
Quiero, desde estas líneas, unirme a los saludos a Juan Borea que está conmemorando las Bodas de Plata del colegio fundado por él y su hermana la IEP “Héctor de Cárdenas”; bregar por un mar siempre encrespado, como lo es la educación peruana, con más de un obstáculo por superar pero siempre con el estímulo cotidiano de formar niños y jóvenes en el horizonte humano de una educación alternativa es una tarea que solo puede llevarse a cabo en base a una sólida vocación magisterial que sin dudas posee nuestro amigo y profesor Juanito Borea, y pruebas al canto, nosotros somos los mejores testimonios vivos de su compromiso con la educación.
Aprovecharé la oportunidad para hacer memoria sobre el personaje que inspira el nombre del colegio “Héctor de Cárdenas” y no es otro que el Padre Héctor. Recuerdo que en una oportunidad, a mediados del ’78, Juan nos convocó a Carlos Rodríguez, Juan Nolasco y a mí a coordinar con el para apoyarlo en un retiro que los muchachos de La Recoleta harían con Juan en el Convento de Los Descalzos en el Rímac; nos citó en la casa que el Padre Héctor tenía en la calle Ramón Zavala (Miraflores) yo llegué un poco temprano y por no quedarme fuera me animé a tocar el timbre y me recibió el Padre Héctor, para esa época el cáncer que tenía en la lengua lo tenía un poco limitado y no podía hablar mucho por lo que siempre andaba con un cuadernito para escribir sin embargo en esa ocasión me habló muy bajito pero amablemente y me invitó a pasar, fueron unos pocos minutos de espera pero pude conocer a la persona siempre mencionada por Juan.

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