UN ORIGEN CELTA
El halloween tiene un origen ajeno a la fe cristiana. Esta
celebración se atribuye a los celtas (que vivían en la actual zona de Irlanda) y
se llamaba originalmente "Samhain", que entre otras cosas, tenía como objetivo dar culto a los muertos.
LA TRADICION DEL DAÑO

En este período, los católicos no tenían derechos legales.
No podían ejercer ningún puesto público y eran acosados con multas, impuestos
elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y
cientos de sacerdotes fueron martirizados por ejercer su
ministerio.
En esta época hubo un intento de los católicos de asesinar
al rey protestante Jaime I utilizando pólvora de cañón. Sin embargo el complot
fue descubierto y los instigadores fueron a la horca. Esto se convirtió en una
gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Los protestantes
de esas regiones, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha (los primeros días
de noviembre) visitando a los católicos y exigiéndoles cerveza y comida para su
celebración amenazándolos que les harían daño si no proveían esto para el
festejo.
Esta costumbre fue llevada por los emigrantes a las nuevas
tierras de Norteamérica, tradición que se fue uniendo al Halloween. Si bien en
Europa esta fiesta fue perdiendo fuerza, en América se constituyó en un signo de
identidad de su cultura
RELACIÓN CON EL OCULTISMO Y LA BRUJERÍA
¿Somos
concientes de todo lo que implica esta costumbre?
Muchos grupos satánicos y ocultistas han tomado el 31 de octubre como la fecha más importante de su calendario. Ese día es llamado el día del "Festival de la muerte" y constituye la víspera del año nuevo para la brujería.
Satanistas dicen que el día
más importante para los seguidores del maligno es el de Halloween. En esta noche
los poderes satánicos ocultos y de brujería están a su nivel de potencia más
alto. Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche.
El halloween está
directamente ligado al ocultismo. Es un hecho registrado y documentado
que en la noche del 31 de octubre en Irlanda, Estados Unidos y muchos países de
Hispanoamérica se realizan misas negras, cultos espiritistas y otras reuniones
relacionadas con el mal y el ocultismo.
Haciendo un simple análisis,
es evidente la connotación negativa de las imágenes con que se "adornan"
tarjetas, afiches, pegatinas y disfraces relacionados al Halloween. Salta a
simple vista que el mensaje de amor, caridad, paz y esperanza que nos
trajo Nuestro Señor Jesucristo se haya totalmente divorciado de estas imágenes
sangrientas, que retratan a brujas, hechiceras, muertos andantes, vampiros y
demás engendros que nada tienen de constructivo. Halloween, es, por sí misma, una "celebración"
de la maldad.
REFLEXIONES FINALES

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para "divertirse" ha
usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás
personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo
cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes
contrarios a la sana moral, a la fe y a los valores del Evangelio?
Si aceptamos todas estas
ideas y las tomamos a la ligera en "aras de la diversión de los niños" ¿Qué
diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al
Halloween) cuando acudan a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las
cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la
Biblia?
Es que nosotros, como
cristianos, mensajeros de la paz, el amor, la justicia, portadores de la luz
para el mundo ¿podemos identificarnos con una actividad en donde todos sus
elementos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad y en la que todas sus connotaciones son nocivas y
contrarias a los principios elementales de nuestra fe?
El Halloween hoy es, sobre todo, un gran negocio, no es una fiesta propia y no conduce a nada bueno.
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