domingo, 20 de abril de 2014

 
DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECIÓN
NADA LO PUDO DETENER...VENCIÓ A LA MUERTE
Resucitemos nuestra FE
Por el P. José Antonio Pagola.

Mateo 28, 1-10


"En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: 
- Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Mirad, os lo he anunciado.
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
- Alegraos.
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: - No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán."

Reflexión

VOLVER A GALILEA

Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.

El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.

A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?

Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.”

Fuente: Odres Nuevos




domingo, 13 de abril de 2014

 
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
“¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”
Por el P. Clemente Sobrado

San Mateo  26, 41 al 27: (Lectura abreviada)

Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, “Calvario”, le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Y se quedaron sentados allí para custodiarle.  Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “Tú que destruyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!” Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: “A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Si es el Rey de Israel que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."“ De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con Él. Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios.” 

Reflexión

Queridos amigos, hoy comenzamos la gran Semana con la liturgia del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Por eso leemos como Evangelio el relato de la historia de la Pasión, que este año corresponde a San Mateo. Nosotros no hemos leído sino unos trozos de la misma. Espero que a lo largo de estos días cada uno pueda leerla entera despacio y en silencio, tratando de “tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús”. No se trata de leerla como algo que le sucedió a Jesús, sino como algo en lo cual estamos metidos todos. Es su Pasión que es también la nuestra. Todos somos autores comprometidos. Encontrarnos a nosotros mismos en los distintos personajes. ¿Cuál será el nuestro, el que mejor nos revela a cada uno?
 
Pienso que la Pasión y toda la Semana Santa la debiéramos vivir cambiando simplemente los nombres por los nuestros. Frente a la Pasión de Jesús tenemos muchas preguntas: ¿La muerte de Jesús fue realmente un fracaso? ¿Fracaso de Dios o fracaso de los hombres?
 
Frente la Pasión y a la muerte de Jesús se pueden hacer infinidad de interrogantes. La podremos explicar racionalmente como un crimen político o religioso, pero su verdadero sentido sólo será posible desde nuestra experiencia de fe. Hay cosas que sólo se entienden con el corazón. La Pasión y la Muerte de Jesús solo podremos entenderla metiéndonos en el corazón de Dios y en el corazón de Jesús.
 
Hay cosas que la inteligencia no entiende. La Pasión de Jesús solo la puede entender el corazón. En mi Congregación se utiliza mucho la jaculatoria, herencia del Fundador: “La Pasión de Jesucristo esté siempre grabada en nuestros corazones.” Es que el amor más que entenderlo con la cabeza lo entiende el corazón. No estamos  hablando de sentimentalismos, estamos hablando de corazón y de la experiencia de ser amados y de poder amar. No se trata de llorar viéndolo sufrir, sino de dejar que nuestro corazón se empape de su amor.
 
Fuente: La Iglesia que camina

jueves, 3 de abril de 2014


HAY DERROTAS QUE SON TRIUNFOS
Ejemplo de  perseverancia y pundonor en Los Juegos Olímpicos de Invierno


Noventa y dos deportistas salieron de la línea de largada de la competencia de Esquí alpino (una especie de cross country en esquíes) en los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi. Ochenta y siete llegaron a la meta. El último de ellos fue un peruano, Roberto Carcelén, quien con cuarenta y tres años, resfriado y con dos costillas rotas hacía dos semanas, superó el dolor y el cansancio para lograr su objetivo: llegar a la meta, en la que sacó la bandera peruana para expresar su identificación con la patria.

Aparentemente fue derrotado, y si miramos la competencia desde el frío ángulo del medallero es así. Pero hay otras maneras de mirar lo que es una competencia: confrontar a otras personas para conseguir el estímulo necesario para mejorar las propias marcas y conseguir las propias metas y las del colectivo al que representas. Roberto tuvo triunfos del primer tipo para ser seleccionado a las Olimpiadas, quedando quinto en el sudamericano de Argentina. Pero sin duda alguna su mejor triunfo es la aparente derrota en Sochi. Así lo entendieron la prensa, el público y los deportistas que con él compitieron; por ello Dario Cologna, el ganador y Dashiri Sherpa, el penúltimo, lo esperaron en la meta para rendir homenaje a su perseverancia y su esfuerzo en nombre de los competidores.

Como peruanos nos emociona este triunfo; también me emociona porque Roberto es exalumno de la promoción 1988 del Héctor de Cárdenas. Estoy seguro que parte de ese coraje ha sido templado por la manera como hemos ido formando en San Juan a chicos y chicas, al calor de nuestro lema “Todo está en el estado mental”. La semilla que se siembra florece siempre, independiente del lugar y el tiempo.

