
EL SENTIDO COMÚN, EL MENOS COMÚN DE LOS SENTIDOS


Vale la pena, cuando menos para mí, detenernos un momento y profundizar un poquito en el aspecto conceptual del sentido común. Hegel en su obra “Fenomenología del espíritu” asume una dura crítica al sentido común por considerar que éste se basa en la apariencia y no en la esencia de las cosas y lo reduce a un nivel vulgar y subalterno alejado totalmente de la ciencia, sin embargo al empezar a darle forma a su dialéctica como método de análisis establece dos principios que son parte de su aporte fundamental: 1. Lo general es lo que define el carácter de cualquier realidad y 2. Todo lo real es racional y todo lo racional es real; entablándose una antítesis de su propio planteamiento sobre el sentido común; posteriormente, será Marx el encargado de establecer la síntesis en esta contradicción al establecer la relación de interdependencia entre la esencia y la apariencia –“…si la esencia y la apariencia coincidiesen, la ciencia no sería necesaria…”- es decir, la esencia no puede existir sin la apariencia y viceversa, puesto que la apariencia es la manifestación exterior de la esencia y esto es evidente en la percepción que cualquier persona tiene de la realidad inmediata que lo circunda y lo vincula con el resto de la humanidad y vuelve realmente complejo el concepto que se tiene sobre el sentido común.
Fue el filósofo italiano Antonio Gramsci quien en las primeras décadas del siglo XX retoma este debate y le da nueva forma en su “Filosofía de la praxis” concibiendo teoría y práctica como una totalidad en permanente movimiento y desarrollo dándole al sentido común un carácter historicista, es así que el sentido común se convierte en el cimiento popular desde donde se elevará toda forma de pensamiento elaborado y científico, por eso desde hace ya algunas centurias era conocido aquel aforismo que hasta hoy perdura: “Vox populi, vox dei” (“La voz del pueblo es la voz de Dios); o aquellos versos inmortales de Vallejo en “España aparta de mí este cáliz”: “Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él…”

Espero no haberlos aburrido con estas líneas, pero me era necesaria esta catarsis conceptual ante el uso y abuso de algo que parece muy simple pero que en realidad encierra una gran complejidad que siempre será bueno escarbarla, aunque sea un poquito, para darnos cuenta que el sentido común no es, necesariamente, lo que yo considero como tal o lo que se adecua a mis intereses, sino aquello que es general a un grupo humano concreto en una situación concreta siempre en movimiento y transformación. El sentido común, como muchas otras cosas, siempre será relativo y nunca absoluto.
Matio Domínguez Olaya
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