domingo, 29 de junio de 2014


SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
"A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos.."
Por el P. Clemente Sobrado

San Mateo  16,  13 - 19:

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?” Ellos dijeron: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.” Díceles Él: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?” Simón Pedro contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” Replicando Jesús le dijo: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.”

Reflexión

Queridos amigos: Hay preguntas fáciles de responder, son aquellas en las que no nos sentimos nosotros afectados; pero hay preguntas muy complicadas, son aquellas preguntas en las que cada uno de nosotros se siente implicado. Responder por los demás, es fácil; responder por uno mismo, ya no resulta tan cómodo.

Cuando Jesús pregunta qué dicen los demás sobre Él, todos responden a coro. Pero cuando Jesús concreta más la pregunta: ¿Y vosotros quién decís que soy yo? Aquí la cosa se complica y solo responde Pedro.

Aquí la pregunta va más allá de “qué decimos nosotros de Jesús”. En el fondo es una pregunta muy personal: “¿Qué soy para vosotros?” Porque decir decimos muchas cosas, pero el problema está en qué sentido tiene Jesús en nuestra vida, qué lugar ocupa en nuestra vida...

Aquí la pregunta no la hacemos nosotros, sino que es Él mismo quien la hace. Por tanto, no se trata de preguntas que podamos evadir fácilmente porque son preguntas que nos cuestionan.

Sin embargo, a mí me gustaría invertir hoy la pregunta. Y que en vez de que sea Jesús quien pregunte, seamos nosotros quienes le preguntemos nosotros a Él: “Señor, qué dices tú de nosotros?” “Señor, ¿qué dices tú de tu Iglesia?”

Porque si es importante saber lo que nosotros decimos de Él, mucho más importante es saber qué dice Él de la Iglesia y qué dice de nosotros.

Porque nosotros hablamos mucho de Él y la Iglesia habla mucho de Él, pero no estoy seguro de que ni nosotros ni la Iglesia escuchemos demasiado lo que Él piensa de nosotros, cómo nos ve a nosotros.

Hoy, que diera la impresión de un aire nuevo oxigena a la Iglesia con la figura del Papa Francisco, es posible que muchos no estén de acuerdo. La mayoría sí. Y yo preguntaría: ¿”Y qué piensa y dice Jesús de esta Iglesia que vemos renacer, que la vemos sonreír, que la comenzamos a ver más alegre y simpática y atractiva?” Siempre somos nosotros los que damos nuestro juicio. Yo quisiera escuchar el juicio de Jesús sobre el Papa, los Obispos, los sacerdotes y el Pueblo de Dios.

Fuente: La Iglesia que camina

domingo, 22 de junio de 2014


LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
El Cuerpo y la Sangre de Cristo
Por el P. José Antonio Pagola


San Juan  6, 51 - 58:

“Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.” Discutían entre sí los judíos y decían: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.”

Reflexión

Jesús creó un clima especial en aquella cena de despedida que compartió con los suyos la víspera de su ejecución. Sabía que era la última. Ya no volvería a sentarse a la mesa con ellos hasta la fiesta final junto al Padre. Quería dejar bien grabado en su recuerdo lo que había sido siempre su vida: pasión por Dios y entrega total a todos.

Esa noche lo vivía todo con tal intensidad que, al repartirles el pan y distribuirles el vino, les vino a decir estas palabras memorables: «Así soy yo. Os doy mi vida entera. Mirad: este pan es mi cuerpo roto por vosotros; este vino es mi sangre derramada por todos. No me olvidéis nunca. Haced esto en memoria mía. Recordadme así: totalmente entregado a vosotros. Esto alimentará vuestras vidas».

Para Jesús, era el momento de la verdad. En esa cena se reafirmó en su decisión de ir hasta el final en su fidelidad al proyecto de Dios. Seguiría siempre del lado de los débiles, moriría enfrentándose a quienes deseaban otra religión y otro Dios olvidado del sufrimiento de la gente. Daría su vida sin pensar en sí mismo. Confiaba en el Padre. Lo dejaría todo en sus manos.

Celebrar la Eucaristía es hacer memoria de este Jesús, grabando dentro de nosotros cómo fue él hasta el final. Reafirmarnos en nuestra opción por vivir siguiendo sus pasos. Tomar en nuestras manos nuestra vida y compromisos para intentar vivirlos hasta las últimas consecuencias.

Celebrar la Eucaristía es, sobre todo, decir como él: «Esta vida mía no la quiero guardar exclusivamente para mí. No la quiero acaparar sólo para mi propio interés. Quiero pasar por esta tierra reproduciendo en mí algo de lo que él vivió. Sin encerrarme en mi egoísmo; contribuyendo desde mi entorno y mi pequeñez a hacer un mundo más humano».

Es fácil hacer de la Eucaristía otra cosa muy distinta de lo que es. Basta con ir a misa a cumplir una obligación, olvidando lo que Jesús vivió en la última cena. Basta con comulgar, pensando sólo en nuestro bienestar interior. Basta con salir de la iglesia sin decidirnos nunca a vivir de manera más entregada.

La Cena del Señor es demasiado importante para que dejemos que se siga “perdiendo”, como “espectadores de un estancamiento infecundo” ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana?. ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?

El problema es grave. ¿Hemos de seguir “estancados” en un modo de celebración eucarística, tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?

