en mi opinión una de las causas es el menosprecio que se tiene a los profesores por parte de un sector de la tecnocracia, que considera a los docentes poco preparados, y con una visión más centrada en las aulas y no en el conjunto; también a que los educadores de aula no están en los círculos de ONG y medios de comunicación, y por tanto cuando se tienen que buscar candidatos para los cargos, no se los conoce, y se busca entre los conocidos, los del círculo más inmediato, que por lo general suelen estar alejados de la vida de las instituciones educativas

Estas personas suelen considerar a los profesores como meros ejecutores de políticas que diseñan los “realmente entendidos”. Cuando el docente expresa su malestar o su confusión, se le critica de reacio al cambio, de conservador. Nunca olvidaré el protector de pantalla de un alto funcionario del Ministerio de Educación que decía textualmente “La educación es algo demasiado serio para dejarla en manos de los maestros”.

En el Ministerio de hoy sí encontramos maestros a nivel de funcionarios, pero que cumplen un rol básicamente de ejecutores de políticas que diseñan otros. Y que saben que su permanencia en el cargo (con sueldos muy superiores a los que podrían lograr en la docencia) depende de su aquiescencia y conformidad a los dictados de la jerarquía. Muchos de ellos, por otro lado, hace años que dejaron la docencia y se han dedicado a planificación o tareas administrativas.

El resultado es que se diseñan políticas y currículos sin tener en cuenta la vivencia de las aulas, las necesidades reales de estudiantes y profesores. Muchas de estas políticas y currículos generan confusión en los maestros; y con frecuencia culminan cuando culmina el financiamiento o se releva al ministro que las impulsaba, aumentando el escepticismo en los docentes.

No es esta una descalificación de profesionales de otras áreas; personalmente fui Jefe de los Asesores del Ministro Sota, arquitecto, con excelente gestión. Pero que supo incorporar en los vice ministerios a profesores como Idel Vexler y Helen Chávez, quienes a su vez tenían en la dirección de oficinas a su cargo a educadores profesionales.

Bienvenidas todas las profesiones a esta tarea compleja, pero dejen un rol protagónico a los profesionales del área. Y consulten REALMENTE a los docentes.

martes, 6 de septiembre de 2016


EDUCAR EN DERECHOS HUMANOS
Juan Borea Odría



Aunque tiene algunos antecedentes históricos, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano proclamada por la Asamblea Nacional Constituyente Francesa el 26 de agosto de 1789 es un hito en el desarrollo del concepto de derechos humanos; el segundo gran hito es la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Estas declaraciones son referentes importantes, y es innegable que el mundo ha avanzado bastante en este tema desde la proclamación de las mismas; pero cuando vemos el acontecer diario (miseria, desigualdad, guerra, genocidio, abusos, etc.) nos damos cuenta que hay todavía muchísimo por avanzar. Este avance se da por dos caminos: la institucionalización de los derechos humanos en las estructuras sociales, y su internalización en la mente y el sentimiento de las personas. El primer camino es tarea de la política, el segundo es tarea de la educación.

El presente artículo trata sobre el segundo camino; es preciso tener claro que cuando hablamos de la educación nos referimos al largo y complicado proceso de formación de las personas para la adquisición de conceptos, habilidades, cosmovisión, relaciones…Esta tarea no es, como simplistamente puede pensarse, tarea de la escuela: es una tarea de toda la sociedad, de la cual la escuela forma parte. Por ello mi reflexión sobre la tarea educativa se refiere a toda la actividad social; de esa manera, además, los lectores que no son docentes podrán darse cuenta de su responsabilidad en la tarea.

Lo primero por hacer para educar en derechos humanos, es lograr que cada persona tenga identidad y autoestima; si no se tienen, el concepto de derecho es inaplicable. ¿Cómo voy a sentirme sujeto de derechos si no parto de que soy ALGUIEN, que soy importante para mí y para quienes me rodean? Los sentimientos positivos o la carencia y debilidad de la identidad y la autoestima se empiezan a generar desde que el niño es concebido y está en el seno materno, continúan con el nacimiento y la manera como las necesidades básicas y de afecto son o no son atendidas, se desarrollan en la infancia y se consolidan en la adolescencia. Cabe aquí hacer un examen sobre las condiciones que en la sociedad actual se tienen para que este proceso se de y culmine exitosamente; la desestructuración familiar, la miseria, el exceso de trabajo que impide la atención adecuada al niño y adolescente atentan contra el logro del proceso de identidad.

