
LOS CARNAVALES EN LIMA
Se termina febrero, el mes mas corto del año y con él, LOS CARNAVALES. Este domingo será el último día donde veremos quizás aisladamente a gente jugando con agua dentro y fuera de sus casas. Sin embargo, las cosas ya no se dan como en antaño y ahora, este juego con agua -que un inicio fue inofensivo- se ha tornado extremadamente violento que hasta hace algunas semanas costó la vida de dos señoritas que nada tenían que ver con los carnavales.
"Carnaval, carnaval...alegría sin igual!, ¡todos a gozar del Carnaval! Mascaritas, vamos a danzar, con ritmo triunfal. Alegremos Lima virreinal, nuestras reinas se divertirán, ..." recuerdo la canción de Filomeno Ormeño en ritmo de polka peruana. Eran los comienzos de los años setenta en donde participaba ya de estos juegos con los amigos del barrio durante casi todo el mes de febrero. En esos tiempos, las vacaciones de verano eran de tres meses y recién íbamos en abril al colegio. En esta oportunidad va mi pequeño homenaje a los carnavales.

"Carnaval, carnaval...alegría sin igual!, ¡todos a gozar del Carnaval! Mascaritas, vamos a danzar, con ritmo triunfal. Alegremos Lima virreinal, nuestras reinas se divertirán, ..." recuerdo la canción de Filomeno Ormeño en ritmo de polka peruana. Eran los comienzos de los años setenta en donde participaba ya de estos juegos con los amigos del barrio durante casi todo el mes de febrero. En esos tiempos, las vacaciones de verano eran de tres meses y recién íbamos en abril al colegio. En esta oportunidad va mi pequeño homenaje a los carnavales.
Alguito de historia
El carnaval es una de las festividades que tiene ramificaciones ancestrales; posiblemente desde mucho antes que los romanos celebraran sus denominadas “Saturnales Romanas”, que era un tipo de festividad carnavalesca en honor a Saturno, durante la cual reinaba el desorden y la libertad al grado más extremo. Esta celebración fue prohibida posteriormente, con la conversión del imperio al cristianismo. Otros datos apuntan a épocas 4000 años atrás, en Babilonia; donde se veneraba a “Marduk”, dios fundador de esa legendaria ciudad, en el colosal templo que lindaba con los famosos jardines colgantes, una de las Maravillas del Mundo.
Algunas de las costumbres carnavalescas, llegaron hasta América, con los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV. Ellos trajeron la costumbre española existente durante el reinado de los Reyes Católicos, de disfrazarse en determinados días, celebrando bromas en lugares públicos. Otra posible etimología, del término carnaval, podría derivarse del latín medioeval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne"; que implicaba la prohibición religiosa del consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma; lapso de tiempo que se iniciaba inmediatamente después del “Miércoles de Ceniza”. La costumbre de usar máscaras, que se cree tuvo orígenes religiosos y espirituales, derivados del culto a los muertos; fue precisamente para que quienes los usaban pasasen desapercibidos.
Si la palabra "Carnaval" respalda todas las travesuras, desenfreno y alborotos que valgan, o si, por el contrario, el carnaval es el desahogo de los 40 días de cuaresma, en medio de ayuno y abstinencia, o si, es la celebración al Dios Baco, el Dios del Vino, no lo sabemos. En nuestra sierra y zonas andinas, el carnaval es una mixtura entre la celebración por la cosecha recogida, y el agradecimiento a la tierra o Mama Pacha por los frutos que nuestro suelo nos brinda. Lo que sí sabemos, es que bailar , brindar y celebrar, es lo caracteriza a todas las fiestas carnavalescas en todas nuestras ciudades.
Los Carnavales a comienzos del siglo XX

Juego violento

También se celebraba la llegada del Ño' Carnavalón, costumbre que ya se ha perdido en Lima. A su paso recrudecía el juego de agua, barro, aguas negras, betún para zapatos y hasta piedras. Siempre existirá un buen pretexto para el bandalismo, es que esta tradición tiene algo de pagana, de desenfrenada y liberadora.
La inminente desaparición de los carnavales

Entonces, vamos siendo testigos como se va perdiendo -por muchos motivos- de aquel inocente juego con agua que contagiaba de alegría a grandes y chicos, y que queda en el recuerdo de los que alguna vez tuvieron la oportunidad de jugar en Los Carnavales de ayer.
Paco Cárdenas Linares
Los carnavales siempre han sido pretexto para la violencia y la mañosería. Eso ahora y antes.
ResponderEliminar