EL BANQUETE
"Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."
Por el P. Clemente Sobrado
Lucas 14, 1. y del 7 al 14:

Reflexión
Hola amigos. ¿Tenéis hoy alguna invitación por ahí? ¿O es que pensar invitar a alguien? No se olviden de nosotros.
Jesús utiliza mucho las comidas para muchas cosas. Es durante esos encuentros que dice muchas cosas de las que posiblemente nosotros nos vamos olvidando.
¿Cuál es el centro del mensaje de hoy?
Pienso que hay dos ideas básicas.
La primera, no creernos tan importantes que busquemos siempre los primeros lugares. La comida también llega hasta los que están en el último puesto, pero pareciera que Jesús se da cuenta de todos nos peleamos por las primeras sillas. Cuanto más arriba, más honores. Personalmente, y no por virtud sino por comodidad, no me suelen gustar esos puestos. Pero Jesús que lo observa todo, se da cuenta de que las peleas están entre los de arriba y no entre los de abajo. Es que nadie se pelea por ocupar el último lugar.
La segunda idea me parece más fuerte y también más exigente. Jesús nos plantea el problema de la gratuidad. Jesús no tiene vocación de comerciante, de vendedor ni de comprador. A Él le encanta lo gratuito, lo que se da por amor. Invitaciones de amor. Invitaciones de gratuidad. Invitaciones que no esperan recompensa. Algo un tanto difícil para nuestros corazones, pues todos llevamos dentro ese gusanito de la recompensa.
Sin embargo, qué linda sería una vida humana hecha de gratuidades, sin sentirnos obligados a corresponder. La vida hecha de gratuidades es una vida de generosidades y la generosidad ilumina y da luz al corazón.
¿Verdad que este Evangelio no es nada fácil de digerir, sobretodo en un mundo cargado de egoísmos, de ventas y compras? Ahí están los grandes centros comerciales. La gratuidad no es un negocio para enriquecernos, sino un negocio que nos hace semejantes a Dios.
Fuente
La Iglesia que camina
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