Esa es la razón por la que fomentamos el deporte  a pesar de ser pocos; por ello enfrentamos a colegios que tienen un gran desarrollo deportivo sin achicarnos, y en muchas ocasiones les ganamos; es por eso que propiciamos largas caminatas, campamentos, viajes guerreros: sabemos que el deporte bien llevado es un factor formativo de primer orden, que junto a otros factores también importantes abre el horizonte de la vida. La seguridad en sí mismo, el espíritu de equipo, la decisión de enfrentar problemas sin huir o disfrazarlos sirven para la vida entera. Pienso en tantos exalumnos y exalumnas sanjuaninos que en sus actividades profesionales y gremiales, en su vida familiar, en la política, en la fe, hacen gala de esta decisión, de este coraje, de este saber superar dificultades: todos ellos merecen nuestro homenaje y nos dan inmensa alegría porque sabemos que nuestra labor formativa no fue en vano.

Juan Borea Odría

PS. Pueden ampliar la noticia entrando al siguiente link


Permítanme compartir una poesía que aprendí en quinto de secundaria, y que junto con Cantares de Serrat son íconos artísticos que simbolizan lo que he intentado difundir desde 1968 en todas las instancias en que he sido maestro. Algunos la atribuyen al cirujano sudafricano Cristiaan Barnard. Se acordarán que la recitábamos en las noches de paseo o campamentos. Y estoy seguro que los maristas de esa época siempre la tienen presente, aunque no se acuerden de toda la letra


DECISIÓN

Si piensas que estás vencido, lo estás
si piensas que no te atreves, no lo harás
si piensas que te gustaría ganar pero que no puedes no lo lograrás;
si piensas que perderás, ya has perdido.

Porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre:
Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido antes de haberse corrido;
y muchos cobardes han fracasado antes de su trabajo haber empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán
piensa en pequeño y quedarás atrás
piensa que puedes y podrás.

Todo está en el estado mental.


Si piensas que estás aventajado lo estás.

Tienes que pensar bien para elevarte
tienes que estar seguro de ti mismo antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana el más fuerte o el más ligero;
porque tarde o temprano el hombre que gana es aquél que cree poder hacerlo.

domingo, 30 de marzo de 2014

 
EL CIEGO DE NACIMIENTO
Descubriendo a Jesús como "El Profeta"
Por el P. Richard Vélez Campos
 
 San Juan  9,  1 al 41 (lectura abreviada):

Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.  Escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: “Vete, lávate en la piscina de Siloé.” Él fue, se lavó y volvió ya viendo. Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: “¿No es éste el que se sentaba para mendigar?” Unos decían: “Es él”. “No, decían otros, sino que es uno que se le parece.” Pero él decía: “Soy yo.” Llevaron ante los fariseos al que antes era ciego. Era sábado en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos, También los fariseos le preguntaron como había adquirido la vista. Él contestó: “Me puso barro en los ojos, le lavé y veo.”Entonces le dicen otra vez al ciego: “¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?” El respondió: “Que es un profeta.” Ellos le respondieron: “Has nacido empecatado ¿y nos vas dar lecciones a nosotros?” Y lo expulsaron. Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: “¿Tú crees en el Hijo del hombre?” Él respondió: “¿Y quién es, Señor, para que crea en él?” Jesús le dijo: “Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.” Él entonces dijo: “Creo, Señor.” Y se postró ante Él.

Reflexión

DESCUBRIR A CRISTO, COMO EL "PROFETA".

La semana pasada estábamos escuchando el relato de Jesús con la samaritana, una mujer que había sido maltratada por la vida, una mujer que se encuentra con Jesús y llega a creer en Jesús, llega a la fe en Jesús. Cuando Él le habla a esta mujer y le muestra la vida que está llevando, entonces ella dice: “Veo que eres Profeta”.

Y el ciego que fue curado, cuando los fariseos le preguntaban: “Bueno, ¿y tú qué dices de ese Señor que te curó?”, el ciego dijo que: “Es un Profeta, un enviado de Dios, esto viene de Dios”. Y al final el ciego, cuando ya puede ver a Jesús, —porque sobre todo para eso le sirvieron los ojos—, entonces le dijo: “Creo, Señor”, y se postró ante Él.

Es decir, que la semana pasada encontrábamos, cómo una mujer que era víctima del pecado, de su pecado y de los pecados de los demás, —porque era una mujer que llevaba una vida mala, una mujer que estaba oprimida por el pecado—, se encuentra con Jesús, descubre en Jesús un profeta y llega a creer en Él.

Y tanto creyó en Jesús ella, que se fue al pueblo donde todo el mundo sabía qué clase de mujer era, y les dijo a todos: “Oiga, hay un hombre que me dijo todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Mesías?”.

Esta mujer conduce a muchos de los habitantes de este pueblo hacia Jesús, y así llegaron ellos a creer también en Jesús. O sea que Jesús quitó de encima de esta mujer el peso del pecado, la condujo desde el pecado hacia la fe y la conversión.

Hoy vemos a Jesús quitando otro peso a otra persona. Este era un pobre hombre ciego de nacimiento, oprimido por una limitación física espantosa. Jesús quita de encima de este hombre toda esa enfermedad y lo conduce desde la enfermedad hacia la fe, hacia la plena fe en Aquel que Dios ha enviado, el Profeta que Dios ha enviado.