Fuente: Odres Nuevos

domingo, 15 de junio de 2014

 
FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Confiar en Dios
Por el P. José Antonio Pagola

 
San Juan  3,  16 al 18:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
 
Reflexión
 
El esfuerzo realizado por los teólogos a lo largo de los siglos para exponer con conceptos humanos el misterio de la Trinidad apenas ayuda hoy a los cristianos a reavivar su confianza en Dios Padre, a reafirmar su adhesión a Jesús, el Hijo encarnado de Dios, y a acoger con fe viva la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.

Por eso puede ser bueno hacer un esfuerzo por acercarnos al misterio de Dios con palabras sencillas y corazón humilde siguiendo de cerca el mensaje, los gestos y la vida entera de Jesús: misterio del Hijo de Dios encarnado.

El misterio del Padre es amor entrañable y perdón continuo. Nadie está excluido de su amor, a nadie le niega su perdón. El Padre nos ama y nos busca a cada uno de sus hijos e hijas por caminos que sólo él conoce. Mira a todo ser humano con ternura infinita y profunda compasión. Por eso, Jesús lo invoca siempre con una palabra: “Padre”.

Nuestra primera actitud ante ese Padre ha de ser la confianza. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos “Dios”, no nos ha de causar nunca miedo o angustia: Dios solo puede amarnos. Él entiende nuestra fe pequeña y vacilante. No hemos de sentirnos tristes por nuestra vida, casi siempre tan mediocre, ni desalentarnos al descubrir que hemos vivido durante años alejados de ese Padre. Podemos abandonarnos a él con sencillez. Nuestra poca fe basta.

También Jesús nos invita a la confianza. Estas son sus palabras: “No viváis con el corazón turbado. Creéis en Dios. Creed también en mí”. Jesús es el vivo retrato del Padre. En sus palabras estamos escuchando lo que nos dice el Padre. En sus gestos y su modo de actuar, entregado totalmente a hacer la vida más humana, se nos descubre cómo nos quiere Dios.

Por eso, en Jesús podemos encontrarnos en cualquier situación con un Dios concreto, amigo y cercano. Él pone paz en nuestra vida. Nos hace pasar del miedo a la confianza, del recelo a la fe sencilla en el misterio último de la vida que es solo Amor.

Acoger el Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús, es acoger dentro de nosotros la presencia invisible, callada, pero real del misterio de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta presencia continua, comienza a despertarse en nosotros una confianza nueva en Dios.

Nuestra vida es frágil, llena de contradicciones e incertidumbre: creyentes y no creyentes, vivimos rodeados de misterio. Pero la presencia, también misteriosa del Espíritu en nosotros, aunque débil, es suficiente para sostener nuestra confianza en el Misterio último de la vida que es solo Amor.
 
Fuente: La Iglesia que camina

miércoles, 11 de junio de 2014


LA DIABETES Y SUS COMPLICACIONES
8 formas de prevenir las complicaciones de la diabetes


De seguro tienes a alguien en la familia que la padece, quizás algún amigo o amiga, Hasta es probable que conozcas personas que perdieron un miembro por esta enfermedad. Todo esto se debe a complicaciones de la diabetes.

La diabetes es una enfermedad que va en aumento, sobre todo en países en desarrollo. En el mundo hay más de 347 millones de personas con esta enfermedad. Las complicaciones son terribles, si no se lleva un adecuado control del azúcar y un buen estilo de vida.

¿Cómo prevenimos las complicaciones?

1. Control médico constante: No deje de visitar a su médico ni deje de hacerse los análisis que le indique, recuerde que la prevención es lo primordial.

2. Realiza mucho ejercicio: la actividad física es importantísimo para prevenir las complicaciones cardiovasculares. Sabías que un 50 – 80% de personas diabéticas mueren por causa cardiovascular.

3. Aprendizaje permanente: Busca grupos de apoyo, pueden estar cerca de tu comunidad o por internet, inscríbete en cursos sobre cuidado en pacientes diabéticos o a revistas donde den información de interés.

4. Medicación meticulosa: No dejes de seguir las indicaciones, la dosis, los horarios y el tipo de medicina es muy importante para el control de la glucosa.

5. Cuida mucho tus pies: al perder la sensibilidad en los pies se pueden originar pequeñas heridas, que finalmente son focos de infección. No dudes en pedir ayuda a un podólogo para que se encargue del cuidado de tus uñas. El tipo de zapato que uses también es muy importante, busca siempre aquellos que sean suaves.

6. Cuida tus ojos: la retinopatía diabética es muy común cuando hay un mal control de la glucosa. Asistir al oftalmólogo es la clave.

7. Mantén la piel hidratada: La sequedad en la piel hace que esta se pueda agrietar, ten en cuenta que es una vía de herida e infección. Las cremas hidratantes son muy útiles.

8. Mantén tu peso ideal: finalmente, el secreto para cuidar cualquier enfermedad y controlar la glucosa es mantener el peso saludable.

No le des facilidades a la diabetes. En tus manos está controlar esta enfermedad y tener una calidad de vida envidiable, sin miedos ni limitaciones.

Fuente: Mi enfermera

domingo, 8 de junio de 2014


PENTECOSTÉS
El Espíritu en nosotros
Por el P. Clemente Sobrado




Hechos de los Apóstoles  2, 1- 11:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: “¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.”

Reflexión

Amigos, hoy celebramos la festividad de Pentecostés o Fiesta del Espíritu Santo. Nosotros hemos leído el relato de Lucas en los Hechos de los Apóstoles, correspondiente a la primera lectura. La razón es muy simple, es que Lucas nos describe el acontecimiento de Pentecostés. Un relato lleno de simbolismo y que expresa más gráficamente la misión del Espíritu Santo en la Iglesia.

