viernes, 8 de julio de 2011


AQUELLOS HÉROES ANÓNIMOS
Los Gestores del Manuel Ramírez Barinaga

Cuando algo empieza, todos sabemos que cuesta. Cuando comenzamos el día, nos resulta dificil el despegarnos de la cama y emprender una nueva jornada. Cuando iniciamos una carrera o abrimos un negocio, del mismo modo, aunque existan muchas ganas, siempre demandará un gran esfuerzo. La historia del Colegio Manuel Ramírez Barinaga, no está ajena a las analogías anteriores.

El Maristas de San Juan  en marzo de 1968
El Maristas de San Juan desde sus inicios está lleno de anécdotas buenas y malas que de seguro algún redactor dará a luz en este medio. Sin embargo en esta oportunidad rescato la importancia de dar un espacio a la gratitud, a aquella virtud que muchas veces olvidamos y que es de hombres honorables en ponerla en práctica más seguido. Dar gracias a aquellos hombres y mujeres que pusieron las bases para que nuestra alma mater haya recorrido 43 largos años de buena  trayectoria dentro de la educación.

Padres de familia, profesores, personal administrativo, autoridades y alumnos, han permitido que el mensaje altruísta de Marcelino Champagnat viva en el ambiente de cada una de sus aulas durante todo este tiempo. Sin embargo este mensaje no podría ser puesto en práctica sino existiera una infraestructura acorde con los tiempos en que vivimos. Aulas, patios, auditorios, coliseo, piscina, laboratorios y un etcétera muy largo, equivalen a mucho esfuerzo económico, y San Juan de Miraflores en aquellos tiempos -cuando se gestaba el colegio- era un distrito en formación y los pobladores, eran gente de clase media baja que empezaban también a sentar las bases y emprender la aventura de formar a sus familias.

Es aquí que llega a mi mente personajes tan queridos y tan trabajadores -que a decir verdad ya no se ven ahora- que sacrificando mucho de sus valiosos tiempos, emprendieron la titánica labor de colocar los primeros cimientos, colaborando con los hermanos maristas en dar forma a lo que sería años más tarde en uno de los centros educativos más importantes de la zona y de toda Lima.

Alumnado en formación 1972
Muchos ignoran que el colegio sigue siendo parroquial. Esto significa que el centro educativo recibe fondos del estado peruano, de la congregación y de los ingresos que se obtienen de las pensiones escolares. Por si no lo saben, el Maristas San Juan es uno de los colegios maristas en donde el costo de las pensiones está muy por debajo del promedio que se recauda entre los colegios maristas de Lima y de todos los colegios parroquiales del Perú, esto desde siempre, desde que estudiábamos allá por los años setentas. Es pues, que la unión de esfuerzos hizo que el Ramirez Barinaga sea una realidad.

Rifas, Bingos, donaciones, eventos sociales, hicieron posible a finales de los años sesenta, que el colegio fuera tomando forma. El terreno donado -que estuvo a punto de perderse hace algunos años-  los pupitres y/o carpetas cedidos por colegios como el Champagnat y el San Isidro, enseres complementarios otorgados gentilmente por el San José del Callao, sirvieron para que los primeros alumnos pudieran recibir dignamente el dictado de clases en las primeras aulas construídas de cartón y madera. Aquí los padres de familia fueron pieza muy valiosa ya que algunos de ellos trabajaron en la construcción de esas aulas, algunos donando materiales y otros poniendo mano directa en su edificación.

Sra. Candiotti y Luis López
Hemos sido testigos también del trabajo casi anónimo de padres de familia que dedicaron horas al servicio del colegio, muchos desde la presidencia de la Asociación de Padres de Familia (hoy APAFA) y otros desde el llano, poniendo el hombro desinteresadamente. Don Luis López Sartori (padre de nuestro amigo José Alberto) que por años estuvo al mando de la asociación y que supo gestionar toda una serie de proyectos exitosos y encaminar de buena fe, las donaciones que tanto necesitábamos. Hombre que no medía esfuerzos, y que jamás nada le parecía imposible de realizar. Cuando el hermano Jorge Denegri, el hermano Juan Rovira o Manuel García (directores todos) le proponían un proyecto, él inmediatamente junto con el grueso de la asociación, se disponían a trabajar y solucionar la demanda de los estudiantes que cada año aumentaba. Dueño de una gran ferretería, muchas veces vi a don Lucho donar  materiales de construcción a cambio de nada. El tiempo hace que nos volvamos ingratos muchas veces con la gente, ese es el caso de Don Lucho López, ahora muy enfermo y postrado en cama.

Como él existen muchos hombres y mujeres que aportaron algo de ellos y se incorporaron -quieran o no- a la historia del Maristas de San Juan. Higinio Saravia, Alberto Ojeda, José Bustamante, Pedro Velazco, Filiberto y Rosa Cornelio, Andrés Peña, Manuel Rodríguez, Francisco Cárdenas, Sra. Candiotti, Tomás Uribe, la mamá de nuestro amigo Martín Johnson y la lista interminable sigue (disculpen si me olvido de alguno) Reuniones  tres veces por semana y hasta muy tarde era lo que se repetía siempre. Había que supervisar las camionadas de arena y piedra, ladrillos, cemento, etc, por turnos diurnos y vespertinos. Acuérdense que esos tiempos no existía el cerco perimétrico que ahora tiene el plantel y existía la necesidad de seguridad. Esto tan solo por citar un ejemplo de acciones que se tomaron por aquellos años.


APAFA de 1978
Como no olvidar a los pilares, a aquellos hombres del saber, que entregaron sus mejores años a forjar ideas, a darnos las pautas del conocimiento  y a contagiarnos de esa sensibilidad social que es caracteística del pensamiento y doctrina marista. Maestros consagrados a la enseñanza como Felix Sumari, Rodolfo Jimenez, Juan Borea, Manuel García, Rafael Herrera, Vinicio Serrano, Elmer Mena, Pablo Duque, Aida Gonzales, Guido Quiñonez, Jorge Denegri, Juan Rovira,  Elba Barrera, Mariano Gaite, Mario Duque, Luis Enríquez, Manuel Chiroque, Américo Morales, Julia Escalante y otros de no menos importancia.

El factor humano ha cumplido un papel preponderante en el desarrollo del Maristas San Juan. Sin este recurso muy poco se hubiera podido hacer en los inicios y al cabo de todos estos años de creado el colegio. Gente como la que inició esta tarea, muy pocas veces encontraremos. Otro detalle que hay que resaltar es el apoyo incondicional que recibieron los hermanos maristas de las autoridades del distrito y de la Parroquia Corpus Christi., ya que en los avisos parroquiales que se acostumbran dar al final de la misa, anunciaban la próxima apertura de un colegio religioso en la zona. Y no solo eso, sino que las instalaciones de la iglesia servían como auditorio provisional de nuestro colegio para las actuaciones y eventos.

Paco Cárdenas Linares

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