sábado, 13 de marzo de 2010

¿QUIÉN ES EL TONTO?

Había un barrio, común y corriente como cualquier otro, y como siempre se formaba el grupillo de los “vivos”, “cundas”, “criollos” …”pendejos” los cuales no tendrían razón de ser sino hubiera por lo menos un “gil”, “quedado”, “lorna”, …”agüevado” y que, por lo general, andan pegados al grupo de los primeros como la rémora al tiburón. Resulta pues, que en este barrio había un sujeto muy singular que asumiendo su papel de bufón se encargaba de divertir y matar el tiempo de aquellos que se autoasumían como “vivos”.

- A ver Rufito báilate un reguetón en medio de la pista y Rufito empezaba a divertirlos con sus muecas y contorsiones que terminaban en espasmos epilépticos.
- Rufito, empújate este trago, al cual le habían agregado algo de kerosene, y éste, a ojos cerrados, se lo bebía aunque se le retorcieran los ojos.
- Rufito date una vuelta a la manzana caminando de espaldas y este empezaba el recorrido entre choques y tropiezos y maldiciones de las señoras hasta terminar, mareado, donde empezó, etc…

Pero, luego de pasar el rato con Rufito, el grupo de “pendeivis” culminaban sus hazañas con lo que ellos consideraban el “ya no ya” de la viveza, y colocaban dos grupitos de monedas, en uno había cinco monedas de un sol y en el otro tres monedas de cinco soles y llamaban a Rufito y le decían:
- Rufito, escoge uno de los grupos de monedas y te lo llevas, y Rufito luego de dar una mirada de tasador contable decía:
- Uds. creen que me van a engañar, me llevo este que tiene más monedas y se los metía al bolsillo mientras todos se reían de tal “perspicacia”.

Un buen día, Lucho que recién se había integrado al grupo y que observaba como se divertían a costa del cándido Rufito, le llamó aparte y le preguntó si realmente no se había dado cuenta que las tres monedas valían más que las otras cinco, y este le respondió:

- No creas que soy tan tonto, aunque lo parezca, se muy bien que las tres monedas valen tres veces más que los otras cinco juntas, pero el día que yo las escoja, el jueguito se acabaría así que prefiero llevarme siempre cinco y no sólo una vez quince. Ellos creen que soy tonto y yo me aprovecho de lo que ellos creen.

Mario Domínguez Olaya

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si deseas, déjanos tu comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

TODA LA INFORMACIÓN SOBRE EL PERÚ