En primer lugar, el simbolismo de las lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de los discípulos.
En segundo lugar, el cambio tan radical que se lleva a cabo en los mismos discípulos, que esta mañana parecen totalmente desconocidos.

En tercer lugar, la universalidad del Evangelio y de la Iglesia.
En cuarto lugar, una de las funciones más importantes del Espíritu Santo: la unidad en la diversidad.

En el misterio de la Cruz brotó del corazón de Cristo la Iglesia.
En el misterio de la Ascensión Jesús envía a la Iglesia.

En Pentecostés, la Iglesia hace su primera presentación, como diríamos hoy, “hace su presentación en la sociedad”. Por eso, en la primera oración de la Misa, le pedimos: “Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.”

La Iglesia está llamada a vivir un eterno Pentecostés porque es el Espíritu el que santifica y también el que la hace Iglesia misionera.

FUENTE: LA IGLESIA QUE CAMINA

viernes, 6 de junio de 2014

SAN MARCELINO CHAMPAGNAT
Hombre y obra por siempre


Se celebra el Día de Champagnat, un 6 de junio de 1840 ya que a la edad de 51 años fallece nuestro patrono y es la fecha que toda la familia marista del mundo escoge como central para rendir un merecido homenaje al hombre y a su obra. Al inscribir en el libro de los Santos de la Iglesia universal el nombre de Marcelino Champagnat, el Papa Juan Pablo II lo propuso como modelo para imitación de todos los católicos. Pero de San Marcelino son muchas las cosas que podemos imitar.

Nosotros, como exalumnos, debemos estar comprometidos por su labor formadora que fue trasmitida cuando cursábamos las aulas. Aquellos principios son lo que quedan a pesar de los años, y que en cada miembro de una u otra manera lo sabemos aplicar en nuestras vidas. Marcelino fundó el Instituto de los Hermanos Maristas para educar cristianamente a los niños y jóvenes, en especial a los más desatendidos. Y es aquí que todavía nuestra misión no está completa, existe mucho por hacer como grupo organizado y es nuestro deber seguir con su obra desde nuestro lugar en la sociedad. El Instituto de los Hermanos Maristas está presente en 74 países y cada uno tiene su propia experiencia de lo que es ser educador al estilo Champagnat.

Cada país donde estamos presentes tiene su propia historia marista y como familia universal tenemos una historia y una tradición. Esto es una bendición y aunque los hermanos maristas actualmente no sean muchos debido a las vocaciones en bajada, el legado dejado permenece intacto entre los laicos comprometidos haciendo más fuerte este sentimiento. Nuestra promoción Pablo VI, por intermedio de este medio informativo, se une al homenaje de un hombre que encontró en los niños y en su educación, la razón para vivir. Lleno de espíritu conciliador de nuestra Madre María inspiró su gesta que hasta ahora sigue haciendo obra. Cuando cursábamos el colegio ya era beato, hora después de ser elevado a los altares por Juan Pablo II, le agradecemos al "hermano mayor" su trabajo y dedicación mientras vivió e imitemos su fortaleza y perseverancia que el tiempo se ha encargado de valorar.

V. J.M.Ch

domingo, 1 de junio de 2014


LA ASCENSIÓN DE JESÚS
" Aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”
Por el P. Clemente Sobrado

Mateo 28,  16 - 20:

Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”

Reflexión

Queridos amigos: Los Discípulos no pudieron despedirse de Jesús cuando murió en la Cruz, solo uno de ellos y la Madre y algunas mujeres pudieron darle el último adiós. Posiblemente pensaron que lo habían perdido para siempre, hasta que la Resurrección se lo devolvió vivo.

Ahora en la Ascensión, Jesús los cita a todos al último encuentro y ellos pueden ser ya los testigos vivos del que muerto, resucitado, ahora vuelve al Padre y a su condición divina.

Resulta curiosa esa despedida. Muchos de ellos todavía seguían “dudando”, todavía su fe es débil y frágil. Sin embargo, Jesús se fía de ellos y les deja, como último testamento, y en herencia, continuar su propia misión. “Id y haced discípulos de todos los pueblos.” Primero, se fía de ellos incluso en su debilidad y flaqueza.

En segundo lugar, los pone en camino. Nada de quedarse ni a llorar su ausencia, ni a descansar. Es la hora del envío. Es la hora de los caminos del mundo. Mientras Él apenas salió de las fronteras de Israel, a ellos les encomiendo el mundo entero: “Haced discípulos de todos los pueblos.” No les dijo: "Esperen y a los que los busquen anúncienles el Evangelio." Por el contrario, vayan ustedes a buscarlos, salgan al encuentro con todos los hombres, ahora ya no hay ni judíos ni griegos. Ahora es la hora de la humanidad entera, vuestra patria es el mundo. La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles grafica muy bien este envío: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” Ya no es la hora de mirar al cielo, sino de mirar a la tierra, mirar a los hombres de todos los pueblos.

En tercer lugar, les deja como una especie de secreto: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Seréis vosotros los que caminéis, pero no lo haréis solos, yo caminaré a vuestro lado. “Estoy con vosotros.” Bonita manera de decirnos también hoy a todos nosotros: “Cristianos, ¿qué hacéis mirando al cielo? A caminar, a recorrer los caminos del mundo con el Evangelio en el corazón, en la mente y en los labios."

FUENTE: LA IGLESIA QUE CAMINA

domingo, 25 de mayo de 2014

 
JESÚS: PAN DE VIDA
Camino hacia Dios
Por el P. Clemente Sobrado
 
San Juan  14, 15 - 21:

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis, porque Yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que Yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y Yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y Yo le amaré y me manifestaré a él.”