Por eso el objetivo de estas lecturas que estamos tomando este año, —esas lecturas, la de la vez pasada, la de la samaritana, la de hoy del ciego de nacimiento, la que vamos a escuchar la semana entrante, esa lectura tan impresionante de la resurrección de Lázaro—, forman un caminito. Y ese camino es para que nosotros nos maravillemos, nos admiremos de lo que significa encontrar la fe.

El que encuentra la fe, vence el pecado. El que encuentra la fe, vence la enfermedad. El que encuentra la fe, vence la muerte.

Aquella mujer estaba aburrida, fastidiada de tener que ir a sacar agua, ir siempre al pozo y sacar más agua, y el agua no le curaba la sed. Este hombre aburrido de pedir limosna, un poquito de dinero; pero ese dinero se acaba y hay que pedir más limosna, y ésa también se acaba. Y el caso de Lázaro sí parecía un caso totalmente perdido: “Se nos murió Lázaro”.
Pero fíjate: A quien tiene sed, le llega Cristo como agua de vida. A quien está ciego, le llega Cristo como luz verdadera. A quien está muerto, le llega Cristo como verdadera vida.

Estos domingos son para que nosotros encontremos en Cristo el agua que sacia nuestra sed, la luz que quita nuestra ceguera y la vida que vence nuestra muerte.

Es un buen momento para preguntarme: “¿Quién es Jesús para mí? ¿He descubierto a Jesús como agua que sacia mi sed? ¿Quién es Jesús para mí? ¿He descubierto a Jesús como luz que me quitó la ceguera y me mostró lo que yo no podía ver? ¿He descubierto a Jesús como vida que vence a mi muerte?”.

Vamos a pedirle al Señor, vamos a pedir que nos muestre nuestra ceguera. Esos fariseos tenían los ojos buenos, podían ver a Jesús pero no lo veían, no lo encontraban, no lo reconocían, no podían creer en Él. Por eso dice Jesús: “Si ustedes estuvieran ciegos, no tendrían pecado. Pero como dicen que ven, ahí es donde está el pecado”.

Luego, lo primero que tiene que hacer Jesús en nosotros, es mostrarnos nuestra ceguera. Tal vez hemos tenido a Jesús muy cerca y no lo vemos. ¡No lo vemos!

El ciego fue curado, y así curado le preguntó Jesús: “¿Tú crees en el Hijo del hombre?”, y dijo: “¿Quién es para que crea en Él?”. Jesús respondió: “Soy yo, soy yo”, la misma respuesta que le había dado a la samaritana. “Sabemos que cuando venga el Mesías”, —decía la samaritana—, “nos va a explicar todo”, y le dice Jesús: “Soy yo, soy yo”.

Jesús, muéstrate así a nuestras vidas. Ven a nosotros, Jesús, y dile a nuestro corazón lo que le dijiste a la samaritana, lo que le dijiste al ciego: “Soy yo”.

Que pueda encontrarme también contigo, Jesús, y que tú me puedas decir: “Soy yo”.

Que yo me encuentre así contigo, para hallar en ti el agua que calma mi sed, la luz que vence mi ceguera, la vida que triunfa sobre la muerte.
 

martes, 25 de marzo de 2014

 
EL EJERCICIO Y EL CÁNCER DE MAMA
Una rutina diaria reduciría el riesgo

Hacer más de una hora de actividad física cada día puede reducir el riesgo de las mujeres de cáncer de mama, sugiere una investigación reciente.

Aunque el tipo de tumor que una mujer tiene afecta qué tanto podría ayudar el ejercicio, una revisión nueva de 37 estudios halló que la actividad física regular es beneficiosa para las mujeres de todas las edades y tamaños.

"Son todos los estudios que observaron la relación entre el ejercicio físico y el riesgo de cáncer de mama que se han publicado a la fecha, así que estamos confiados en que los resultados de nuestro análisis son robustos", aseguró en un comunicado de prensa de la Organización Europea del Cáncer (European Cancer Organization) Mathieu Boniol, director de investigación del Instituto Internacional de Investigación en Prevención de Lyon, Francia.

Los investigadores analizaron los datos de más de 4 millones de mujeres. Cuando se les comparó con las mujeres que realizaban la cantidad más baja de actividad física, las que eran más activas redujeron su riesgo de cáncer de mama en un 12 por ciento, mostró la revisión.

La investigación, presentada el jueves en la Conferencia europea del cáncer de mama en Glasgow, Escocia, reveló que el ejercicio reducía el riesgo de cáncer de mama de una mujer independientemente de su edad o índice de masa corporal, que es una medida que se basa en el peso y en la estatura. Los investigadores concluyeron que los beneficios del ejercicio no se deben solo a la pérdida de peso ni simplemente a que sean activas desde una edad temprana.

"Estos hallazgos son importante para todas las mujeres, independientemente de su edad y peso", planteó en el comunicado de prensa la Dra. Hilary Dobson, presidenta del comité nacional de organización de la Conferencia europea del cáncer de mama. "Aunque el mecanismo del efecto potencialmente protector de la actividad física sigue sin estar claro, el análisis, que se presenta aquí, provee a las mujeres con un ímpetus real para aumentar su actividad física incluso en incrementos muy pequeños".