Paralelamente a lo anterior, hay que lograr que la persona entienda que por ser ella misma tiene derechos al bienestar, a la satisfacción, a la consideración, al afecto, al buen trato de quienes le rodean; que estos no son favores que se le otorgan, sino responsabilidad del colectivo. Por lo tanto puede reclamarlos no como dádiva sino como derecho. Recuerdo en estos momentos una imagen sugerente en la proclamación de la Reforma Agraria en la pampa de Anta (más allá de si el acontecimiento en sí estuvo bien o mal): cuando el funcionario proclama la Reforma, un viejo campesino se arrodilla para besarle la mano y darle gracias. El funcionario se arrodilla con él y lo levanta. El campesino lo sentía como un favor, el funcionario como reivindicación. Lamentablemente los gobiernos dictatoriales y populistas, y los caudillos regionales han ido favoreciendo las acciones de clientelaje, en las cuales no es el derecho el que prima, sino la aparente generosidad del “Superman” que se compadece.

Otro factor en el que hay que educar es el respeto a los demás; a considerarlos a ellos también como personas, y por tanto sujetos de los mismos derechos que se reclaman para uno mismo. En un mundo más bien individualista, este puente entre consideración por uno mismo y consideración a los demás tiene dificultades para ser cruzado, y la educación debe lograrlo. Atenta contra esta consideración de los demás, la cosificación: tendemos a “cosificar” al otro, utilizarlo, cuantificarlo, deshumanizarlo. Un ejemplo de esto lo daba Abimael Guzmán al hablar de la “cuota de sangre” que el Partido estaba dispuesto a dar por un objetivo concreto para considerarlo exitoso. Los videojuegos en los cuales se gana puntos asesinando, incluso torturando a las imágenes de los mismos, educan a las nuevas generaciones en la cosificación. La “rotación rápida” de relaciones que niños y adolescentes ven en la televisión cada día, y que son noticia luego en diarios y radio, degradan a la pareja a cosas descartable. Tal vez por ello el volver a poner al otro en el sitio que le corresponde sea una de las tareas más arduas.

Un escalón más en el que debemos educar, es en la responsabilidad personal de luchar porque los derechos humanos de los demás sean respetados. Quienes han logrado conciencia de su identidad, se ser sujeto de derechos, quien aprecia a los demás también como personas, debe desarrollar una conciencia adicional: su responsabilidad con los demás, su deber de promover de manera activa una sociedad donde todos sean respetados.

Esto tiene dos aristas: la que coincide más con nuestra espiritualidad cristiana es la responsabilidad ética ante el otro, ante el próximo como enseñaba permanentemente Jesús, pero que es también imperativo ético para quienes tienen otras religiones (un ejemplo es el Mahatma Ghandi) o para quienes no tienen ninguna (como tantos agnósticos que construyen solidaridad).

Pero también podemos entenderlo desde el lado de la teoría de los vasos comunicantes (tomando prestado un término de la física). En un mundo global como el nuestro, nadie puede tener ya asegurado su derecho mientras no están asegurados los derechos del resto. Pues quienes no los tienen asegurado, o quienes no han desarrollado el concepto del respeto a los demás como personas, van a irrumpir en nuestras vidas de manera traumática. Y ejemplos de esto los tenemos a raudales: atentados contra gente que camina, secuestros de gente con dinero, tragedias ambientales que afectan a todos por igual, etc.

Por ello (hasta egoístamente) podemos decir que asegurar el derecho de todos es factor necesario para salvaguardar el nuestro.