Reflexión

Hola, amigos. ¿Os sentís solos? Os comprendo. Hoy la gente vive demasiado rodeada de gente; sin embargo, vive demasiado sola. La soledad creo que es uno de los males de nuestro tiempo. Esposas solas. Hijos solos. Ancianos solos. Sin embargo, el Señor nos dice hoy que “no nos dejará huérfanos”, que no nos dejará en la soledad, porque Él nos promete enviarnos el “Espíritu de la verdad”.

Algo bien curioso. Fijaos lo que dice el mismo Jesús: “El mundo no puede recibirlo, porque ni lo ve ni lo conoce.” En cambio vosotros “lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros”.

La vida no está en la corteza de las cosas, sino que como la sangre corre por dentro, por las venas del Espíritu. Algo bien importante, el pasado domingo decíamos que Jesús es la “verdad” y ahora nos dice que nos enviará “el Espíritu de la verdad” para que no vivamos en el engaño y la mentira, sino para que vivamos nuestra verdad, la verdad de Dios y la verdad del hombre.

El mundo no lo conoce porque no lo ve. En cambio, nosotros lo vemos y lo conocemos porque habita en nosotros y está con nosotros. Somos nosotros quienes tenemos que darlo a conocer y lo haremos mediante el testimonio de nuestras vidas. Somos los testigos de Jesús y somos también los testigos del Espíritu Santo. Testigos de que Jesús “está con el Padre” y que “nosotros estamos con Él y Él con nosotros”. Nuestro gran testimonio será el del amor.

¿Veis y conocéis al Espíritu que os habita? Entonces ya no estáis solos, alguien vive y habita en vosotros.
 
Fuente: La Iglesia que camina

miércoles, 14 de mayo de 2014


Recurrentemente el comentario político en el Perú toca el tema de “la Primera Dama” por lo que hace o deja de hacer. Es cierto que la señora Nadine Heredia tiene una fuerte personalidad y una actuación que la ponen en el centro de la noticia; pero si nos acordamos la señora Elianne Karp, esposa de Alejandro Toledo, también tenía un rol protagónico, aunque de estilo diferente a la señora Heredia. Hace doce años escribí en el diario Liberación, donde tenía una columna política, un artículo que transcribo ahora porque tiene actualidad, y sobre el cual convendría representar para que el Perú vaya tomando conciencia

EL PRIMER CABALLERO DE LA NACIÓN
"Los electores votamos por una persona para Presidente..."


Uno de los rezagos de la mentalidad machista que ha predominado en la administración pública, es el cargo de “Primera Dama”. Estamos tan acostumbrados a tenerlo que no recuerdo que en el país haya habido un cuestionamiento ni sobre su origen, ni sobre su utilidad.

La raíz de este cargo no es constitucional: no aparece en ningún artículo de la Constitución del 79 ni del documento impuesto por la dictadura el 93. ¿De dónde podría entonces provenir? De la necesidad de otorgar a la esposa del gobernante (que para esa mentalidad era obvio que tenía que ser varón; no olvidemos que la mujer recién consigue el voto en la década del 50) un espacio “adecuado” en el “jet set” gubernamental: las recepciones de etiqueta y la asistencia social.

¿Y qué pasaría si la presidente es mujer? ¿Su esposo sería el “primer caballero” y debería ajustarse de grado o fuerza a las funciones arriba enunciadas?

Quede claro que no es ésta una crítica a la consorte del actual Presidente. Pero creo que ha llegado el momento que toda la sociedad tome conciencia de esta situación, y la arregle. Los electores votamos por una persona para Presidente; el o la cónyuge, según el caso, no ha sido objeto de ninguna votación. Debe por tanto continuar su vida familiar y profesional cotidiana, y no tener, como ahora tiene, oficina de primera dama, gabinete de asesores de primera dama, gastos de representación de primera dama, reuniones continentales de primeras damas, etc. Las tareas de asistencia social la deben desarrollar los organismos estatales correspondientes; y si se considera que la esposa (o esposo) del o la gobernante deben desempeñar alguna responsabilidad, que la asuman; pero no en mérito al matrimonio, sino a su propia capacidad.

Juan Borea Odría

martes, 13 de mayo de 2014


PROPIEDADES DEL SIYAU 
Fuente de antioxidantes

También llamada salsa de soja o siyau, dentro de la comida china-peruana (Chifa), en sí en toda la comida oriental. La soya posee antioxidantes necesarios para la vida y es un gran aporte nutritivo para el ser humano. Este producto ha sido uno de los elementos básicos de la población de muchos países durante más de 5.000 años y contiene un alto contenido de proteínas, convirtiéndola en un excelente complemento de nuestra alimentación.

Los antioxidantes constituyen uno de los beneficios nutricionales que no debemos ignorar en relación con una alimentación sana. Estos compuestos protegen del daño causados por los radicales libres. Los radicales libres son los responsables de muchos tipos de cáncer y del envejecimiento prematuro. Son ellos los que aportan un escudo ante la oxidación de las células, y por ello tienen un gran potencial para prevenir enfermedades de una enorme índole: desde cáncer hasta problemas circulatorios.

Las fuentes de antioxidantes están dispersas por doquier, y basta ojear un poco nuestro blog para conocerlas. Entre ellas encontramos el vino tinto de buena calidad, los arándanos, el acai berry o algunos cítricos con mucha vitamina C. La salsa de soya, por su parte, pelea para estar entre los antioxidantes más importantes.