Ya se ha mostrado que la actividad física protege de otras formas de cáncer y de la enfermedad cardiaca, anotaron los autores.

"Añadir el cáncer de mama, incluso los tipos agresivos, a la lista de enfermedades que se pueden prevenir mediante la actividad física debe animar al desarrollo de ciudades que fomenten el deporte al facilitar que se transite en bicicleta y a pie, la creación de nuevos centros deportivos y la promoción del ejercicio a través de campañas educativas", planteó Boniol.

"Se trata de una estrategia de bajo costo y sencilla para reducir el riesgo de una enfermedad que actualmente tiene un costo muy alto, tanto para los sistemas de atención de salud como para las pacientes y sus familias. Es una buena noticia para los individuos y los legisladores", añadió Boniol.

Los autores de la revisión anotaron que la terapia de reemplazo hormonal (TRH) contrarresta el efecto protector del ejercicio. Apuntaron que un creciente número de mujeres probablemente aún se beneficien de más actividad física dado que la concienciación pública de los efectos secundarios posibles de la TRH ha resultado en una reducción significativa en su uso.

Las investigaciones presentadas en reuniones médicas se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

 
FUENTE: European Cancer Organization (ECCO)

domingo, 23 de marzo de 2014

 
JESÚS Y LA SAMARITANA
“Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo.” Jesús le dice: “Yo soy, el que te está hablando.”
Por el P. Clemente Sobrado

San Juan  4, 5 - 11, del 19 - 26 y del 30 - 42 (abreviado):

 
Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: “Dame de beber.” Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?” Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a Él, y Él te habría dado agua viva.” Le dice la mujer: “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?” Le dice la mujer: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.” Jesús le dice: “Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Pero llega la hora en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Le dice la mujer: “Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo.” Jesús le dice: “Yo soy, el que te está hablando.” Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las palabras de la mujer que atestiguaba: “Me ha dicho todo lo que he hecho.”

Reflexión

Hola amigos: En este Tercer Domingo tenemos un Evangelio tierno, delicado y que toca el fondo del alma. Además, es un Evangelio que revela muy bien el corazón del hombre y el corazón de Jesús en su delicadeza y ternura cuando quiere ganar nuestros corazones. De igual manera, resulta una novedad ver a Jesús en un largo, profundo y delicado diálogo con una mujer. Hasta los discípulos se extrañan.

Aparecen toda una serie de detalles en los que se comienza a sentir que Jesús está hablando con uno mismo. En primer lugar, qué delicado gesto de esperar a una mujer pecadora, dándole la sorpresa de un encuentro personal. Como siempre, Jesús no se presenta ni con autoritarismo ni devaluando a la mujer; al contrario, se pone en condición de inferioridad, que es la de ser Él quien la necesita, pidiéndole de beber.

Es la mujer la que se pone más tiesita y como más retadora. Es siempre la actitud de quien se quiere proteger, por eso se pone a la ofensiva.

Sin embargo, Jesús no se siente ni molesto, ni fastidiado, sino que deja aflorar toda la bondad y comprensión de su corazón para con los débiles. Jesús también entra de frente ni a acusarla ni tampoco a invitarla. Al contrario, se le va metiendo por las rendijillas del alma como quien la va desnudando por dentro haciendo que ella misma se vaya descubriendo y encontrándose con ella misma.

Yo diría que la va ganando utilizando la misma psicología femenina, despertando en ella la curiosidad. Sabe que a la mujer se necesita despertarle la intriga, la curiosidad, de tal modo que ahora es ella la que hace preguntas y hasta se cambian las actitudes. Primero, es Jesús el que pide de beber y ahora es la mujer la que pide del agua de Jesús. Al final, la mujer se rinde y se convierte en testigo de Jesús.

Este Evangelio es un texto que nos ayudará a valorar la mujer en la Iglesia. Como dice el Papa Francisco: “Todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”, espacios “en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.
 
Fuente: La Iglesia que camina

sábado, 22 de marzo de 2014


FRANCISCO: UN SIGNO QUE ALIENTA NUESTRA FE
La pelota está ahora en nuestra cancha

El 2013 ha tenido en nuestra Iglesia dos acontecimientos fundamentales: la renuncia del Papa Benedicto XVI y la elección como nuevo Papa de Francisco I; dos acontecimientos que son a la vez signos que alientan nuestra fe.

 
La renuncia de Benedicto fue una sorpresa, ya que la costumbre decía que el Papa no podía renunciar aún con mucha edad o enfermo. Y claro, en esa situación quienes realmente tenían el mando en el Vaticano eran otros. La renuncia dejó sin piso a un amplio sector de la curia tradicionalmente ligado al poder y al conservadurismo, y abrió el camino para que fuera elegida una persona diferente, el argentino Jorge Bergoglio, con un claro encargo de los cardenales que lo eligieron para que reformase la Iglesia acercándola más a lo que Jesucristo quiso de sus discípulos.