La educación en derechos humanos es un tema que no acaba nunca, pues aunque idealmente lográsemos en un momento dado que toda la humanidad alcance un mínimo aceptable de cumplimiento de sus derechos, habrán nuevas situaciones que cuestionen lo que ya hemos alcanzado. Por ejemplo la biotecnología: ¿afecta o no nuestro derecho el uso de las semillas transgénicas? Se enfrentan la necesidad de una mayor producción de alimentos con el uso de las mismas, a la necesidad de preservar la biodiversidad. O como en el caso actual de Ecuador, que enfrenta la necesidad de producir petróleo para cubrir las demandas de la población con las comunidades nativas que exigen el respeto a sus medios de vida y su territorio.

Para quienes creemos en Jesús de Nazaret, educar en derechos humanos es una tarea que viene desde la fe: el concepto de “próximo”, la acción por el mismo que nos pide el Señor, son parte sustancial de nuestra fe; tanto así que (según Mateo 25) seremos juzgados por lo que en nuestras vidas fue la responsabilidad con los demás. Honremos con nuestras acciones esa fe que nos hace felices.

lunes, 4 de julio de 2016


LA DIFICULTAD DE CAMBIAR LOS PARADIGMAS. 
Dos botones para muestra
Juan Borea Odría

Si hay algo difícil de cambiar en una sociedad, y especialmente en educación, son los paradigmas que guían nuestro actuar; usamos nuevos lenguajes, vestimos diferentes ropajes, pero a pesar de ello subsisten estructuras de pensamiento que son las que en el fondo mueven a la acción. Esta dificultad también subsiste entre nosotros los docentes, y en los funcionarios del Estado. Comparto con ustedes en esta breve reflexión dos ejemplos de publicidad del que nos pueden ayudar a no cometer esos errores cuando nos dirigimos a nuestros alumnos.


Para el primer ejemplo parto de la convicción que tenemos todos formalmente que la educación básica (inicial, primaria y secundaria) tiene un objetivo formativo en sí, no es solamente un puente para llegar a otra etapa. Es decir, no es pre-universitaria, pre-militar, pre-religiosa, pre-deportiva….La educación básica tiene el objetivo del desarrollo integral de la persona, de sentar las bases para su felicidad, su conciencia ciudadana, y similares. La misma acción del Ministerio entiende esto en su discurso, y por ello desalienta con restricciones a los llamados colegios pre universitarios.

Sin embargo en el loable esfuerzo por disminuir la deserción escolar, en especial en secundaria, la Presidencia del Consejo de Ministros ha inundado con avisos televisivos e impresos con un mensaje contradictorio: motivando a graduarse en el colegio porque “es el inicio para que puedas realizar tus estudios superiores, ser un profesional y seguir avanzando en tu vida”. Es decir, valora la básica no como un período con sus propias metas formativas, sino como puente al ideal: los estudios superiores. Y si tomamos el sentido contrario, quien no realiza estudios superiores no puede seguir avanzando en la vida.

Ministro Saavedra afirma que para alcanzar la nota más alta en educación y seguir avanzando necesitamos de todos 

(Web del Ministerio - domingo 3 de julio 2016)


Para el segundo ejemplo hago notar que a raíz del currículo recientemente aprobado (sin la consulta que manda la ley, permítanme siempre recordarlo), las autoridades del Ministerio han hablado hasta la saciedad de la nueva manera de evaluar, que la evaluación es formativa y no sumativa, que lo que se valora es el proceso, el esfuerzo, que de los errores se aprende, que no importa la nota sino el trabajo gozoso… Sin embargo, el lema del Ministerio para este año, que se sigue repitiendo, es: “Rumbo a la nota más alta”
¿

lunes, 27 de junio de 2016


LA FIESTA DE PEDRO Y PABLO
Los pilares del Cristianismo
Por Juan Borea Odría


Este miércoles es feriado porque celebramos la fiesta de San Pedro y San Pablo; es probable que algunos de nuestros lectores no tengan muy claro qué estamos celebrando, por lo que compartimos algunos datos para una mejor comprensión de nuestra fe.

A Pedro y Pablo se les considera las dos columnas en la fundación y difusión de nuestra iglesia cristiana. Cada uno con orígenes y personalidades muy diferentes, pero ambos concentrados en la misión de difundir la Buena Noticia de Jesús de Nazaret.