Según una investigación realizada por la Universidad Nacional de Singapur la salsa de soya tiene un altísimo potencial antioxidante, y por ello recomiendan condimentar nuestras ensaladas con ella, al menos dos o tres veces por semana. En términos absolutos, los investigadores apuntan a que la salsa de soya es diez veces más efectiva que el vino tinto, y hasta 150 veces más efectiva que una naranja, algo que debe bastar como argumento para consumirla.

El potencial antioxidante de la salsa de soya está asociado a menores riesgos de padecer ataques cardiovasculares, la prevención de los ataques de los radicales libres y la asistencia en problemas naturales como el envejecimiento, obesidad, estrés, hipertensión y diabetes.

MUY IMPORTANTE
Para consumir soya, es necesario que se encuentre en un estado de fermentación y así gozar de sus propiedades. Éxisten estudios recientes que indican que consumirlo en otra forma puede ocasionar problemas en la salud. La salsa de soya o siyau es un producto que se deriva del fermento de soya.

Lic. Carmela Fernandini Artola

martes, 6 de mayo de 2014

 
LOS BENEFICIOS DE LA PASUCHACA
Combate la Diabetes
 
La Pasuchaca es una planta silvestre de hoja perenne de raíz típica o pivotante que crece de forma espontánea. Sus hojas son basales pubescentes sostenidas por peciolos de 21 mm de largo. Su fruto es esquizocárpico.

La Pasuchaca es una planta autóctona del Perú. En los seres humanos se utiliza desde hace muchos años en la sierra sin que se produzcan efectos tóxicos colaterales. La especie vegetal conocida como Hierba de San Roberto tiene mucha similitud con la Pasuchaca. Antiguamente estas especies se utilizaban para encorar las llagas viejas y soldar las heridas frescas.

COMPOSICIÓN QUÍMICA

Glucósidos (cianogenéticos, antraquinónicos, anticianicos, saponínicos) gomas, mucílagos, taninos, saponinas, clorofila, grasas, esencias, ceras, resinas, Flavonoides y Carotenoides que brindan un efecto antioxidante, azucares reductoras. No contiene preservantes, saborizantes ni colorantes artificiales, es un producto 100% natural. La composición de elementos como: Plomo (Pb): No más de 10 ppm, Arsénico (As): No más de 3ppm, Mercurio (Hg): No más de 1ppm, Cadmio (Cd): No más de 1ppm, Aerobios Mesófilos: No más de 1000 UFC/g, Hongos y Levaduras: No más de 100 UFC/g.

PROPIEDADES

• Efecto hipoglucemiante:
Según varios estudios realizados sobre esta planta, se ha podido verificar que la Pasuchaca es la especie vegetal que se le atribuye como inhibidor de la α-glucosidasa, la proteína que degrada el glucógeno en la síntesis de la glucosa.

• Propiedades antidiabéticas:
Estimula la secreción de la insulina por el páncreas con el fin de eliminar el nivel de azúcar en sangre. Otro beneficio importante mediante el consumo de la Pasuchaca es que inhibe la gluconeogénesis que es aumentada en los diabéticos o aumenta la captación de insulina por sus receptores. Por lo tanto teniendo en cuenta estas dos propiedades mencionadas anteriormente, esta planta está recomendada para el tratamiento de ciertos tipos de diabetes (diabetes tipo I y II).

• Poderoso astringente:
Por lo que se utiliza para combatir la diarrea crónica, hemorragias, inflamaciones de la garganta, cólera infantil.

• Úlceras bucales:
De igual manera la Pasuchaca también se aplica como depurador de la sangre. Por lo tanto es bueno diagnosticar la enfermedad lo antes posible así como iniciar un tratamiento temprano, lo cual ayudará al paciente a llevar una vida más cómoda y útil. Asimismo, es esencial mantener el peso corporal óptimo, corregir las anomalías metabólicas, prevenir la progresión de las enfermedades y sus complicaciones. La Pasuchaca no asegura una cura ni es sustituto de los correctos hábitos dietéticos o medicamentos pero su uso ayudará a mantener el nivel de glucosa en sangre dentro de los límites aceptables.

MUY IMPORTANTE

De acuerdo a algunos estudios llevados a cabo en la Universidad de Tokio en Japón, el efecto inhibidor de la Pasuchaca sobre la actividad de la α-glucosidasa puede contribuir al retraso de la digestión de los carbohidratos. Posteriormente la elevación de los niveles de glucosa en sangre empieza a disminuir. Generalmente lo que se utiliza son sus hojas, raíz y flor secas donde se encuentran sus componentes activos. Según algunos estudios realizados sus efectos y mecanismos de acción son muy similares a un tipo de fármaco hipoglucemiante para el tratamiento de la diabetes. Sus principales mecanismos de acción son:

• Aumenta la utilización periférica de la glucosa. 
• Promueve la utilización de la glucosa por el músculo.
• Inhibe la producción de glucosa por las células hepáticas.

Lic Carmela Fernandini Artola

domingo, 4 de mayo de 2014

 
CAMINO A EMAUS
Aprendamos a caminar junto a Jesús
Por el P. Clemente Sobrado
 
Lucas  24,  13 - 35:
 

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús… y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado...Mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero ellos no le conocieran. Él les dijo: “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?” Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: “¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?” Él les dijo: “¿Qué cosas?” Ellos le dijeron: “Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.” Él les dijo: “¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?” Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.” Y entró a quedarse con ellos. Cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” Y, levantándose, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: “¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!” Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.”

Reflexión

Amigos, como veis algunos comienzan a abandonar el grupo, no soportan la desilusión y la decepción. Para ellos todo ha terminado. Hay que volver a comenzar y seguir con lo de antes.

