
EL ESTUDIANTE DE DERECHO


El padre entusiasmado le contesta:
- ¿Y cómo hago para que acepten al Boby en la Universidad?
- Envíamelo por la agencia con los $3,000 que cuesta el programa y yo me encargo de los trámites y matrícula. Y es así es que el confiado e ingenuo padre envía al perro con los $3,000. Al cabo de dos meses, entre el estudio, las juergas y la comida para Boby el muchacho cae en la cuenta de que la plata nuevamente se agotó y decide volver a llamar a su padre.
Esta vez el padre pregunta:
- Bueno, y ¿cómo le va a Boby con el idioma?
- Increíble, papi. Ya habla hasta por los codos, pero ahora resulta que se ha abierto un post grado para enseñar a leer a los perros.
- ¡No jodas! ¿Y Boby podrá entra en ese post grado?
- Solo envíame $2,500 y lo matriculo, hay que aprovechar que Boby tiene la lengua desatada.
Y el padre vuelve a enviar dinero.
Acabó el semestre en la facultad de Derecho y el muchacho se da cuenta que debe regresar a su tierra en vacaciones y junto con él el perro que por supuesto no sabe ni hablar, ni leer, ni nada y que no habría como explicar la farsa así que envenena al perro; mientras tanto, en casa, el padre lo espera ansioso para disfrutar los progresos del Boby…

- Papá –dijo apesadumbrado el muchacho- no me lo vas a creer. Ya estaba todo preparado para el viaje, cuando encuentro al Boby acostado en el sofá, leyendo los principales diarios nacionales, como todas las mañanas.
De pronto me dice, "Bueno, ¿y tu viejo se sigue cogiendo a la pelirroja ésa que vive enfrente de la casa? ¿Cuánto crees que pague para que no se lo diga a tu mamá?"
Y el padre le contesta angustiado:
- Y, qué hiciste con ese perro hijo de puta.
- Con el dolor de mi corazón no tuve más remedio que eliminarlo.
- Bien hecho hijo, qué peso me sacas de encima.
El tiempo pasó rápido y entre semestres de juerga y estudio, el muchacho se graduó de abogado no sin antes haber hecho “hablar” al gato, la gallina un pato y hasta a un cuy; mas adelante, el padre murió con bastantes dólares menos en su haber pero orgulloso de su muchacho, que ya profesional, se perfilaba como un político exitoso...
Mario Domínguez Olaya
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