Pedro no es su nombre original: su nombre es Simón, hijo de Jonás; fue el mismo Jesús quien le puso el nombre de Pedro (piedra). Pescador e hijo de pescadores en el lago de Tiberíades, era un hombre muy sincero, espontáneo y con fuerte personalidad que lo llevó a liderar a los discípulos de Jesús, y ser luego el primer jefe de la naciente comunidad cristiana en Judea, liderazgo luego reconocido por los seguidores de Jesús en el mundo antiguo.

Pablo tampoco es su nombre original; su nombre es Saulo y nació en Tarso, en la actual Turquía. Miembro de la secta farisea, destaca por su energía personal, su valor, y el compromiso militante con aquello en que creía. Este compromiso lo lleva a perseguir a los primeros cristianos, y (luego de convertirse a la nueva fe) a ser el principal difusor del Evangelio en el mundo.

Cada uno pone de relieve un aspecto de la constitución de la iglesia; Pedro representa la firmeza, la fidelidad a las raíces, la necesaria autoridad para todo grupo social. Pablo representa el espíritu de libertad de los hijos de Dios, la necesidad de dar a conocer el amor de Jesús centrarse en lo esencial y no en la forma. Ambos mueren como mártires, asesinados por su fe, dando con su sangre el testimonio de su amor y compromiso con Jesús.

Con la celebración conjunta de ambas personalidades, la Iglesia nos da a entender que ambos estilos son necesarios en nuestra comunidad, que deben conjugarse para actuar de manera integral en la construcción del Reino de Dios.

En los últimos decenios se ha priorizado la figura de Pedro en detrimento de la figura de Pablo. Esto tiene su origen entre otras razones, en el sobredimensionamiento del papel del Papa y de la Iglesia como institución. El Concilio Vaticano hace 50 años, y las prédicas de Juan XXIII primero y actualmente Francisco, nos dan una imagen más integral y ponen de relieve también la presencia del Espíritu, y el valor de los carismas personales para vivir en una auténtica comunidad de discípulos de Jesús.

domingo, 5 de junio de 2016


JESÚS RESUCITA AL HIJO DE UNA VIUDA
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros
Por el P. Julio César Rioja,



Lucas: 7,11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.» Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!» El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Reflexión

Dos viudas y sus dos hijos, al parecer únicos, se nos presentan en la primera lectura de los Reyes y en el Evangelio de este domingo. Uno ha muerto, el otro está en peligro, Elías y Jesús, “se los entregan a sus madres”, están vivos. Ambas podrían decir con el Salmo de hoy: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa, cambiaste mi luto en danzas”. El Dios de Elías y el Dios de Jesús, es el Dios de la vida, que vence a la muerte.

Jesús va de camino con sus discípulos y mucho gentío, a la entrada de Naín se cruzan con otra comitiva, unos entran y otros salen: “sacaban a enterrar a un muerto”. Se encuentran la muerte y la Vida, el Maestro muestra su cercanía a los más pequeños una vez más, a los débiles, a esta mujer que es viuda y encima ha perdido a su único hijo, acoge su pena y sufrimiento: “Le dio lástima y le dijo: No llores”. ¿Con qué autoridad se puede decir a una madre que no llore?, las dos comitivas están expectantes: “Se acercó al ataúd, lo tocó, los que lo llevaban se pararon, y dijo: ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! El muerto se incorporó y empezó a hablar”. Triunfa la vida y se acaba el llanto.

Cuantas madres clamando al cielo en los campos de refugiados, en las playas de Grecia, en Palestina, en cualquier país africano, con sus hijos muriendo de hambre en su regazo. Cuantas madres coraje fregando escaleras para sacar a sus hijos adelante, llorando a escondidas el maltrato o la incertidumbre, de no saber si su hijo ronda el consumo… Pero estamos acostumbrados y nos suele gustar más el funeral que el muerto, escondemos el dolor, nos compadecemos, pero no nos paramos. Hay que parar y aunque no sepamos qué decir, ante el misterio del dolor, muchas veces lo mejor es el silencio, mirar, abrazar, acoger, denunciar, presentar a Dios en la oración con las manos vacías a las criaturas que él creo, sintiendo la impotencia de lo poco que podemos hacer.

