EL RICO EPULÓN Y EL POBRE LÁZARO
El problema está en la indiferencia de unos en relación con los demás.
Por el P. Clemente Sobrado
San Lucas 16, 19 - 31:

Reflexión
Hola amigos, este domingo Jesús nos presenta, a través de una parábola, una realidad trágica, dolorosa y hasta vergonzosa. Una parábola que es fácil leerla en el pasado, pero que Jesús nos la repite hoy, porque tenemos que leerla hoy en nuestra realidad. Quisiera destacar algunas de las ideas que puedan ayudarnos también a nosotros a leer nuestra realidad.
Lo primero, un rico que se da una vida de padre y señor mío. Vive una vida en la que no falta nada. Bueno, eso de nada es un decir, porque es una vida en la que faltan todos. Vive una vida él solo.
Lo segundo, un rico sin nombre. Como es incapaz de mirar más allá del portón de su casa, no tiene nombre. En cambio, me gusta el detalle de Jesús. El pobre tiene nombre, se llama Lázaro. Es que la pobreza sin rostro humano no duele a nadie.
Lo tercero, estoy pensando cómo un simple portón puede impedir ver a los que está fuera. Impiden ver el hambre de los que están al otro lado. Impiden ver las necesidades de los demás.
Lo cuarto, el estilo de Jesús. No tiene palabras de condena para el rico, prefiere presentarnos la triste realidad y que sea ésta la que toque nuestro corazón. No es condenando a nadie que se solucionan los problemas. El único camino para solucionar el sufrimiento de los demás es ponerle rostro al hambre, al sufrimiento.
El problema no está en que muchos puedan vivir bien. El problema está en los que viven mal. El problema está en la indiferencia de unos en relación con los demás.
Tal vez sin pretenderlo, todos tengamos muchos portones en nuestro corazón que nos impiden ver la pobreza de quienes se sentirían felices con lo que a nosotros nos sobra.
Fuente
La Iglesia que camina
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si deseas, déjanos tu comentario