Emaús es el camino de los tristes, los desilusionados, los que ya han tirado la toalla. Pero también puede ser el comienzo de lo nuevo. En Emaús termina el camino de los desilusionados y allí comienza el camino de los que han recobrado la esperanza.

El camino de Emaús es el camino de la pastoral del acompañamiento y la pastoral de compartir con el hombre sus problemas y dificultades. Es el camino donde no se imponen las ideas sino que se ayuda al discernimiento. No es el camino de la pastoral desde el Despacho, sino del caminar con el hombre haciendo el mismo camino.

El camino de Emaús es también el camino del regreso gozoso de quien siente que la noche ha pasado y de nuevo el sol brilla en los corazones. Es el camino de llevar y compartir la buena noticia con los demás. Emaús es el lugar donde la Eucaristía se hace experiencia pascual. Lo reconocieron al partir el pan.

Amigos, ¿no tendremos cada uno nuestro propio Emaús? Momentos de desilusión, de frustración y fracaso, momentos de tentación de dejarlo todo. Cuando la noche se echa encima no significa que ya no hay sol, el sol volverá mañana. Los problemas no duran toda la vida. Los problemas son como las nubes que esconden el sol, pero el sol sigue brillando allá arriba.
 
Fuente: La Iglesia que camina

jueves, 1 de mayo de 2014


QUIEN NO CONOCE LA HISTORIA ESTÁ CONDENADO A REPETIR SUS TRAGEDIAS
A propósito del golpe de estado de Fujimori
 

Los historiadores tienen un aforismo: quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. Efectivamente, quien no sabe la verdadera historia (no detalles anecdóticos o versiones oficiales) ni conoce sus raíces ni entiende lo que vive, pues gran parte de los acontecimientos actuales están condicionados por lo ocurrido en el pasado. Por ello quienes dominan a un pueblo presentan una versión de los hechos ajustada a sus propósitos de dominio y buscan que los dominados olviden sus raíces.

Lamentablemente muchos peruanos conocen muy poco de su historia; no solo de la pasada sino de la cercana, y por ello les es difícil actuar acertadamente en la vida cívica del país. Conviene recordar el golpe de estado que dio el 5 de abril de 1992 Alberto Fujimori en complicidad con Montesinos y la cúpula corrupta de las Fuerzas Armadas.

Fujimori accede al gobierno por una conjunción de casualidades, ya que en principio aspiraba tan sólo a ser senador. En un momento marcado por el auge de la guerra de Sendero y la hiperinflación, su candidatura prende en los últimos meses de 1990 y gana las elecciones. Apenas ganador se deshace de quienes lo habían apoyado en el proceso electoral (gente de izquierda, iglesias evangélicas, pequeños empresarios, etc.) y es captado por la cúpula militar y el servicio de inteligencia, quienes venían preparando un golpe de estado y una lista de acciones de gobierno (el denominado “Plan Verde”) porque en su concepto la democracia y el gobierno civil no iban a ganar a Sendero. Es así que luego de la segunda vuelta Fujimori pasa a vivir en el Círculo Militar y desde allí con sus nuevos aliados prepara las acciones para el shock económico, el desprestigio de las instituciones estatales y el golpe cuando el momento fuera oportuno. El libro “Los años de la langosta” de Henry Pease relata los pasos que dio Fujimori desde asumir la presidencia en 1990 para destruir la institucionalidad, generar una opinión pública adversa a la democracia, y hacer los contactos necesarios para dar el golpe.

Una vez dado el golpe, la suma del miedo a Sendero Luminoso, la catastrófica situación de la economía popular afectada primero por la hiperinflación del gobierno aprista y luego por el shock fujimorista, el descrédito de las instituciones democráticas (en parte generado por el mismo Fujimori) hizo que la mayoría de la población apoyase el golpe. Fueron pocas las personas e instituciones que levantaron su voz de protesta, y su voz fue acallada por el silencio cómplice de los medios, y en otros casos por la violencia.

A partir de este acontecimiento el grupo que había tomado el poder inicia un agresivo programa de control de las instituciones estatales y sociales recurriendo al soborno, al amedrentamiento, a la división de las pocas instituciones que resistían. Inicia también un proceso de envilecimiento de la conciencia de la población recurriendo a la compra de los medios de comunicación social, generando la “prensa chicha” y los programas basura. Crea mecanismos para legitimarse, como el llamado Congreso Constituyente Democrático, en el que siempre tenían la mayoría por real elección, por fraude o por la compra de personas: los llamados “Vladivideos” ilustran este último mecanismo. Controla las Fuerzas Armadas neutralizando a los opositores y colocando en los puestos claves a sus peones. Militariza la sociedad bajo el manto de la lucha contra el terrorismo. Extiende la corrupción a un nivel nunca antes visto para por un lado beneficiarse en sus peculios personales y por otro para tener el apoyo de quienes estaban medrando con la situación. Los siguientes ocho años hasta la caída de la dictadura son un desarrollo de estas líneas maestras, con las terribles secuelas que ha dejado a nuestra nación. Ojalá que nunca más vivamos esta situación en el Perú.

Juan Borea Odría

* Declaración concisa que pretende expresar un principio de una manera sucinta, coherente y en apariencia cerrada

domingo, 27 de abril de 2014

 
NO SEAS INCRÉDULO, SINO CREYENTE
«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Por el P. José Antonio Pagola
San Juan 20,19-31:

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espiritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
 
Reflexión

JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras.
 
