miércoles, 7 de abril de 2010

EL ISLAM ESTÁ EN EUROPA

El voto masivo en Suiza a favor de prohibir la construcción de alminares o minaretes en las mesquitas ha desatado condenas internacionales, pero demuestra que el recelo no está ante el Islam, está en el 57% de los europeos del este que están en los demas paises de Europa.

Los partidos de derecha e izquierda dieron el sí a una iniciativa que ahora quieren imitar a Italia, Holanda, Belgica y Dinamarca. El continente vive incómodo. El referendum en Suiza fue la manifestación democrática y debo recalcar que no solo estaba la opinión de los minaretes, "...el verdadero asunto de fondo es la aceptación del islam y del pluralismo religioso." La falta de integración de los musulmanes es parte del problema cultural.

Según Fernando Reinares, Catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, cree que las sociedades europeas están inquietas por el acomodo del islam a los valores y procedimientos democráticos en la medida que los salafistas van ganando terreno, "Esta inquietud genera en muchas ocasiones hostilidad al extranjero en este caso, ISLANOFOBIA. Varios expertos opinan que un referendum del tema suizo, arrojaría porcentajes aún más elevados sobre la incomodidad de la convivencia con los musulmanes.

La tercera invasión islámica

El diputado del partido belga Belang ha declarado sobre los musulmanes "...que deben adaptarse a nuestra manera de vivir y no a la inversa." Esa idea de asimilación cultural subyace en la prohibición del "burka" o "velo islámico". El cambio demográfico en algunas ciudades europeas ha experimentado en muy poco tiempo una transformación radical en su paisaje humano y arquitectónico. En algunas ciudades los inmigrantes son ya el 30%. Esto ha motivado que algunos expertos pogan el grito en el cielo y pronostiquen que el alto índice de inmigrantes y de fertilidad del el término de EURABIA y han descrito este imaginario como la TERCERA INVASIÓN ISLÁMICA.

El secularismo que predomina en Europa, en especial entre su élite, conduce a la alienación de la tradición judeocristiana, a vaciar los bancos de las iglesias, y a una fascinación con el islam. En total contraste, los musulmanes muestran un fervor religioso que se traduce en sensibilidad jihadista, una supremacía hacia los no musulmanes, y la expectativa de que Europa está aguardando a ser convertida al islam.

Además, muchos europeos ya no aprecian su historia, sus costumbres y sus tradiciones. La culpa por el fascismo, el racismo y el imperialismo dejan a muchos con la impresión de que su propia cultura tiene un valor inferior a la de los inmigrantes. Tal auto-desprecio guarda implicaciones directas para los inmigrantes musulmanes, dado que si los europeos prescinden de sus propias costumbres, ¿por qué deben adoptarlas los inmigrantes? Al sumarse a la vacilación musulmana ya existente con respecto a gran parte de lo occidental, y en lo concerniente a la sexualidad en especial, el resultado es poblaciones musulmanas que se resisten unánimamente a la asimilación.
La ablación femenina en pleno siglo XXI

Muchas mujeres europeas perciben al Islam como una religión en la que la igualdad hombre-mujer no está exactamente acentuada. Par la suiza Mireille Vallette autora de Islanofobia comparte sus ideas "Lo que ocurre que las caras visibles del Islam no nos dan respuesta alguna sean satisfactorias o no. Por ejemplo se les pregunta ¿Qué sucede con la poligamia? ¿qué sucede con los matrimonios forzados? o ¿qué está sucediendo con la ablación del clítoris? Cuestiones que para la mujer musulmana deberían ser tenidas en cuenta, especialmente si desean integrarce a la sociedad europea. El control sobre la sexualidad que intenta ejercer el Islam es muy preocupante. El gran problema, no son las cuestiones políticas, culturales o sociales sino de la persona que lo dice y enfoca en el oyente ideas antimusulmanas, están en la mente de los ciudadanos. Los musulmanes reprimen a sus minorías cristianas, pero en Europa están haciendo cosas como si estuvieran en sus países de orígen. Las normas musulmanas son para sus países, no para ser ejecutadas en Europa.

Existe la opinión de la mayor parte de los políticos, los periodistas y los académicos, pero tiene poca base en la realidad. Sí, los europeos originales podrían redescubrir aún su fe cristiana, tener más hijos y apreciar su herencia otra vez. Sí, podrían estimular la inmigración no musulmana y asimilar a los musulmanes que ya residen en Europa. Sí, los musulmanes podrían aceptar la Europa histórica. Pero no solamente estos avances no están teniendo lugar ya, sus perspectivas son escasas. En particular, los jóvenes musulmanes están cultivando agravios y alimentando ambiciones diametralmente enfrentadas a sus vecinos.

La naturaleza sin precedentes de la situación de Europa también dificulta extraordinariamente hacer un pronóstico. Nunca en la historia una civilización importante se disolvió pacíficamente, ni un pueblo se ha levantado nunca para reclamar su patrimonio. Las circunstancias únicas de Europa lo hacen difícil de captar, tentador pasarlo por alto, y virtualmente imposible de predecir.

Humberto Barreto García

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