
……….Cuando pienso en el loco solo puedo identificarlo con lo que en el fondo fueron los Maristas boys, unos jóvenes traviesos, inquietos tal vez un poco ingenuos pero en el fondo sanos, con un mundo lleno de ilusiones y metas por cumplir, por eso esta historia comienza en retroceso, justo cuando termina nuestra etapa de colegio, el resto ya es otra historia que tal vez otro se ponga a contar...........

Es claro que por lo menos el 95% del colegio conocía al loco Solórzano, alumnos, profesores, hermanos, padres de familia, empleados administrativos y de servicio (léanse todos los Sotos y Venancios y Alvarados ), conocían al loco . Era muy popular por sus muchas anécdotas, las que en su mayoría celebramos aún cuando recordamos lo que sucedía allá, 30 años atrás.Un rodillera, un short azul, un bvd blanco con una franja pegada o cosida al mismo y unas zapatillas blancas, era el uniforme del loco cuando jugaba basket, no era tan bueno, pero ahí estaba, a pesar de que lo incluían en los equipos nunca era titular, sus ocurrencias en la cancha hacían que alguna vez las tribunas gritaran ¡ loco¡ loco¡ loco¡ para que ingrese, no para ganar, solo para ver al loco hacer de las suyas, hay una caricatura de la ratísima que inmortaliza lo que digo, tal vez la recuerden si la publica.

"Walter has visto mi saco'"- dijo el loco- por la puerta entreabierta a las 7 de la mañana del día siguiente - veo la cara del loco preocupado - fue a buscarme a mi casa indagando por si sabía algo de lo que me preguntaba. - "No se nada"- se fue a seguir buscando. El saco de su hermano se perdió en la fiesta, nadie sabe hasta ahora, quien se lo llevó, es un misterio, que tal vez alguien que lea estas líneas, pueda contar, quien? finalmente se llevó el saco del loco, lo hicieron por joder, no creo que nadie haya usado el saco en mención, lo que si creo es que al loco debe haberle caído una paliza similar a la que recibió una semana atrás. -"¿Que ezztán haziendo muchachos?"- había dicho el Hno. Manuel al vernos escribiendo un documento en la máquina de escribir de la secretaría del colegio.
El Hno. Mariano nos había dado permiso para jugarle una broma al loco, escribíamos una carta membretada con hoja oficial del colegio, dirigida al Sr. Solórzano, padre del Loco en el que decía que el alumno Mario Rubén Solórzano Acuña, había sido separado del colegio días antes de terminar secundaria por bajo rendimiento y que no podía ser admitido nunca mas en algún colegio Marista.
"Dame acá que si ezz para el loco yo firmo...!" – dijo el Hno. Manuel García - director del Colegio en el año 78, y fue así, la firmó y la metimos en un sobre con sello y todo, días mas adelante en la ceremonia de despedida que se acostumbraba hacer a los futuros ex alumnos en lo que era la biblioteca, en acto oficial y público se la entregó al loco. Por supuesto él inmediatamente al leer la carta se dió cuenta que era una broma, porque a pesar de sacar algún rojito, había terminado con nosotros.
Lo malo fué que no se deshizo del documento, y que lo dejó en la mesa de su casa y lo leyó su papá al que iba dirigida la carta, ya se imaginan lo que le pasó al loco a pesar de las explicaciones que tuvo que dar, me imagino que la paliza la debe recordarla hasta hoy.

Cuando fué a un campamento con nosotros, Andrés Sovero le agujereó los calzoncillos y lo cazó como a un conejo con su carabina de aire comprimido y cuando Paquirri quería ir al chifa a comer gallina Tipakay el loco trabajo con Bravo ( un técnico en mecánica ) una semana para ir al chifa y al cine, solo para compartir con los amigos. El loco fue el precursor de los imitadores, hubiera hecho una fortuna con su talento era muy bueno imitando, muy bueno, mejor que muchos que son artistas hoy en día.
La primera vez que ví al loco Solórzano fué cuando se dió una volada espectacular en el arco de la cancha de fútbol, no sabía quien era, no estudiaba con nosotros, pero ahora que escribió una, varias , muchas paginas con los Maristas boys 78 agradezco que el destino haya juntado tantas historias en las que él fue protagonista y que no alcanzan a contarse pero que para los jóvenes de nuestra generación quedan como recuerdos imborrables, un abrazo loquito, que te vaya muy bien,….. en Bolivia, en donde seguramente sigues haciendo de las tuyas, siempre con la mejor intención, como siempre.
Walter Valderrama Conde
Nota: Por falta de espacio no puedo contar más, sugiero que Paquirri cuente la anécdota del Dibrolax y del Santo del loco, la camisa de Mariano, los cohetes de Navidad en el óvalo de Larco , los paseos en el Volvito con el loco, las alabanzas del loco al Maestro, las carreras frente a los bussing del loco imitando a Enriquez, el álbum de Solórzano, el loco imitador, el loco cantante, etc. etc.
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