En los meses que Francisco tiene como Obispo de Roma, el ambiente eclesial ha sido totalmente distinto; sus palabras y gestos sintonizan con el sentir de una gran mayoría de los cristianos que por muchos años ha tenido que callar o,  asumir que nuestra voz estaba en conflicto con un sector de la jerarquía y aceptar las consecuencias. Hoy el discurso cercano al evangelio, (la Buena Noticia de Jesús), el sacudirse de dogmas y de costumbres históricas impuestas como si fueran parte de la fe, tiene un referente en las mismas palabras del Papa. Ya no nos pueden acusar como antes lo hacían de ser heterodoxos, pues el mismo Jefe de la Iglesia habla ese lenguaje.

Queda todavía mucho camino por recorrer para hacer que la estructura eclesial deje de considerarse equivocadamente el centro, y se convierta en lo que siempre ha debido ser: un instrumento al servicio del verdadero centro de nuestra fe, que es la persona de Jesús y su mensaje de amor y justicia. Con la presencia de Francisco sentimos que ese camino si bien largo y duro será posible; pero para ello se requiere del protagonismo de los fieles normales como nosotros, de laicos y religiosos, de comunidades eclesiales locales.

Hacer visible al mundo el amor de Jesús no lo puede hacer una sola persona, por más bien intencionada o más alto cargo tenga; es tarea de todos los que nos confesamos cristianos. Una tarea que si la hacemos correctamente nos llenará de una alegría profunda. La pelota está ahora en nuestra cancha, honremos nuestra responsabilidad.

domingo, 16 de marzo de 2014


LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
“Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”.
Por el P. José Antonio Pagola

San Mateo 17,  1 - 9:

Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él.

Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: “Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.” Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo.

Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: “Levantaos, no tengáis miedo.” Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.”

Reflexión

ESCUCHAR A JESÚS
El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”. Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”.

En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo ”Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.

MIEDO A JESÚS
La escena conocida como "la transfiguración de Jesús" concluye de una manera inesperada. Una voz venida de lo alto sobrecoge a los discípulos: «Este es mi Hijo amado»: el que tiene el rostro transfigurado. «Escuchadle a él». No a Moisés, el legislador. No a Elías, el profeta. Escuchad a Jesús. Sólo a él.

«Al oír esto, los discípulos caen de bruces, llenos de espanto». Les aterra la presencia cercana del misterio de Dios, pero también el miedo a vivir en adelante escuchando sólo a Jesús. La escena es insólita: los discípulos preferidos de Jesús caídos por tierra, llenos de miedo, sin atreverse a reaccionar ante la voz de Dios.

La actuación de Jesús es conmovedora: «Se acerca» para que sientan su presencia amistosa. «Los toca» para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables: «Levantaos. No temáis». Poneos de pie y seguidme. No tengáis miedo a vivir escuchándome a mí.

Es difícil ya ocultarlo. En la Iglesia tenemos miedo a escuchar a Jesús. Un miedo soterrado que nos está paralizando hasta impedirnos vivir hoy con paz, confianza y audacia tras los pasos de Jesús, nuestro único Señor.

Tenemos miedo a la innovación, pero no al inmovilismo que nos está alejando cada vez más de los hombres y mujeres de hoy. Se diría que lo único que hemos de hacer en estos tiempos de profundos cambios es conservar y repetir el pasado. ¿Qué hay detrás de este miedo? ¿Fidelidad a Jesús o miedo a poner en "odres nuevos" el "vino nuevo" del Evangelio?

Tenemos miedo a unas celebraciones más vivas, creativas y expresivas de la fe de los creyentes de hoy, pero nos preocupa menos el aburrimiento generalizado de tantos cristianos buenos que no pueden sintonizar ni vibrar con lo que allí se está celebrando. ¿Somos más fieles a Jesús urgiendo minuciosamente las normas litúrgicas, o nos da miedo "hacer memoria" de él celebrando nuestra fe con más verdad y creatividad?

Tenemos miedo a la libertad de los creyentes. Nos inquieta que el pueblo de Dios recupere la palabra y diga en voz alta sus aspiraciones, o que los laicos asuman su responsabilidad escuchando la voz de su conciencia. En algunos crece el recelo ante religiosos y religiosas que buscan ser fieles al carisma profético que han recibido de Dios. ¿Tenemos miedo a escuchar lo que el Espíritu puede estar diciendo a nuestras iglesias? ¿No tememos apagar el Espíritu en el pueblo de Dios?

En medio de su Iglesia Jesús sigue vivo, pero necesitamos sentir con más fe su presencia y escuchar con menos miedo sus palabras: «Levantaos. No tengáis miedo».

miércoles, 12 de marzo de 2014

 
LOS TOP 5 ALIMENTOS PARA ACELERAR EL METABOLISMO
Quieres acelerar tu metabolismo?

No existe ninguna formula mágica que nos ayude a perder peso sin esfuerzo o dedicación pero sí hay muchísimas ayuditas que podemos aprovechar para llegar a nuestra meta mucho mas rápido. Como siempre lo he dicho el cuerpo es un carro que funciona mejor o peor dependiendo de la "gasolina" que le demos.