NO SEAS INCRÉDULO, SINO CREYENTE
La figura de Tomás, como discípulo que se resiste a creer, ha sido muy popular entre los cristianos. Sin embargo, el relato evangélico dice mucho más de este discípulo escéptico. Jesús resucitado se dirige a él con unas palabras que tienen mucho de llamada apremiante, pero también de invitación amorosa: «No seas incrédulo, sino creyente». Tomás, que lleva una semana resistiéndose a creer, responde a Jesús con la confesión de fe más solemne que podemos leer en los evangelios: «Señor mío y Dios mío».

¿Qué ha experimentado Tomás al encontrarse con Jesús resucitado? ¿Qué es lo que ha transformado a este discípulo, hasta entonces dubitativo y vacilante? ¿Qué recorrido interior lo ha llevado del escepticismo hasta la confianza? Lo sorprendente es que, según el relato, Tomás renuncia a verificar la verdad de la resurrección tocando las heridas de Jesús. Lo que le abre a la fe es Jesús mismo con su invitación.

A lo largo de estos años hemos cambiado mucho por dentro. Nos hemos hecho más escépticos, pero también más frágiles. Nos hemos hecho más críticos, pero también más inseguros. Cada uno hemos de decidir cómo queremos vivir y cómo queremos morir. Cada uno hemos de responder a esa llamada que, tarde o temprano, de forma inesperada o como fruto de un proceso interior, nos puede llegar de Jesús: «No seas incrédulo, sino creyente».

Tal vez necesitamos despertar más nuestro deseo de verdad. Desarrollar esa sensibilidad interior que todos tenemos para percibir, más allá de lo visible y lo tangible, la presencia del Misterio que sostiene nuestras vidas. Ya no es posible vivir como personas que lo saben todo. No es verdad. Todos, creyentes y no creyentes, ateos y agnósticos, caminamos por la vida envueltos en tinieblas. Como dice Pablo de Tarso, a Dios lo buscamos «a tientas».

¿Por qué no enfrentarnos al misterio de la vida y de la muerte confiando en el Amor como última Realidad de todo? Esta es la invitación decisiva de Jesús. Más de un creyente siente hoy que su fe se ha ido convirtiendo en algo cada vez más irreal y menos fundamentado. Tal vez ahora, que no podemos ya apoyar nuestra fe en falsas seguridades, estamos aprendiendo a buscar a Dios con un corazón más humilde y sincero.

No hemos de olvidar que una persona que desea sinceramente creer, para Dios es ya creyente. Muchas veces no es posible hacer mucho más. Y Dios, que comprende nuestra impotencia y debilidad, tiene sus caminos para encontrarse con cada cual para ofrecernos su salvación.
Fuente: Odres Nuevos

jueves, 24 de abril de 2014

 
CRISTO SIGUE RESUCITANDO EN NUESTRAS VIDAS
Resucitemos con él
 

El domingo hemos celebrado, como cada año, la resurrección del Señor. Ese acontecimiento sucedió históricamente hace dos mil años, pero quienes creemos en Jesús sabemos que sigue resucitando en nuestras vidas cuando crecemos como personas, cuando hacemos cosas buenas por el prójimo, cuando superamos nuestras deficiencias y pecados.

Como dice San Pablo, no creemos en un dios de muertos, creemos en un Dios vivo presente en el mundo para siempre; un Dios que requiere de nosotros, porque Él así lo ha decidido, para que su Espíritu de amor y vida llegue a la humanidad y la transforme. No somos entes pasivos que esperamos que se hagan las cosas por milagro o por la fuerza de la divinidad. La fuerza de Dios está en quienes somos testigos con nuestros hechos de que Cristo ha resucitado.

Hagamos un acto de conciencia de nuestra fe, tengamos presente con alegría que Él nos conoce a cada uno por nuestro nombre, y nos ama tal como somos, por quien somos; y que siempre está esperando que le correspondamos con amor y entrega.

Y una última reflexión: Cristo resucita también cada día en quienes teniendo otra fe religiosa, o no teniendo ninguna, son solidarios y tienen la alegría de dar de sus cosas, de su tiempo y de su vida para que otras personas vivan mejor. Les pido como celebración ver el comercial tailandés del siguiente link

Juan Borea Odría


 

domingo, 20 de abril de 2014

 
DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECIÓN
NADA LO PUDO DETENER...VENCIÓ A LA MUERTE
Resucitemos nuestra FE
Por el P. José Antonio Pagola.

Mateo 28, 1-10


"En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: 
- Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Mirad, os lo he anunciado.
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
- Alegraos.
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: - No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán."

Reflexión

VOLVER A GALILEA

Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.

El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.

A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?

Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.”

Fuente: Odres Nuevos




domingo, 13 de abril de 2014

 
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
“¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”
Por el P. Clemente Sobrado

San Mateo  26, 41 al 27: (Lectura abreviada)

Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, “Calvario”, le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Y se quedaron sentados allí para custodiarle.  Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “Tú que destruyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!” Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: “A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Si es el Rey de Israel que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."“ De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con Él. Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios.” 

Reflexión

Queridos amigos, hoy comenzamos la gran Semana con la liturgia del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Por eso leemos como Evangelio el relato de la historia de la Pasión, que este año corresponde a San Mateo. Nosotros no hemos leído sino unos trozos de la misma. Espero que a lo largo de estos días cada uno pueda leerla entera despacio y en silencio, tratando de “tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús”. No se trata de leerla como algo que le sucedió a Jesús, sino como algo en lo cual estamos metidos todos. Es su Pasión que es también la nuestra. Todos somos autores comprometidos. Encontrarnos a nosotros mismos en los distintos personajes. ¿Cuál será el nuestro, el que mejor nos revela a cada uno?
 
