


Salimos como siempre mucho después de la hora pactada, algunos retrasos con justificación, otras tardanzas no debidamente fundadas como "que me demoré por pasear al perro", "los tamales estaban ricos y me comí otros tres más", o por ejemplo otro compañero que nos dijo que "tuve que salir peleando con mi mujer porque no me dejaba salir de la casa.." Es decir una filigrana de historias que condimentaron de alguna forma el comienzo de nuestro paseo.



El primero en irse a dormir fue el zambo Julián, con su acostumbrada pijama de franela con dibujos animados impresos, se fue a descanzar cogiendo su frazada y su osito de peluche. Muy pocos nos quedamos hasta altas horas de la noche, las chelas, rones, tequilas y whiskys terminaron en botellas vacías sin alma, nosotros con hartas ganas de dormir.


El ambiente era muy propicio para la diversión y de seguro que la mañana sería muy corta para lo que teníamos que hacer. No satisfechos con el vaso de avena fuimos a tomar desayuno al pueblo. Allá encontramos un agradable lugar, nos colmó de atenciones y nos regaló lo mejor que tenía. Tamalitos, pan con chicharrones, leche con café, buen queso de cabra, etc. fue lo que desfiló por la mesa. Ya repuestos y con el buche lleno regresamos al campamento y nos organizamos.
Salimos para el criadero de truchas, ver un poco como es la vaina de criar estos pecesitos, producción anual, insumos, materias primas, etc. De ahí partimos a alquilar caballos y de pasadita a gozar de un tour por todo el sitio, nos cobraron 10 soles por dos horas de paseo, recontra cómodo. A la hora de montar los potrillos, Hugo y el zambo Julián experimentaron un intercambio fuerte de palabras. Huguito ya había tirado lente a un caballito bien pintón y bien parado, como buen angurriento se dirigía hacia el animal cuando Julián le increpa que ya él lo había separado con anticipación porque se había tomado la molestia de ir con Walter a hablar y hacer trato con los dueños. Hugo le dijo: "No me jodas zambito, aquí no hay reservación que valga, no estás en Lima...sube a tu burrita nomás y no me molestes..." Julián mirándolo desafiantemente le dijo que estaba mal acostumbrado a hacer lo que le venga en gana y no le quedó más que montar a una destartalada yegua con una joroba prominente.

Hicimos que el tiempo se alargara lo más posible, pero al final nos quedó corto. Ya eran mas de las dos de la tarde y un grupo de nosotros decidió regresar a Lima por motivos familiares, el resto siguió con el vacilón. Almorzamos en un pintoresco restaurante donde dimos rienda suelta a la gula y aquí se desató una competencia de contar chistes, Julián se llevó las palmas. Paseamos por la zona un buen rato y el camino hacia Lima nos esperaba, muy cansados pero felices de haber compartido unas horas lejos de la bulla, del stress y del correr diario. Es por eso necesario que nos demos de vez en cuando estos respiros, con nuestra pareja, con nuestra familia o con los amigos. Ahora tienes la oportunidad que solo pasa en años, de salir con tus amigos del colegio a romper la rutina acompañado esta vez de tus antiguos profesores. Este 25 y 26 de octubre será el fin de semana mas divertido de este año, no te lo pierdas...
Pd. Quedaron por detallar la caída del caballo realizada por Walter; el gemido en una de las carpas durante la noche; la entrada triunfal del Llanero con solitaria al pueblo; que algún día relataremos...
Paco Cárdenas Linares
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