Cada cosa que comemos tiene un efecto sobre nuestro peso y sobre el funcionamiento general de nuestro organismo. Al igual que hay alimentos que te dan energía, que te ayudan a desintoxicar tu cuerpo o a dormir mejor también hay alimentos que te ayudan a acelerar tu metabolismo para que así quemes mas calorías y pierdas una mayor cantidad de peso. El metabolismo de cada uno de nosotros es único y trabaja a velocidades diferentes. Aquí están los 5 alimentos que te más ayudan a acelerar tu metabolismo. OJO, recuerda que debes consumirlos como parte de un plan de dieta balanceado y nunca exceder su consumo.
 
1. Alcachofas:
Las alcachofas tienen muchísimas vitaminas y minerales incluyendo uno llamado inulina. Se ha demostrado que este tipo de carbohidrato disminuye la cantidad de grelina que se produce en tu cuerpo. Esta hormona es conocida como la hormona del hambre, que es la que provoca los deseos de comer. Al producir menos grelina reduces la cantidad de hambre que sientes y tu cuerpo enfoca su energía en quemar calorías.
 
2. Pimienta de cayena:
La pimienta de cayena, al igual que muchas otras pimientas hacen que la temperatura de tu cuerpo suba muchísimo cuando las comes, para poder regular su temperatura el cuerpo tiene que hacer un gasto de energía muy importante y esto te hace quemar calorías. Es importante no abusar de esto porque tu cuerpo se acostumbra rápidamente y cada vez necesitas de mas picante para lograr subir tu temperatura. Es un tipo de ají o chile.

3. Canela:
De acuerdo con varios estudios consumir sólo media cucharadita diaria de canela ayuda al cuerpo a metabolizar el azúcar que consumes hasta 20 veces más rápido. De esta manera estás reduciendo la cantidad de azúcar que tu cuerpo tiene disponible para guardar como reserva.

4. Jengibre o kión:
El jengibre ayuda a aumentar la velocidad de tu metabolismo hasta en un 5% y además de eso aumenta la sensación de saciedad. En tu cuerpo así que te ayuda a que comas menos y a quemar lo que ya comiste más rápido.

5. Té:
Además de los antioxidantes, que nos hacen quemar grasas, la cafeína estimula el proceso mediante el cual quemamos grasa para producir energía llamado termogénesis. Por eso es que se recomienda tanto el té verde en cualquier tipo de dieta.

Además de estos alimentos es importante que siempre consumas proteínas en tus comidas, esto también te va a ayudar a mantener tu metabolismo en excelentes condiciones. Consumir estos alimentos no puede interferir con tu plan de dieta actual y no debes consumirlos en todas tus comidas. Asegúrate de encontrar los momentos apropiados para comerlos y no descuidar tu dieta ni tu rutina de movimiento. Además de eso puedes buscar un quemador de grasa natural, sin ningún estimulante fuerte, que te ayude a maximizar los resultados y optimice el funcionamiento de tu metabolismo.
 
Fuente: Natura Salud

domingo, 2 de marzo de 2014

 
DIOS Y LA RIQUEZAS TERRENALES
“Nadie puede servir a dos señores"
Por  el P. José Antonio Pagola
 
San Mateo  6, 24 - 34:

“Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.”

Reflexión

NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
 
 
El dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.

La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más
humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.

Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.

Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.

“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.

Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.

“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.

Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”.

UNA «NUEVA RELIGIÓN»
El consumismo penetra en nosotros de forma sutil. Nadie elige esta manera de vivir después de un proceso de reflexión. Nos vamos sumergiendo en ella, víctimas de una seducción casi inconsciente. El ingenio de la publicidad y el atractivo de las modas van captando suavemente nuestra voluntad. Al final nos parece imposible vivir de otra manera.

No hay que pensar mucho para saber cómo actuar. El proyecto de vida para la mayoría es muy sencillo: trabajar para ganar el dinero que necesitamos para poder disfrutar de unos períodos de tiempo (fin de semana, vacaciones) en los que se gasta el dinero anteriormente ganado y se recuperan las fuerzas para volver al trabajo.

El consumismo se ha convertido en la «nueva religión» del hombre moderno. La meta absoluta consiste en poseer y disfrutar (doctrina dogmática). Para ello es necesario trabajar y ganar dinero (ética y méritos). Los practicantes acuden fielmente a su compra semanal (precepto de fin de semana). Se viven con devoción intensa las grandes fiestas (Navidad, Reyes, vacaciones, bodas, día del padre, de la madre...).

No es fácil liberarse de la esclavitud del consumismo. Como decía Erich Fromm, «el hombre puede ser un esclavo sin cadenas». El consumismo no ha hecho sino desplazar las cadenas del exterior al interior. Por dentro estamos encadenados a un sinfín de caprichos y falsas ilusiones. Estas cadenas interiores son más fuertes que las que se ven por fuera. ¿Cómo liberarnos de esa esclavitud si vivimos creyendo ser libres?

