sábado, 22 de noviembre de 2008

MI MEJOR AMIGO

Hace algunos días, una amiga muy querida y entrañable, me envió la sinopsis de una comedia francesa: “Mi mejor amigo” (Mon meilleur ami) bajo la dirección del actor y cineasta francés Patrice Laconte producida en el 2006 y estrenada en el 2007 en el circuito cinéfilo europeo y en Latinoamérica recién este año -especialmente en Argentina- en nuestro país esta película fue totalmente obviada en la cartelera comercial (la amistad es un tema que aquí no “vende”) y creo que solo paso fugazmente por la cinemateca del Centro Cultural de la PUCP, actualmente me encuentro en la búsqueda de algún video “piratita” de esta película que removió en mi memoria aquella cinta que muchos de nosotros vimos allá por 1976-77 “La piel dura” de François Truffaut.

El tema de la amistad puede ser a veces una constante trillada, quizás por que nos es tan común que la dejamos flotar en la superficialidad del tiempo y nos perdemos la verdadera riqueza de su dimensión y profundidad; en lo personal considero que la amistad es básicamente una construcción permanente que a veces también puede destruirse voluntaria o involuntariamente, es una dinámica de creación y recreación de diversos vínculos que nos hacen mas humanos, un devenir que adquiere un movimiento que se prolonga mas allá del tiempo y del espacio, de la vida y de la muerte y que es capaz de acompañar nuestra soledad mas íntima en medio de la multitud; la decisión última y postrera será finalmente de cada cual pero siempre será reconfortante saber que un semejante llamado amigo estará ahí, aunque sea con el pensamiento, para reforzar ese momento. Los dejo con esta sinopsis que a su vez mi amiga tomó de un portal argentino llamado http://www.efectividad.net/:

“¿A quién llamamos "amigo"? ¿Se puede vivir sin amigos? ¿Es fácil hacerse amigos? ¿Basta con ser amigable para tener amigos? ¿Existe una fórmula para hacer amigos? ¿Ser amigo de todos puede significar no ser amigo de nadie? ¿Hasta qué punto las llamadas "habilidades sociales" nos abren la puerta a la amistad?

Estas son algunas de las preguntas que nos invita a hacernos esta comedia francesa que, simple en su presentación y en su trama, esconde necesarias reflexiones acerca de las relaciones interpersonales y de la vulnerabilidad emocional del ser humano.

François, un anticuario parisino, se encuentra celebrando su cumpleaños en un lujoso restaurante junto a otras ocho o diez personas, entre las que se encuentra su socia Catherine. En un momento de la cena, ella le plantea con brutal honestidad que él no tiene amigos. Ningún verdadero amigo. Si bien él lo niega, los demás presentes acuerdan con Catherine: François no tiene amigos. Para dirimir la cuestión, apuestan una antigüedad muy costosa: François tiene diez días para presentarle a su socia a su mejor amigo… o perderá una reliquia griega tasada en 200.000 euros. Este desafío lo hace caer en la cuenta de que no tiene a nadie a quien pueda considerar un amigo.

La casualidad hará que el anticuario tome siempre el mismo taxi, conducido por quien aparenta ser un experto en hacerse amigos. Bruno, el taxista, es simpático, jovial, afectuoso y con una excelente llegada a las personas. Todo lo contrario a François, que trata a la gente peor que a las cosas. François le ofrece dinero al chofer para que le enseñe a hacer amigos como los hace él. Bruno, muy inteligente e ilustrado, no tarda en encontrar una fórmula en la cual apoyar sus lecciones de amistad… Para hacer amigos se deben seguir las tres "S": simpático, sonriente y sincero. Características bien ausentes en la personalidad de su alumno.

Con el tiempo, el anticuario comienza a ver en Bruno su posible candidato. Entonces, la trama desarrolla simultáneamente la calculada estrategia de manipulación de François y el surgimiento en Bruno de un verdadero sentimiento de amistad por su alumno. ¿Cómo se resolverá este conflicto de intenciones? El guión tiene una vuelta muy astuta, emotiva y que deja resonando una agradable sensación. Por ejemplo, descubriremos que Bruno también está solo. El se pasa todo el día conversando con gente de manera muy amigable, de inmediato cae bien a los demás, todos parecen quererlo… pero tampoco tiene alguien especial con quien contar. Con toda su simpatía y facilidad de palabras, su situación no es mejor que la François.

Entre los personajes se dan diálogos muy inteligentes y reflexivos, algunos de los cuales podrían considerarse citas. El siguiente es uno de mis preferidos:

"Un amigo es alguien a quien puedes llamar a las 3 de la mañana si tienes un problema", dice Bruno."Yo no tengo ningún problema" responde François."Sí, tienes" retruca Bruno sonriendo, "no tienes a quien llamar a las 3 de la mañana."

A lo largo de la película hay múltiples referencias a la soledad y a la búsqueda de relaciones significativas, así como a nuestra creciente tendencia a colocar las cosas por encima de las personas. Muchos adultos -tal como François- se mueven en el espectro de sus relaciones comerciales y laborales, rodeadas de colegas, socios y clientes, con una agenda llena de contactos, de reunión en reunión. Estas personas pasan la mayor parte del tiempo acompañadas, pero, ¿tienen a quién recurrir cuando se sienten solas? ¿A cuántas de esas "compañías" pueden considerar amigos? Sin ir más lejos, si alguien nos preguntara quién es nuestro mejor amigo, ¿tenemos una respuesta inmediata? A los cinco o a los diez años sí, entre los quince y los veinte también, pero de adultos a la mayoría nos cuesta.

"Mi mejor amigo" nos muestra cuán difícil es hacerse amigos en la adultez… pero cuánto más es no tenerlos.”
Mario Domínguez Olaya

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