MÁS SOBRE LAS LISURAS

La misma palabra lisura es controvertida por que puede remitirnos a la idea de la tersura de una superficie (referido a algo liso); también puede significar gracia y donaire (“derramaba lisura…”); o también osadía, desparpajo, cinismo (“qué lisura de borrico…”) o quizás la más conocida y utilizada por todos (incluido nuestro estimado presidente Julián): grosería irrespetuosa; o, quién sabe, todas ellas juntas.
Lo cierto es que el tema es bastante amplio y tan antiguo como la misma necesidad de comunicarse del ser humano, sobre todo cuando de comunicar emociones se trata ya que la variedad e intencionalidad es tan diversa que es preciso crear una suerte de metalenguaje para referirnos a lo más profundos del tánatos y eros de nuestro mundo interior.


Algo similar ocurre con las replanas que son las jergas usadas en el mundo marginal y lumpen, pero que, llegado un momento al popularizarse su uso se lexicaliza y se convierten en palabras cotidianamente usadas; por ej. el conocido “tombo” que hoy todos usamos pero que originalmente proviene del lunfardo que usaban los lúmpenes argentinos, estos utilizaban la palabra “tombo” para referirse al policía que a principios del s. XX en su uniforme usaban una gran cantidad de botones y haciendo un juego de palabras e invirtiendo las letras “botón” se convertía en “tombo”, este lenguaje lumpen se hizo, a lo largo del tiempo, de uso cotidiano y dejó de ser usado solo por el submundo de los delincuentes y hoy es común escuchar “me paró un tombo” a cualquier ciudadano en su hablar cotidiano; otro tanto ocurre con el caló gitano en Francia y España que al policía le decían “guindilla” haciendo referencia a su uniforme guinda o “pirarse” para referirse a la fuga.
El desarrollo cultural del hombre se expresa en su forma de comunicarse, y expresa también la calidad de sus relaciones; la actual enajenación tecnológica que tiende a encapsularnos en simplificaciones superfluas y banales nos hace esclavos de un “pragmatismo” inmediatista que va reduciendo cada vez más nuestra capacidad crítica y creadora, por ello me causa gran tristeza escuchar que niños y niñas hagan uso y abuso de las lisuras y groserías como lenguaje cotidiano muchas veces con el aplauso de los mayores que deberían darles mejor ejemplo y ver con mayor frecuencia a jovencitos, casi niños, que para escribir amigo escriben “amix”, te quiero mucho lo reemplazan con “tqm”, por siempre con “p100pre” y así una sucesiva edecadencia del lenguaje que revela una gran agresividad y el peligroso empobrecimiento de las relaciones interpersonales que nos califican como seres humanos.
Por último, la ocasión amerita a preguntarnos: ¿será “rechuflas” un neologismo que ya se ha lexicalizado?, ¿será una novísima lisura en vías de popularización?; yo creo que esta palabra está en pleno proceso de lexicalización, al menos en los Maristas Boys,
la sutileza del eufemismo son producto de años de resistencia para no hablar groserías ni lisuras, incluso a pesar del tormento a lo Túpac Amaru o la pirámide al que era sometido nuestro amigo Julián cuando estábamos en el colegio para obligarlo a decir siquiera ¡mierda! o ¡carajo!; nunca se le pudo arrancar una sola palabra, entonces como autoprotección y mecanismo de defensa ideó el connotado de ¡rechuflas¡ que condensa el universo lisuriento de la cultura peruana. Gran aporte de nuestro presidente.
(*) Escatológíco tiene dos significados uno religioso y otro fisiológico
1) Religioso: Referido al fin del mundo
2) Fisiológico: Relativo a los excrementos
En el artículo se usa la segunda acepción.
Mario Domínguez Olaya
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si deseas, déjanos tu comentario