Nuestra vida es insensata. La obesidad y la anorexia que se dan en no pocas personas son una imagen gráfica del aletargamiento y la pérdida de vitalidad de muchos espíritus. Tenemos de todo y carecemos de paz y alegría interior. Queremos vivir triunfando, pero somos cómplices de la miseria y del hambre de muchos.

Inmersos en la sociedad del bienestar, nos preocupamos de seleccionar el restaurante donde iremos a comer, la calidad del vino que vamos a tomar o la marca de nuestro atuendo. Jesús tenía su manera de ver las cosas. Es importante pensar en «lo que vais a comer», «lo que vais a beber» o «con qué os vais a vestir». Pero no viváis obsesionados por todo eso: «Sobre todo, buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura».

P. José Antonio Pagola
Fuente: Odres nuevos

domingo, 23 de febrero de 2014

 
EL PODER DEL AMOR
Proclamemos la paz y la armonía social
Por el P. Clemente Sobrado
 
San Mateo  5, 38 - 48:

“Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir u sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.”

Reflexión

Hola amigos, comencemos hoy con una pregunta. El pasado domingo se nos decía que Jesús no vino a anular la ley, sino a darle el verdadero cumplimiento. Hoy, nos plantea un problema candente, diario y esencial: ¿Cómo andan nuestras relaciones de los unos con los otros? Que en el fondo es también preguntarnos quién es el otro para nosotros. ¿Un amigo? ¿Un enemigo?

Jesús sigue con el mismo paralelo del “se os dijo”, “pero yo os digo”. Es decir, el antes de Jesús y el después de Jesús, que traducido en nuestras vidas pudiera ser: “Yo antes de conocer a Jesús” y “yo después de conocerle a Él y aceptarlo en mi vida”.

En realidad, el Evangelio que hoy proclamamos pudiera ser el camino de la paz, de la armonía social, de entendernos como hermanos. Puede que las afirmaciones de Jesús choquen con nuestras mentalidades y nuestros criterios, pero son los que mejor expresan el nuevo mundo, el reino de Dios.

Porque eso de ojo por ojo y diente por diente, es un sistema donde prevalece la fuerza. Si te respondo con lo mismo que me has hecho, ganará el que pueda más; pero si en vez de enseñarte mis puños, soy capaz de responderte con amor, las cosas cambian.

Si se trata de odiar a mi enemigo, nos quedamos en ese pobre sistema de relaciones que más parecen una pelea de boxeo que un saber buscar caminos de encentro.

En cambio, si logramos amar a nuestros enemigos, es hacer amigos de los enemigos. Es convertir el mundo en una sociedad de amistad.

Si solo saludamos a los que nos saludan quedamos todos a la misma altura. ¡Qué lejos quedamos de ese ideal que nos propone Jesús hoy! “Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto.” Buena diferencia entre tener a Dios Padre como modelo nuestro o tener como modelos a los poderosos, a los que cada día nos amenazan con sus armas.

Digamos, que no podemos quedarnos en el mundo que vivimos y tenemos que construir un mundo nuevo de amor.
 
Fuente: La Iglesia que camina

jueves, 20 de febrero de 2014

Los Maristas Boys y el Día de la Amistad edición febrero 2014

SIEMPRE JUNTOS
Nuestra amistad nunca morirá..
 
 
Ayer miércoles 19 de febrero tuvimos una de las mejores veladas después de muchos meses y no es para menos ya que la convocatoria en esta oportunidad fue masiva. Los Maristas Boys y algunos  acompañados e sus hijos, compartimos más que una cena en el tradicional Día de la Amistad -fecha que cada mes reúne a todos los miembros de la promoción  Pablo VI del Colegio Maristas de San Juan- y que nos sirve también para coordinar nuevas actividades donde no solo participemos los condiscípulos sino con nuestras familias.
 
El punto de encuentro fue el solicitado Chifa Jumbo de la avenida San Juan, algunos de los muchachos -no tanto no?- que todos los miércoles disfrutan del deporte del balón en la canchita de La Alborada en Surco, aterrizaron raudos para sentarse a la mesa y reponer todas las calorías quemadas con el fulbito. Alguno de ellos se les pasó la mano y en vez de quemar calorías creo que ingirieron   demás, pero valió la pena. Esta vez no solo desfilaron gaseosas y buenos platos, sino que además hubo vino y mucho pisco. Tanto que cuando Percy ingresó con dos botellas, Sergio lo propuso como nuevo presidente de la promoción por ser tan generoso y acertado con el sentir popular, acto que originó un estallido de carcajadas en un momento de la noche.
 
Raúl fue el homenajeado de la jornada, y aunque fue el único que se hizo presente de los que cumplían años en febrero, hicimos un brindis por todos aquellos que su onomástico es durante el presente mes.
 
Juanito, Daniel  y Humberto fueron la sorpresa de la noche y fue festejada su presencia por todos los que nos dimos cita. Creemos que el grupo crecerá en los demás meses, ya que nos hemos dado cuenta -al fin- de que no todo es trabajo, y que renovando nuestra amistad con eventos como éste, escapamos un rato de la rutina y nos damos un espacio para nosotros que siempre será favorable para el diario vivir.
 