Lo que ocurre después en el texto, es que: “Todos sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”. Quedaron desconcertados, pero más allá de ver él poder de Jesús sobre la muerte, aprendieron que hay que luchar contra todo mal, secar las lágrimas, poner el hombro. Con la certeza, de que en medio de nosotros, está el que es “capaz de sacar nuestras vidas del abismo” y dar sentido con su sufrimiento al nuestro. No en vano Lucas (6,21), en el capítulo anterior, nos dice: “Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis” y parece que no es cuestión de esperar a llegar a la Casa del Padre.

“Dios ha visitado a su pueblo” y es necesario confiar y creer en esa lectura del Apocalipsis que solemos leer en los funerales: “Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: Todo lo hago nuevo”. Y es que Dios, no quiere que nadie llore o que viva en el desconsuelo y la desolación.

Celebramos ayer sábado, la Fiesta del Corazón de María, ella también perdió a su único hijo, una espada atravesó su corazón de Madre. Cuando le entregaron a su hijo al pie de la cruz, al contrario que las dos viudas de la liturgia de hoy, estaba muerto, pero aprendió a fiarse a contramano, fue capaz de creer en la resurrección. Pedimos que nos enseñe a mirar a Jesús, a mirar la vida, los acontecimientos, las informaciones… que en ocasiones sólo nos hablan de muerte, con la esperanza puesta en Dios.

miércoles, 1 de junio de 2016


EL PERÚ EN LA ENCRUCIJADA
Piensa bien antes de votar
Por Juan Borea Odría



Da pena decirlo, pero en nuestras elecciones no es relevante el Plan de Gobierno; la inmensa mayoría de la población lo desconoce, y no decide su voto por él. Por otro lado muchas veces estos planes de gobierno obedecen solamente a la necesidad de presentar un documento a la autoridad electoral, y no son fruto de estudios profundos; en algunos casos son tan solo la recopilación de necesidades expresadas por la población para ilusionarla con demagogia.

Por ello los dos últimos debates entre los candidatos a la segunda vuelta pueden servirnos para entender lo que cada uno propone; no en cuanto a plan de gobierno, sino en cuanto a proyecto de país. Para ello es bueno recordar lo que dijeron, lo que no dijeron, el dominio real de lo que hablaban, la sinceridad o mentira que pudieran traslucir, y la manera como enfrentaron o evadieron cargos que no solo el contrincante, sino también la población tienen presentes.

Son por eso otras las preguntas que deben ayudarnos a escoger la mejor propuesta; preguntas que en un país presidencialista y caudillista como el nuestro, tienen que ver con las personas de los candidatos, con las personas de quienes integran su entorno más cercano y sus equipos de trabajo; y el financiamiento de sus campañas.

En cuanto a los candidatos, tenemos que preguntarnos en primer lugar sobre sus historias personales y políticas. ¿Cuál ha sido su trayectoria personal, qué cargos ha ocupado y cómo lo ha hecho? ¿De dónde provienen sus bienes personales? ¿Qué experiencia tiene en la gestión pública o privada? ¿Qué pergaminos ostentan para pretender dirigir un país?

Similares preguntas debemos hacernos sobre quienes rodean al candidato. ¿Cuáles son sus trayectorias personales y políticas? ¿A qué grupos representan? ¿Qué intereses están detrás de las candidaturas? ¿Cuáles son los medios de comunicación que los apoyan?

Y otro tema importante es el financiamiento de las campañas, pues pueden ser más que aportes, “inversiones” a ser recuperadas con creces en cuanto se llegue al poder, como ha sucedido en gestiones anteriores muchas de cuyas autoridades están seriamente cuestionados o incluso en la cárcel.

