

Hace dos o tres años fue recién inaugurada: discursos, fotos, entrevistas. Hoy, en muchos tramos la carpeta asfáltica simplemente no existe, y en otros la cantidad de huecos y rupturas obliga a que la velocidad a la que se pueda ir sea muy lenta, amén del peligro al que se exponen los carros al tratar de esquivar los agujeros e irregularidades. El deterioro es tal que exige la renovación casi total del asfaltado, lo que significa que gran parte del dinero invertido en esa carretera ha sido perdido; y perdido en un país pobre con múltiples carencias.

¿Corrupción, negligencia, incapacidad, todas juntas? ¿Las autoridades habrán demandado a los constructores de la obra? ¿Cuál es hasta ahora la reacción de la población estafada?
Estas cosas volverán a suceder mientras haya impunidad para los que las perpetran. Es tarea ciudadana generar conciencia crítica y participar en las acciones que lleven a desterrar de nuestra patria esta actitud.
Juan Borea Odría
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