Los soperos al ataque
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pitita: Franz, ya estamos más de 30 minutos y estoy que me cago de hambre!!
Julián: Yo dije que iba faltar comida, te lo dije Paco!
Sergio: Yo propongo a Percy como nuevo presidente de la promo por su buen corazón y sus grandes orejas, él si sabe escuchar a su gente...jajaja
NOTA: Si deseas ver más imágenes y el video, ingresa a tu cuenta del Facebook.








domingo, 9 de febrero de 2014

 
SAL DE LA TIERRA, LUZ DEL MUNDO
"Ustedes son la sal de la tierra"
Por el P. Clemente Sobrado
 
San Mateo  5,  13 - 16:

 
Dijo Jesús a sus discípulos:“Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
 
Reflexión

Hoy el Evangelio nos sitúa entre la luz del sol que alumbra e ilumina y la cocina. Parece que Jesús también sabía algo de cocina y no le gustaban las comidas sin sal. Me supongo que más de una vez fue testigo de cómo su Mamá María echaba la sal en los pucheros y como a Él le encanta hablar desde las realidades de la vida, hoy nos hace una llamada bonita: “Vosotros sois la sal de la tierra.” “Vosotros sois la luz del mundo.” Entre la sal y la luz anda hoy la cosa.

Dos imágenes bien gráficas y bonitas para expresar la misión y el sentido de la vida del creyente en el mundo y, por lo demás, bien actuales.

¿Quién no conoce la sal y la función de la misma? Da sabor, da gusto a la comida. Por algo decimos cuando alguien en sonso y aburrido: éste en “un sin sal”. Solo que a nosotros no nos dicen que seamos sal para la comida sino “sal para el mundo”. No es lo mismo darle gusto y sabor a la comida que darle gusto y sabor a la vida y al mundo. Frente a un mundo desalado y que carece de sentido, alguien tiene que darle al mundo algo sabroso, algo que dé gusto vivir en él. Cuando llegué a estas benditas tierras mi apellido de “Sobrado” les sonaba un tanto extraño y tenía una viejecita que cada vez que pasaba delante de mi confesionario me saludaba diciendo: “¿Cómo está, padre Sabroso?” Yo le respondía: “Sabrosísimo.”

Ser sal es darle sabor a la vida, una vida que uno la vive gozoso y feliz y siente ganas de vivir. Esta es nuestra misión de cristianos, hacer que la vida tenga sentido, hacer que la gente viva a gusto.

¿Quién no conoce lo que es la luz? Posiblemente una de las cosas que más nos fastidia es cuando sufrimos un apagón o simplemente se nos fue un fusible. Acostumbrados a la luz, ya no sabemos vivir a la luz de una vela o un candil.

Esta es la misión también del cristiano y de la Iglesia, iluminar, alumbrar. ¿Recuerdan a aquel ciego que durante la noche caminaba con una linterna encendido? Alguien le preguntó porqué llevaba la linterna si él no veía. La respuesta fue linda: “Pero así puedo hacer que usted vea mejor el camino.” En la vida y en el mundo hay demasiadas sombras y oscuridades. Alguien tiene que ser luz para que otros puedan ver. Si dejamos de alumbrar, ¿qué sentido tiene nuestra fe?
 
La Iglesia que Camina

domingo, 2 de febrero de 2014

 
LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Presentación y purificación en el Templo
Por el P. Clemente Sobrado
 
 Lucas  2,  22 - 40 (Lectura abreviada)

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.” Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.

Reflexión


Hola amigos: Celebramos hoy la festividad de la presentación del Niño Jesús en el Templo. Celebremos la primera presentación de Jesús como el Mesías. Se trata de una escena llena de viva y de sentido.

Es el encuentro del niño con el anciano. Es la realización de la promesa. Es la capacidad del anciano de envejecer sin renunciar a la esperanza.

Simeón había recibido la promesa de no morir sin haber visto antes al Mesías. La vida se iba apagando, pero la esperanza seguía viva.

Es lindo el encuentro entre la vejez que se apaga y la niñez que comienza. Lo más lindo es que precisamente el encueto se produce a la vez que vamos perdiendo la visión.

Sn embargo, es justo ahora que los ojos de Simón que se van muriendo que se llenan de luz. Simeón se llena de gozo y de vida y ya no siente la nostalgia de morir: “Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.”

La esperanza es capaz de hacernos envejecer, pero cuando la promesa realizada es capaz de devolver la alegría a la vez. Por algo, dice el profeta, que derramará mi espíritu sobre todos: vuestros hijos e hijas profetizarán y vuestros ancianos soñarán sueños.

Hoy tenemos sentir que los hijos son capaces de ver a Dios, que nuestros viejos son capaces de soñar. Vivamos con gozo el encuentro entre lo que se está apagando con lo que está brotando. Niños en brazos de los viejos. Los viejos cargando con lo que está brotando.
 
Fuente: La Iglesia que camina
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