Alentamos a cada uno para hacerse estas preguntas, y otras más que considere relevantes, y votar en conciencia por el candidato que le parece hará mejor a nuestro país.

miércoles, 4 de mayo de 2016


UN CURRÍCULO SIN LA DEBIDA CONSULTA
Otra equivocación del Ministerio de Educación
Por Juan Borea Odría


Preludio

Lo que muchos temíamos se produjo la semana pasada: el Ministerio de Educación ha decidido sacar el Currículo Nacional sin la consulta que establecen la Ley y su Reglamento. El preludio de la ópera se dio el martes 26 en la ceremonia de presentación del Balance del Proyecto Educativo Nacional por el Consejo Nacional de Educación; al cerrar dicho acto el Ministro Saavedra intervino con voz severa ante diversas apreciaciones del Balance sobre la gestión (temas de equidad, de descentralización, de la ley universitaria, de currículo, entre otros), sin conceder casi nada al esfuerzo del Consejo y al cumplimiento de su misión institucional. Ese tono enfático podría deberse a molestia por las críticas, a que sus asesores le presentaron una visión negativa del documento del CNE, al deseo que las críticas no empañen la imagen de cierre de su gestión, al deseo de atarantar a los Consejeros para que se autocensuren en las próximas consultas, o a la combinación de algunas. En todo caso fue evidente para los asistentes, entre ellos una numerosa delegación de funcionarios del Ministerio, el tono confrontacional, que de ninguna manera corresponde a la relación con una institución autónoma creada por Ley, y cuyos integrantes no son funcionarios del sector.

En lo que respecta al currículo dijo que se había trabajado varios años, y descartó una consulta sobre el mismo porque ya se habían hecho muchas consultas y no podía esperar la opinión del “centésimo especialista”. A continuación anunció que el día siguiente se enviaría al Consejo Nacional de Educación la propuesta curricular. Efectivamente el miércoles en la tarde el Viceministro de Gestión Pedagógica envió el documento dando al Consejo diez días para pronunciarsei; y el fin de semana lo ha colgado en la página web del Ministerioii; en esta última publicación ya no se descarta del todo la consulta (tal vez ha habido un mejor asesoramiento), sino que se indica que el mes de mayo se hará una consulta en “modalidad virtual”.

La consulta debe hacerse bien y no como justificación

En este tema somos enfáticos: la consulta no es una favor que se hace, o una liberalidad del poder: es una obligación establecida por el Art. 34° de la LGE y el Art. 27° de su Reglamento: ambos exigen una consulta amplia a la sociedad civil y la opinión del Consejo Nacional de Educación.

La consulta virtual no está mal, pero por un lado debe ser bien hecha, y por otro debe combinarse con estrategias para recoger opiniones institucionales. Por ejemplo la “consulta virtual” hecha para el documento Perfil de egreso y fundamentos del Currículo Nacional fue insuficiente 

Un ejemplo de lo que debe ser una Consulta lo ha dado el mismo Ministerio de Educación con el Proceso de Consulta Previa del Plan Nacional de Educación Intercultural Bilingüe: se publica como un parche especial en el frontis de la WEB, se consulta directamente a las instituciones implicadas, se establecen amplios períodos para aportar

Una consulta tampoco debe ser parcial; dentro del proceso de elaboración pueden consultarse segmentos para recoger opiniones, pero la consulta válida es sobre el documento final. Cuando sobre éste ha opinado la comunidad educativa y el Consejo Nacional de Educación, ya tiene el ministerio la legitimidad para decidir dentro de sus funciones. Pero queda claro que no se ha hecho una consulta del documento total. Recién ahora se ha publicado lo que sería el documento final, y es sobre este documento que deben pedir las opiniones no solamente al CNE, sino a la comunidad educativa. Las opiniones anteriores han sido sobre las tres versiones del marco curricular, y las otras dos versiones presentadas en Lima y en Ayacucho. Y por último, sobre el Perfil del egreso. Basta confrontar las versiones citadas con el producto actual para darnos cuenta que hay una enorme variación; ¿cómo entonces decir que ya se consultó lo que NO SE HA CONSULTADO?

Hay que recalcar que la consulta no es solo a los especialistas; es conveniente que el Ministerio contrate personas que opinen, pero la consulta de que habla la ley es a la COMUNIDAD EDUCATIVA. Los aportes de especialistas son indispensables, pero la ley va más allá. Incluso consultando al “centésimo especialista” (Ministro dixit) no se cumple con la consulta si no se pide la opinión a la comunidad educativa.

