NUESTRO MEJOR AMIGO
La misión de nuestro ángel de la guarda
Recordando un poco las anécdotas que me han sucedido en el transcurso de mi vida,en tiempos en el que estaba estudiando en la universidad, donde todo era absolutamente sencillo y divertido, pues no se trabajaba, los giros de papá y mamá cubrían los gastos ampliamente.
Era un 28 de Octubre (Procesión del Señor de los Milagros, lo recuerdo bien), estaba vagabundeando por las calles de San Juan con un "amigo" en su moto Honda 350cc, que moto!, buscando nuevas amistades femeninas. Pero no encontrábamos a nadie, nos sentamos en un parque, y nos preguntábamos donde se encontraban, así que decidimos ir a la Procesión (versión local) a buscar nenas. Hacia un poco de calor y él me entregó el casco, yo no lo quería, pero como el que maneja manda me lo tuve que poner.
Las calles estaban muy solas así que pasamos raudos las esquinas sin frenar (eran tiempos locos) el viaje nos duró cinco cuadras, llegando a la avenida Genaro Numa LLona, caracterizada esta calle por su inclinación, frenó un poco, pero creo que solo lo hizo por cumplir, soltó el freno y el impulso con el que veníamos nos hizo seguir por la inercia. Las fracciones de segundos, por no decir milésimas, la vida pasa como flashes intermitentes. Una caída volando seis metros por los aires dura uno o dos segundos, en realidad no lo sé, sólo recuerdo estar sentado en el pavimento, el conductor, dos metros delante mío, ensangrentados, con toda la cara magullada, bueno en fin, ambulancias, sirenas , clínica, etc.

Hace como tres años estaba con mis ángeles (mis niños) en casa y me acordé que no había cerrado bien el almacén, así que me dispuse ir a cerrarlo. Mi niña me dijo si me podía acompañar y le dije que no, que no me iba a demorar, y se quedó llorando. Para ir al almacen tenía que cruzar un parque algo oscuro, al llegar ahí me dí cuenta que estaba una gallada** de seis u ocho muchachos que me miraban de una manera muy particular. Era muy tarde para retroceder y coger otro camino, así que avancé y pasé al lado de ellos y seguí mi camino, no sin antes escuchar a los muchachos improperios y observándome de una manera como si yo estuviera loco.
Todas estas cosas o anécdotas específicas me conllevan a pensar ultimamente, que siempre desde que nacemos tenemos un amigo incondicional, que a pesar que no lo vemos fisicamente, siempre está con nosotros y a EL le preocupa cuando asumimos la postura de víctima del mundo, se preocupa cuando tú aceptas las situaciones como insolubles, se preocupa cuando tú no crees en tu capacidad para resolver los problemas, cuando tu desistes de ser feliz y culpas a otra persona de tu infelicidad.
La felicidad está en una sonrisa, cada estación tiene su encanto, al igual que cada problema tiene su solución, es como las matemáticas hay que resolverlo de manera adecuada para que el resultado sea el que queremos, por eso siempre debemos estar con EL. El no está a tu lado por conveniencia, ni con una careta escondiendo hipocrecía o envidia, EL SIEMPRE SERA EL MEJOR AMIGO, tenlo presente.
El Tío Ronald
(*) Acera de la calle, vereda
(**) Grupo de gente
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