LA CURACIÓN DE LA SUEGRA DE PEDRO
Jornada de sanaciones de Jesús
Por el P. Clemente Sobrado
San Marcos 1, 29 - 39:

Reflexión
Bueno, amigos, vamos a acompañar hoy a Jesús ya no en el clima de la sinagoga, sino en el clima de la vida normal de la familia. Marcos nos presenta un cuadro muy sencillo, pero, a la vez, lleno de vida. Lo primero que podemos destacar es a Jesús saliendo de la Sinagoga, pero en dos momentos distintos: uno todavía en tiempo de sábado, que es cuando sana a la suegra de Simón y otro ya puesto el sol, por tanto terminado el tiempo del descanso sabático, que es precisamente cuando le presentan toda una serie de enfermos.

¿Sería una fiebre real o se trata de una fiebre símbolo de la enfermedad del corazón que vive el marginado? Porque lo curioso es el cambio que se lleva a cabo. Se ve un corazón nuevo que se abre y cuya consecuencia es ponerse a servir a los demás.
Hay momentos en los que no estamos enfermos de verdad, pero estamos con esa fiebre del egoísmo y que necesitamos curar para ponernos en el camino del seguimiento de Jesús mediante lo esencial en el Reino de Dios: el servicio, el ponernos disponibles para los otros. Hay un segundo momento en el que se pone de manifiesto cómo la pobre gente vive todavía esclava de la ley, por eso le traen los enfermos pasado el día del sábado.
Finalmente, pudiéramos destacar un tercer momento. Jesús que no busca el aplauso de la gente y se retira a orar, pero Simón y sus compañeros van a buscarle haciéndole ver que la gente anda tras Él. Jesús así como no es de los que busca el aplauso, tampoco es de los que se deja poseer por nadie. Él, desde un principio, pone de manifiesto que no ha venido para un grupo sino para todos.
El gran peligro de los buenos es hacernos propietarios de Dios. Mas Dios prefiere vivir en la libertad y en la universalidad. También los otros pueblos vecinos tienen derecho a ser escuchados y atendidos.
Fuente
La Iglesia que camina
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