
Una aventura sobre ruedas

Hace años cuando vivía en casa de mis suegros, me compré un auto increible: un Hyundai Scoupe GT Turbo. Muy puto para mí, era lo que decían mis patas al verlo. Asientos de butaca, muy deportivo de dos puertas, full equipo, aros de aleación, color azul marino y con sunroof, todo un sueño. Pero era un elefante blanco, ya que no le daba el "uso" correcto según decían. Cómo me hubiera gustado tener un carrito así cuando era soltero.
Recién comprendí lo dificil de llevar una vida de casado con un autito así. Hasta ese momento no comprendía la magnitud del riesgo que corría mi matrimonio. Es bien sabido que tus pertenencias (tus bienes materiales) dicen mucho de tí. Vale decir, la decoración de tu casa, cómo es tu oficina, tu manera de vestir, "hablan" por tí. Bueno, y la verdad me encanta cuidar mis cosas -no es que de mucha importancia a lo material sino que valoro mi esfuerzo- y mi "engreído" siempre paraba muy pintón...es decir impecable. El Hyundai Scoupe no era "mi herramineta de trabajo", puedo jurar que solo me servía para movilizarme, pero la vida te pone pruebas y tienes que enfrentarlas hidalgamente.

Salimos y me propuso ir a tomar un espress con algún postre -a ella le encantaba los dulces- cosa que accedí sin dudarlo ya que era una buena ocasión para saber qué había sido de ella en todo este tiempo. Sentados ya en el local departiendo sanamente, le pasa la voz una amiga de la universidad y se nos unió. Cuando abandonamos el lugar, me dijo si tenía auto, a lo que asentí. Me propuso si la podía llevar a su depa, lo cual no fue problema decirle 'si'. Ya en la playa de estacionamiento, al ver mi carro, se sorprendió y me dijo que tenía buen gusto insinuando también que me había convertido en un playboy, cosa que lo tomé como broma. Cuando entrábamos al coche una amiga de mi esposa nos ve y me saluda terminando su frase: "...y me saludas a Salomé", como marcando territorio en favor de mi señora. Ya con esto era un poco incómodo para mí, la verdad que no tenía nada de malo pero el ambiente no era muy favorable que digamos.
Pero recién comenzaba mi "novela". La amiga de mi amiga trabajaba como anfitriona en un conocido hotel de Miraflores. Pequé en aceptar llevarla a su centro de trabajo, ella tenía que darle algo. Nos invitó a pasar al lobby, ante tanto peligro le dije que mejor no. Las dos insistieron y accedí al final . Estuvimos unos veinte minutos aproximadamente y salí con mi amiga hacía la calle, sin presagiar lo que me iba a costar tanta gentileza.

Ya se imaginarán todo el rollo que tuve que desplegar para que mi mujer me crea. Ya le habían contado lo sucedido con detalles añadidos y con aderezo incluído; y en cuanto llegué a casa parecía la inquisición o quizás una situación parecida a una interpelación del congreso a un ministro de economía. Felizmente todo salió bien, gracias a Dios que tenía un pasado intachable e incorruptible, y felizmente pasé ese feo momento con un saldo positivo.
Lo primero que hice fue vender mi carrito y comprarme un sedán de cuatro puertas, muy recatado en sus líneas, color "decente", para no pasar por lo mismo. Es verdad que el anillo de bodas y un carro así atentan con la estabilidad conyugal, pero no por nosotros, sino por las mismas mujeres (la próxima semana tocaré este tema). Ahora, pienso dos veces antes de ser tan servicial, ya que se pueden malinterpretar las cosas, y aunque felizmente mi conyuge me conoce, no quisiera que pasara un mal momento gracias a un chisme malintencionado. Ella y yo podemos darnos nuestros espacios con amigos y amigas las veces que queramos, más aún ahora que vivimos fuera del alcance de los padres y hermanos.
Moraleja: Las apariencias engañan, así que mucho cuidado con ser tan gentiles....sobre todo si son mujeres. Aunque a decir verdad, el que quiere trampear, aunque sea a pie lo hace. Esta historia puede pasarle a cualquiera o quizás ya pasaron por algo semejante y disculpen si ésta no terminó como ustedes hubiesen querido.
Paco Cárdenas Linares
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si deseas, déjanos tu comentario