La consulta debe tener el tiempo necesario

Estudiar el documento curricular no puede hacerse a la carrera; si queremos que sea un producto duradero debe darse el tiempo suficiente, por lo menos un par de meses para que opinen las instituciones, y un mes más para procesarlas en el Ministerio.

Las instituciones deben organizarse para que sus especialistas la estudien, hagan la discusión interna y por último opinen de manera institucional. Los docentes, quienes realmente conocen a los alumnos y los procesos de aprendizaje concretos, están trabajando y no pueden en un corto plazo darse el tiempo para opinar. Más aún en un documento tan voluminoso como el actual.

Al respecto cabe recordar las críticas de muy largo, denso y frondoso que le hacían al DCN los autores de la actual propuesta. Pues bien, el DCN con fotos y diagramas tiene 484 páginas; la actual versión, de puro texto sin fotos, es de 650 páginas…el comentario sobra.v

Para la opinión del Consejo Nacional de Educación le dan diez días. Los Consejeros tienen diversas especialidades, pocos de ellos son maestros, y poquísimos siguen en aula. Tienen necesariamente
que convocar a otras personas para que opinen, tal como acertadamente lo hicieron en anteriores oportunidades. Y eso no lo van a hacer en un plazo tan corto. Menos podrá opinar adecuadamente la comunidad educativa, que incluye en su seno diversidad de actores distribuidos a lo largo del territorio nacional.

Resaltar el papel del Consejo Nacional de Educación

Es justo resaltar el papel que en estos años ha jugado el CNE con respecto al currículo. Han sido ponderados pero claros; han convocado consultas y han dado opiniones orientadoras que han impedido que apresuradamente se promulgaran propuestas muy deficientes.

Los dos últimos documentos que han sacado sobre el currículo son esclarecedores: la carta al Viceministro de Gestión Pedagógica con la que le pidió opinión sobre el documento de Perfiles de Egreso, y las propuestas del Balance del PEN.

En la carta con la que responden al Viceministro le dicen que “De acuerdo al Reglamento de la LGE el documento en mención no se ajusta a la definición de currículo, por tanto, el CNE no puede emitir opinión sobre una propuesta curricular incompleta”.

En las propuestas sobre el Currículo incluidas en el Balance (P. 65) dicen así: “Consideramos que a la siguiente administración le corresponderá finalizarlo de acuerdo a los lineamientos en el reglamento de la Ley General de Educación”.

Ojalá que no se dejen atarantar y sigan fieles a su actuación anterior. En primer lugar no deben aceptar el plazo de diez días, claramente insuficientes; en tan corto tiempo la opinión que puedan dar será incompleta y sin una consulta adecuada a las personas que antes les han ayudado

Para finalizar

Invoco al Ministerio de Educación, donde tengo tantos amigos: no saquen el currículo sin la debida consulta. La presión de dejar un producto antes de finalizar la gestión no debe llevarlos a precipitarse y generar un problema a los docentes. Es mejor dejar el producto listo para que la administración que asumirá en agosto lo revise y de continuidad. Para ello basta con modificar el plan de implementación, y poner como objetivo hacer la consulta y procesarla. Es un trabajo arduo para los ochenta días que les quedan, pero sí es posible hacerlo.

Invoco también a las instituciones de la comunidad educativa para que se pronuncien. Hasta ahora la voz pública sobre el tema curricular la hemos llevado unas cuantas personas, y a nivel institucional el Consejo Nacional de Educación, asumiendo el desgaste y los costos de una confrontación de opiniones con el Ministerio.

Es el momento de que eleven su voz pidiendo al Ministerio de Educación una consulta que las convoque de manera explícita y en plazos razonables. Y desde este momento deben convocar a sus especialistas para estudiar la propuesta y hacer conocer públicamente sus opiniones. Ya está publicada, hay que estudiarla y opinar.

Que el nuevo currículo sea bueno y que tenga una larga duración es responsabilidad de todos. Está en nosotros honrarla o dejar que otros decidan.
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