

Sin embargo hay que tener en cuenta que si no le damos el debido cuidado a nuestro cepillo dental, no le damos mantenimiento o no cambiamos éste periodicamente, podremos ocasionar enfermedades dentro de nuestra boca y en el resto del organismo.
En los cepillos dentales, cientos de microorganismos permanecen vivos y algunos se reproducen gracias a que el contacto diario con la boca, la saliva y los restos de alimentos, los provee de condiciones adecuadas para sobrevivir. A pesar de que algunos de estos seres vivos necesitan espacios anaerobios, es decir sin oxígeno para sobrevivir; los cepillos contaminados proveen en el fondo de sus cerdas un ambiente adecuado para albergarlos.
Cualquiera está en riesgo de contraer infecciones que causan enfermedades en las encías, en la garganta y en los dientes, en el caso de entrar en contacto con un cepillo contaminado.

Importante
Las bacterias, los virus y los hongos pueden permanecer en el cepillo de dientes, incluso después de que usted haya sufrido un resfriado pero, es altamente inverosímil que usted vuelva a infectarse usando el mismo cepillo dental. Sin embargo, evite compartir el cepillo dental con otra persona, porque esa persona puede tener gérmenes contra los cuales su sistema inmune no pueda defenderse.
No todas las personas tienen la misma capacidad de contaminar, ésta varía según la salud dental, por lo tanto quienes padecen de enfermedades bucales severas deben ser más cuidadosos con sus cepillos por el riesgo de reinfección y por que sus familias podrían contagiarse con facilidad. Los adultos con enfermedades periodontales severas y agresivas deben guardar sus cepillos fuera del alcance de sus parejas e hijos, desinfectarlos regularmente y mantenerlos alejados de otros cepillos dentales.
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