Pienso que la Pasión y toda la Semana Santa la debiéramos vivir cambiando simplemente los nombres por los nuestros. Frente a la Pasión de Jesús tenemos muchas preguntas: ¿La muerte de Jesús fue realmente un fracaso? ¿Fracaso de Dios o fracaso de los hombres?
 
Frente la Pasión y a la muerte de Jesús se pueden hacer infinidad de interrogantes. La podremos explicar racionalmente como un crimen político o religioso, pero su verdadero sentido sólo será posible desde nuestra experiencia de fe. Hay cosas que sólo se entienden con el corazón. La Pasión y la Muerte de Jesús solo podremos entenderla metiéndonos en el corazón de Dios y en el corazón de Jesús.
 
Hay cosas que la inteligencia no entiende. La Pasión de Jesús solo la puede entender el corazón. En mi Congregación se utiliza mucho la jaculatoria, herencia del Fundador: “La Pasión de Jesucristo esté siempre grabada en nuestros corazones.” Es que el amor más que entenderlo con la cabeza lo entiende el corazón. No estamos  hablando de sentimentalismos, estamos hablando de corazón y de la experiencia de ser amados y de poder amar. No se trata de llorar viéndolo sufrir, sino de dejar que nuestro corazón se empape de su amor.
 
Fuente: La Iglesia que camina

jueves, 3 de abril de 2014


HAY DERROTAS QUE SON TRIUNFOS
Ejemplo de  perseverancia y pundonor en Los Juegos Olímpicos de Invierno


Noventa y dos deportistas salieron de la línea de largada de la competencia de Esquí alpino (una especie de cross country en esquíes) en los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi. Ochenta y siete llegaron a la meta. El último de ellos fue un peruano, Roberto Carcelén, quien con cuarenta y tres años, resfriado y con dos costillas rotas hacía dos semanas, superó el dolor y el cansancio para lograr su objetivo: llegar a la meta, en la que sacó la bandera peruana para expresar su identificación con la patria.

Aparentemente fue derrotado, y si miramos la competencia desde el frío ángulo del medallero es así. Pero hay otras maneras de mirar lo que es una competencia: confrontar a otras personas para conseguir el estímulo necesario para mejorar las propias marcas y conseguir las propias metas y las del colectivo al que representas. Roberto tuvo triunfos del primer tipo para ser seleccionado a las Olimpiadas, quedando quinto en el sudamericano de Argentina. Pero sin duda alguna su mejor triunfo es la aparente derrota en Sochi. Así lo entendieron la prensa, el público y los deportistas que con él compitieron; por ello Dario Cologna, el ganador y Dashiri Sherpa, el penúltimo, lo esperaron en la meta para rendir homenaje a su perseverancia y su esfuerzo en nombre de los competidores.

Como peruanos nos emociona este triunfo; también me emociona porque Roberto es exalumno de la promoción 1988 del Héctor de Cárdenas. Estoy seguro que parte de ese coraje ha sido templado por la manera como hemos ido formando en San Juan a chicos y chicas, al calor de nuestro lema “Todo está en el estado mental”. La semilla que se siembra florece siempre, independiente del lugar y el tiempo.

Esa es la razón por la que fomentamos el deporte  a pesar de ser pocos; por ello enfrentamos a colegios que tienen un gran desarrollo deportivo sin achicarnos, y en muchas ocasiones les ganamos; es por eso que propiciamos largas caminatas, campamentos, viajes guerreros: sabemos que el deporte bien llevado es un factor formativo de primer orden, que junto a otros factores también importantes abre el horizonte de la vida. La seguridad en sí mismo, el espíritu de equipo, la decisión de enfrentar problemas sin huir o disfrazarlos sirven para la vida entera. Pienso en tantos exalumnos y exalumnas sanjuaninos que en sus actividades profesionales y gremiales, en su vida familiar, en la política, en la fe, hacen gala de esta decisión, de este coraje, de este saber superar dificultades: todos ellos merecen nuestro homenaje y nos dan inmensa alegría porque sabemos que nuestra labor formativa no fue en vano.

Juan Borea Odría

PS. Pueden ampliar la noticia entrando al siguiente link


Permítanme compartir una poesía que aprendí en quinto de secundaria, y que junto con Cantares de Serrat son íconos artísticos que simbolizan lo que he intentado difundir desde 1968 en todas las instancias en que he sido maestro. Algunos la atribuyen al cirujano sudafricano Cristiaan Barnard. Se acordarán que la recitábamos en las noches de paseo o campamentos. Y estoy seguro que los maristas de esa época siempre la tienen presente, aunque no se acuerden de toda la letra


DECISIÓN

Si piensas que estás vencido, lo estás
si piensas que no te atreves, no lo harás
si piensas que te gustaría ganar pero que no puedes no lo lograrás;
si piensas que perderás, ya has perdido.

Porque en el mundo encontrarás que el éxito comienza con la voluntad del hombre:
Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido antes de haberse corrido;
y muchos cobardes han fracasado antes de su trabajo haber empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán
piensa en pequeño y quedarás atrás
piensa que puedes y podrás.

Todo está en el estado mental.


Si piensas que estás aventajado lo estás.

Tienes que pensar bien para elevarte
tienes que estar seguro de ti mismo antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana el más fuerte o el más ligero;
porque tarde o temprano el hombre que gana es aquél que cree poder hacerlo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

TODA LA INFORMACIÓN SOBRE EL PERÚ