LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS
"...de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.”
Por el P. Clemente Sobrado
San Mateo 2, 1 - 12:

Reflexión
Queridos amigos, en primer lugar, a nombre propio y de este mi amigo y compañero de todos los domingos, Miguel Humberto, y nuestro técnico Aldo, un muy feliz Año Nuevo 2014. Es nuestro primer encuentro en este nuevo año y coincide precisamente con una de las fiestas más simpáticas y significativas: La Epifanía del Señor. Fíjense que digo Epifanía y no día de Reyes, porque no quiero que los reyes suplanten al Dios hecho Niño que en este día revela la universalidad de Dios, la universalidad de la fe.
Los Santos Reyes no son sino un signo, pero el verdadero significado de la fiesta se la da el Niño Jesús, que desde su cuna en el pesebre abre a Dios a todos los pueblos, a todas las razas y a todos los hombres.
Esto me parece algo maravilloso y a la vez algo urgentemente necesario para todos nosotros que, en un mundo globalizado como el nuestro, seguimos pensando en pequeño, seguimos con pensamientos recortados y limitados por una serie de divisiones.
Nuestro verdadero nombre de creyentes es el de “cristianos”; sin embargo, llevamos un apellido que lo dice todo: “católicos”. Lo de católico no significa propiamente romano, sino “universal”. Nuestra fe es católica, nuestra misión es católica, debido a Dios, el Dios que se revela y manifiesta a los Magos, es “católico” porque es para todos.
Jesús ha nacido para todos. Nadie se puede hacer dueño de su nacimiento, ni siquiera María y José. La salvación que Él nos trae es una salvación para todos. Nadie puede hacerse dueño de la salvación de Dios, ni siquiera la Iglesia. Ella no es la salvación, sino señal de la salvación, sacramento de la salvación.
Ser cristiano es sentirnos signos de salvación para todos, sin excluir a nadie, sin poner fronteras a nadie, sin exclusivismos ni particularismos, sin divisionismos ni ideológicos, ni teológicos ni espirituales. Todo reduccionismo particularista deja de ser la Epifanía de Dios hoy para el hombre. Por eso, y en nombre de todos los hombres y de toda la humanidad, esta mañana la cantamos gozosos “Buenos días, Señor”. http://www.youtube.com/watch?v=gBt2YMFlwBk
Fuente: La Iglesia que camina
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